La campaña, impulsada por un particular identificado como «J Sanc», acusa a la activista de fomentar la división social con sus declaraciones sobre la crisis migratoria, mientras sus defensores la consideran una voz crítica contra el racismo y la islamofobia
Una iniciativa ciudadana alojada en la plataforma Change.org reclama que la Ciudad Autónoma de Ceuta declare «persona non grata» a Hanan Alcalde, la activista conocida mediáticamente como Barbie Gaza, por sus intervenciones públicas en torno a la crisis migratoria que sacude el territorio desde finales de julio. La petición, creada el pasado 29 de agosto por un usuario que se identifica únicamente como «J Sanc», había acumulado ya decenas de firmas verificadas en sus primeras horas de vida.
El texto de la campaña sostiene que las declaraciones de Alcalde han contribuido a desacreditar las protestas vecinales y a presentar las preocupaciones expresadas por una parte de los ceutíes como manifestaciones de racismo, xenofobia o islamofobia. Los impulsores de la iniciativa afirman que la activista emplea un lenguaje que fomenta «el odio y la separación» y resulta perjudicial para la cohesión social de una ciudad históricamente marcada por la convivencia de distintas culturas y religiones.
El origen de la controversia
Hanan Alcalde, también conocida como Ana Alcalde, reside en Ceuta desde hace años y alcanzó notoriedad nacional por su participación en la Global Sumud Flotilla, la expedición que trató de llegar a Gaza y por la que fue detenida por las autoridades israelíes en octubre de 2025. Aquel episodio generó una movilización de apoyo en la propia ciudad: más de medio millar de personas se concentraron en Benzú para respaldar a la activista y a la causa palestina.
Sin embargo, su irrupción en el debate sobre la crisis migratoria de Ceuta ha desatado una fuerte contestación. En diversas entrevistas televisivas, Alcalde ha cuestionado el relato de quienes describen un deterioro generalizado de la seguridad y ha vinculado parte del miedo expresado por algunos residentes con actitudes racistas o islamófobas. Una de las intervenciones de mayor repercusión se produjo en el programa Espejo Público, donde una residente de Ceuta enfrentó directamente a la activista y rechazó la imagen que estaba trasladando sobre la situación de la ciudad.
El pasado 20 de agosto, Alcalde volvió a ser entrevistada en el mismo espacio, atribuyendo nuevamente el miedo manifestado por algunos ceutíes al «racismo y la islamofobia». En otra intervención, mantuvo un tenso enfrentamiento con el periodista Paco Marhuenda, en el que el debate sobre Ceuta derivó en una discusión sobre Marruecos, Israel y Palestina.
Dos relatos enfrentados sobre la misma realidad
La polémica alrededor de Alcalde refleja la profunda polarización que atraviesa la ciudad autónoma desde la entrada masiva de migrantes a finales de julio. Mientras la activista pone el foco en la protección de los inmigrantes y denuncia comportamientos que considera racistas, sus críticos sostienen que esa interpretación desacredita a residentes que se manifiestan por cuestiones de seguridad, control fronterizo y convivencia.
Las protestas vecinales se han intensificado en las últimas semanas. El pasado 27 de agosto, manifestantes quemaron chabolas de migrantes en la playa de Benítez, y al día siguiente centenares de ceutíes bloquearon durante horas el acceso de un camión de Cruz Roja que trasladaba alimentos a la playa del Trampolín. Más de un centenar de vecinos volvieron a salir a la calle este sábado para protestar por lo que consideran una «invasión».
En este contexto de creciente tensión, la petición contra Alcalde ha añadido un nuevo frente al debate. Sus impulsores acompañan la reclamación con un llamamiento a una manifestación pacífica y defienden que el modelo de convivencia de Ceuta no puede mantenerse si el debate público deriva en acusaciones generalizadas entre unos grupos y otros.
Una figura que divide a la ciudad
La discrepancia en torno a Alcalde ha dejado de ser únicamente una discusión sobre inmigración para convertirse en una batalla sobre quién representa mejor la realidad cotidiana de Ceuta. La activista, por su parte, ha defendido públicamente sus posiciones frente a las críticas y ha denunciado en otras ocasiones lo que considera campañas contra su persona. Ya en 2025 respondió al apelativo de Barbie Gaza, afirmando que determinados medios y creadores de contenido utilizaban ese sobrenombre para centrar el debate en su imagen y desviar la atención de su activismo en favor de Palestina.
El diputado de Vox y ceutí Víctor Sánchez del Real ha sido uno de los críticos más duros de la activista, acusándola de realizar «falsa propaganda» sobre la situación de la ciudad. En el extremo opuesto, Alcalde cuenta también con simpatizantes entre una parte de la población ceutí, como demostró la movilización de Benzú en octubre de 2025.
¿Qué implica declarar a alguien «persona non grata»?
La petición plantea dos objetivos: que las autoridades ceutíes declaren a Hanan Alcalde persona non grata en Ceuta y respaldar una movilización pacífica para defender la convivencia entre los habitantes de la ciudad. Sin embargo, ni siquiera un número elevado de firmas obligaría automáticamente al Gobierno de Ceuta a adoptar esa medida. Change.org es una plataforma privada para reunir apoyos, pero las firmas recogidas allí no equivalen a una iniciativa institucional vinculante.
La declaración de «persona non grata» posee fundamentalmente un carácter político y simbólico cuando se utiliza contra ciudadanos españoles. No supone una condena judicial, no acredita la comisión de un delito y no permite por sí misma expulsar a una persona de una ciudad española. Para que la reclamación tuviera consecuencias políticas, algún grupo o representante tendría que trasladarla a las instituciones competentes y seguir el procedimiento correspondiente.
El precedente más cercano en Ceuta es la declaración de Santiago Abascal como persona non grata en 2021, impulsada entonces por el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) y aprobada por la Asamblea de Ceuta con la abstención del PP. Aquella decisión, que el propio Abascal denunció por su «carácter totalitario», evidencia que la figura de la declaración de non grata se ha utilizado en el pasado como instrumento de confrontación política en la ciudad autónoma.
Un pulso por el relato
La controversia alrededor de Hanan Alcalde en Ceuta refleja hasta qué punto la crisis migratoria ha desbordado el debate estrictamente migratorio. Las discusiones alcanzan ahora la seguridad, la convivencia, la actuación de las Fuerzas de Seguridad, la respuesta institucional y hasta la legitimidad de los vecinos para protestar. Cada vídeo publicado y cada intervención televisiva alimentan una batalla política y mediática que ha colocado a Ceuta en el centro de la actualidad nacional.
Los autores de la petición intentan ahora convertir ese malestar en una iniciativa concreta. Su mensaje insiste en que las movilizaciones deben desarrollarse pacíficamente y presenta la declaración de Hanan Alcalde como persona non grata en Ceuta como una forma de rechazo a los discursos divisivos. La última palabra, si la propuesta llega a las instituciones, corresponderá a los representantes de la Ciudad Autónoma.
Mientras tanto, la campaña ya ha conseguido devolver a Barbie Gaza al centro de la conversación. Esta vez no por una intervención televisiva o un vídeo desde la playa del Trampolín, sino porque una iniciativa ciudadana pide formalmente que Ceuta muestre su rechazo político hacia ella. El número de firmas que consiga durante los próximos días determinará si la petición permanece como una protesta digital o logra convertirse en un nuevo frente dentro de una ciudad que continúa sometida a una enorme tensión política y social.

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