23 de agosto de 2026

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El PSOE descarta impulsar una condena europea a Marruecos mientras Rabat intensifica su ofensiva diplomática sobre Ceuta y Melilla

Los socialistas no repetirán la resolución de 2021 en el Parlamento Europeo, a pesar de que el ministro de Justicia marroquí acaba de reclamar una «solución definitiva» para que ambas ciudades «vuelvan al seno de la patria». IU y el PP exigen al Gobierno una respuesta más contundente.

El Partido Socialista no tiene previsto promover en el Parlamento Europeo una nueva condena a Marruecos por la crisis migratoria que sacudió Ceuta a finales del pasado mes de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron de manera irregular la frontera desde el país vecino. Fuentes de la dirección del PSOE consultadas por este periódico confirman que el partido descarta registrar una iniciativa propia o impulsar una resolución conjunta con otros grupos políticos cuando la Eurocámara retome su actividad en septiembre.

La decisión supone un giro de 180 grados respecto a la estrategia seguida en 2021, cuando los socialistas respaldaron una resolución europea que censuraba a Rabat por utilizar los flujos migratorios y la presencia de menores como instrumento de presión política sobre España. Aquel pronunciamiento, que incluyó referencias concretas a Ceuta como frontera exterior de la Unión, provocó un serio choque diplomático con Marruecos. El entonces ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, acusó al Ejecutivo español de trasladar al ámbito europeo una disputa que Rabat consideraba estrictamente bilateral.

Rabat redobla la presión con una propuesta de diálogo

La renuncia de los socialistas a una condena europea coincide con una escalada de la ofensiva diplomática marroquí sobre la soberanía de los dos enclaves. El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha reafirmado esta semana los «derechos históricos y geográficos» de su país sobre Ceuta y Melilla en una entrevista concedida al canal público 2M. El responsable marroquí fue más allá al proponer la creación de un mecanismo de diálogo bilateral —una suerte de «comisión de diálogo»— para abordar el futuro de ambas ciudades y buscar lo que calificó como una «solución definitiva» que permita su «retorno al seno de la patria».

«No es posible guardar silencio al respecto, ni por el bien del futuro ni por el bien del presente», sostuvo Ouahbi, quien instó a que la cuestión continúe presente en las relaciones bilaterales. El ministro marroquí ya había avanzado esta posición el pasado 12 de agosto, cuando aseguró que la reclamación de Ceuta y Melilla seguía «sobre la mesa» en los contactos con España.

Las aspiraciones territoriales de Rabat sobre ambos enclaves no son nuevas. Marruecos las mantiene desde su independencia en 1956. El difunto rey Hasán II ya instó en su día a España a crear una «célula de reflexión» sobre el futuro de los dos territorios, una propuesta que nunca obtuvo respuesta. Lo que distingue las actuales declaraciones es el contexto: se producen apenas tres semanas después de la crisis migratoria que desbordó la capacidad de acogida de Ceuta y dejó decenas de fallecidos.

El Gobierno responde con un «rechazo tajante»

El Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha tardado en reaccionar. El Ministerio de Asuntos Exteriores, que dirige José Manuel Albares, ha trasladado a Rabat a través de los canales diplomáticos un «rechazo tajante» a cualquier pretensión que cuestione la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

En un comunicado oficial, Exteriores ha recordado que ambas ciudades «forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE». La nota concluye con un mensaje sin ambages: «Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla», una posición que, según las fuentes, «se ha trasladado claramente hoy por los canales diplomáticos».

Fricciones en el seno del Gobierno y críticas de la oposición

La decisión del PSOE de no impulsar una condena europea ha abierto un nuevo frente de críticas, incluso dentro del propio espacio de gobierno. El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha reclamado al PSOE una posición «mucho más firme con Marruecos» y ha rechazado cualquier mediación o negociación sobre el estatus de las dos ciudades. «No hay nada que mediar», ha afirmado Santiago en una entrevista en RNE, donde ha defendido que la voluntad de los ciudadanos de Ceuta y Melilla es continuar formando parte de España. El dirigente de IU ha advertido además de que Marruecos «no da puntada sin hilo» y ha situado las declaraciones de Ouahbi en un escenario diplomático más amplio.

En el Partido Popular, las voces críticas tampoco se han hecho esperar. La formación que lidera Alberto Núñez Feijóo ha instado al Ejecutivo a no ceder ante las presiones de Rabat y ha recordado que «Ceuta y Melilla son España» y, en consecuencia, «no se negocian». Las declaraciones de Ouahbi han reavivado así el debate sobre la estrategia del Gobierno hacia Marruecos, en un momento en que la cooperación bilateral en materia migratoria y antiterrorista sigue siendo prioritaria para Moncloa.

Mientras el pulso diplomático entre Madrid y Rabat se intensifica, el PSOE mantiene su apuesta por la vía del diálogo bilateral y descarta cualquier iniciativa en Bruselas que pueda tensar aún más la relación con el Reino alauí. Una decisión que, a la luz de las últimas declaraciones del ministro marroquí, deja a España sin el respaldo institucional de la Unión Europea en un momento clave para la defensa de su soberanía sobre Ceuta y Melilla.

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