30 de octubre de 2026

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Pashinyan respalda la lluvia de sillas de su partido en el Parlamento armenio: «Fue una reacción proporcionada y correcta».

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ha salido en defensa de los diputados de su formación, Contrato Civil, que supuestamente protagonizaron una batalla campal en la Asamblea Nacional. La trifulca, la tercera en menos de un mes, se desencadenó por la mención a un polémico «Ministerio del Sexo» propuesto por la oposición.

La Asamblea Nacional de Armenia volvió a convertirse este jueves en un ring. Según los testimonios recogidos por la agencia Armenpress y los medios internacionales presentes, la sesión, que en principio debatía la elección de un miembro de la Cámara de Auditoría, derivó en una pelea a puñetazos, patadas y lanzamiento de sillas entre diputados del partido gobernante, Contrato Civil, y de la oposición, Armenia Fuerte.

El detonante, de acuerdo con las crónicas parlamentarias, fue un señalamiento del diputado oficialista Taron Chakhoyan. Durante su intervención, Chakhoyan no solo acusó a la oposición de estar «sumida en la corrupción», sino que recordó al líder de Armenia Fuerte, Narek Karapetyan, que su primo, Sargis Karapetyan, seguía sin pedir disculpas por unas declaraciones vertidas antes de las elecciones. En ellas, supuestamente, Sargis Karapetyan había planteado la creación de un ministerio para «satisfacer a todas las mujeres» y había asegurado que «en una Armenia fuerte no habrá mujeres insatisfechas».

De las palabras a las sillas

La mención de Chakhoyan, según la versión difundida por el presidente de la Cámara, Ruben Rubinyan, provocó que Narek Karapetyan comenzara a proferir insultos desde su escaño y se abalanzara sobre la tribuna para intentar agredir al orador oficialista. En ese momento, presuntamente, el diputado opositor Garnik Davtyan se sumó a la refriega y golpeó a Chakhoyan, lo que desencadenó una melé generalizada.

Las imágenes retransmitidas en directo por la televisión parlamentaria, y que se han viralizado en redes sociales, muestran a diputados de ambos bandos intercambiándose golpes, agarrando por las solapas a sus adversarios y, en el momento más grotesco, al vicepresidente de la Asamblea, Vahagn Aleksanyan, lanzando una silla contra los escaños de la oposición. El servicio de ambulancias tuvo que personarse en el edificio: según los reportes, el diputado opositor Andranik Gevorgyan terminó con la nariz ensangrentada y su compañero Ruben Mkhitaryan con la ropa rasgada.

El respaldo explícito de Pashinyan

Lejos de condenar la violencia de sus correligionarios, el primer ministro Nikol Pashinyan compareció ante los medios para avalar la actuación de los diputados de Contrato Civil. «Condeno la violencia, pero apoyo las medidas adoptadas hoy por Contrato Civil, porque si alguien es opositor, eso no significa que deba comportarse de manera insolente», según declaraciones recogidas por Armenpress. «Ya sea con una silla o con cualquier otra cosa, es proporcionado y correcto», añadió el mandatario.

Pashinyan, de acuerdo con la agencia JAM News, fue un paso más allá y, al ser preguntado específicamente por el lanzamiento de la silla, respondió: «Si es necesario, también podemos hacerlo con una silla. Tienen que saber cuál es su lugar». El primer ministro también atribuyó toda la responsabilidad del incidente a la oposición y sostuvo que las Fuerzas de Seguridad «les romperán las manos» a quienes intenten emplear la violencia en el país.

Una escalada de violencia política

El episodio de este jueves no es un hecho aislado. Tal y como subrayan las crónicas parlamentarias, se trata de la tercera pelea masiva que tiene lugar en el hemiciclo armenio en menos de un mes, lo que evidencia una fractura creciente entre el oficialismo y una oposición que acusa al Gobierno de Pashinyan de derivar hacia el autoritarismo. La frecuencia de estos altercados ha llevado a que el propio presidente de la Cámara, Rubinyan, decidiera en esta ocasión no interrumpir la retransmisión en directo: «No anuncio un receso deliberadamente para que todos puedan ver esto. Que todo el mundo lo vea», supuestamente declaró mientras los diputados se golpeaban.

La defensora de los Derechos Humanos de Armenia, Anahit Manasyan, según recoge JAM News, se desmarcó de la posición oficial y advirtió de que este tipo de incidentes «solo fortalecen en la sociedad los estados de ánimo que justifican la violencia», al tiempo que recordó que «el Parlamento debe ser un espacio para el debate democrático, no un ‘campo de batalla'».

Según la información disponible, no se ha informado de detenciones ni de acciones disciplinarias contra los diputados implicados en la trifulca, y la sesión parlamentaria, tras el obligado receso, supuestamente se reanudó sin que se haya anunciado ningún tipo de investigación interna sobre lo ocurrido.

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