El ministro de Justicia marroquí condiciona la recogida de los restos de los fallecidos en la crisis fronteriza a la entrega de expedientes médicos y a la devolución de los menores. Mientras, Ceuta ha comenzado a enterrar a 18 migrantes sin identificar en tumbas numeradas.
Tres semanas después de la avalancha migratoria más mortífera registrada en la frontera sur de Europa, la tensión diplomática entre España y Marruecos se mantiene viva. El ministro de Justicia del Reino alauí, Abdellatif Ouahbi, ha condicionado la repatriación de los cuerpos de los migrantes fallecidos en el paso del Tarajal a dos exigencias concretas: la entrega por parte de España de los informes forenses completos y la devolución a Marruecos de todos los menores no acompañados que permanecen en la ciudad autónoma.
«No podemos recibir los cuerpos sin saber quiénes son estas personas, eso en primer lugar. En segundo término, hemos pedido que nos devuelvan a los vivos y ahora hablan de los muertos. Nosotros no separamos entre vivos y muertos», declaró Ouahbi en una entrevista concedida este sábado a la cadena árabe Al Arabiya. El ministro aseguró que las autoridades españolas no han facilitado a su país los expedientes médicos ni las fotografías de los fallecidos, lo que impide determinar su nacionalidad. «Queremos sus expedientes para determinar si son marroquíes, de África subsahariana o de otros países árabes», precisó.
El atasco de los cuerpos en la morgue de Ceuta
Mientras Rabat y Madrid negocian, los cuerpos de los fallecidos permanecen en una morgue provisional habilitada en el Hospital Militar de Ceuta. Las autoridades ceutíes han comenzado este viernes los entierros de los primeros 18 migrantes en el cementerio musulmán de la ciudad. Las tumbas han sido señaladas únicamente con números para facilitar una posible identificación posterior si los familiares reclaman los restos.
Está previsto que en los próximos días sean enterrados alrededor de 70 cuerpos más, a razón de 10 o 12 diarios. Según el director interino del cementerio, cerca del 95% de los fallecidos permanece sin identificar. La mayoría son varones, y el proceso de identificación se basa en huellas dactilares y pruebas de ADN, aunque muchos familiares marroquíes tienen dificultades para acceder a Ceuta y entregar muestras en la oficina habilitada cerca de la frontera.
Un balance de víctimas que no cesa de crecer
La tragedia, que estalló el 30 de julio cuando más de 72.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos en una oleada sin precedentes, ha dejado un saldo devastador. El total de fallecidos asciende ya a 96: 82 migrantes murieron en el lado español y 14 en el marroquí. Muchas de las víctimas perdieron la vida ahogadas o en una avalancha mientras intentaban atravesar el espigón fronterizo.
Las cifras oficiales de víctimas han sido objeto de controversia. Mientras España ha elevado el balance de fallecidos a 82 en su lado de la frontera, Marruecos ha sostenido un balance muy inferior, con solo 11 fallecidos en su territorio. En lo que va de 2026, la ruta migratoria hacia Ceuta deja ya más de 100 fallecidos.
Una ONG marroquí pide paralizar los entierros
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos ha reclamado que se suspendan los entierros en Ceuta hasta que se hayan agotado todas las posibilidades de identificar a las víctimas y devolver sus cuerpos a Marruecos. La organización calificó los entierros en la ciudad autónoma como una «nueva tragedia humana» que se suma al «desastre del desplazamiento y las personas desaparecidas».
Un portavoz del Gobierno de Ceuta aseguró la semana pasada que los trámites necesarios para repatriar los cuerpos ya estaban completados, pero que Marruecos no los había aceptado. El Ministerio de Exteriores marroquí no ha respondido a las preguntas sobre los entierros ni sobre las afirmaciones de que Rabat estaría bloqueando la repatriación de los cuerpos ya identificados.
Ouahbi critica la política migratoria española
El ministro marroquí ha culpado a España de la crisis y ha advertido de que su país no podrá prevenir de manera eficaz la migración mientras España continúe aceptándolos a través de «campañas que animan a los jóvenes a intentar el viaje». Ouahbi ha defendido la decisión de las fuerzas de seguridad marroquíes de no confrontar a los migrantes durante la avalancha para evitar víctimas, calificando la gestión de Rabat como «inteligente».
El ministro ha recordado además que la Constitución marroquí garantiza la libertad de circulación, y ha citado el argumento que esgrimen muchos migrantes: «¿Por qué nos impide Marruecos el paso si Ceuta es una ciudad marroquí?», una afirmación que enlaza con la reciente reclamación territorial de Rabat sobre la ciudad autónoma.
La cifra de migrantes que permanecen en Ceuta
De las más de 72.000 personas que cruzaron a Ceuta a finales de julio, la mayoría regresaron prácticamente de inmediato a Marruecos. Sin embargo, entre 5.000 y 8.000 migrantes continúan en la ciudad. Las autoridades españolas han habilitado centros de acogida para gestionar la situación, mientras continúan las devoluciones acordadas con Rabat.
Un pulso humanitario y diplomático
El atasco de los cadáveres en la morgue de Ceuta y la decisión de enterrar a los migrantes sin identificar reflejan la complejidad de una crisis que combina dimensiones humanitarias, diplomáticas y políticas. Marruecos insiste en que la repatriación de los cuerpos debe formar parte de un acuerdo global que incluya a los supervivientes, mientras España reclama a Rabat que acepte los cuerpos ya identificados.
Mientras tanto, los familiares de los desaparecidos continúan buscando respuestas en ambos lados de la frontera, en una tragedia que ya se ha cobrado más de 90 vidas y que ha puesto de manifiesto las profundas fisuras en la gestión migratoria entre dos países vecinos y socios estratégicos.

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