La líder de Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, ha lanzado oficialmente este domingo su campaña para las elecciones presidenciales francesas de abril y mayo de 2027. Lo ha hecho en Orleans, ciudad símbolo de Juana de Arco, con un discurso centrado en el concepto de «renacimiento» y ante miles de simpatizantes, según han recogido medios como Infobae, El Mundo y La Razón desde el congreso del partido. La candidata, que según la información disponible parte como favorita en todos los sondeos, ha querido marcar distancias con el pasado de su formación y presentarse como la alternativa de gobierno frente a la crisis política y social que atribuye al presidente Emmanuel Macron.
Un discurso de «fuerza tranquila» y unidad nacional
Le Pen ha estructurado su intervención en torno a tres ejes, según ha detallado franceinfo: el «renacimiento» como eslogan de campaña, la «potencia» y su visión de la Presidencia. Su entorno ha señalado que la candidata busca «insuflar optimismo» en un contexto de crisis y dirigirse a los franceses con un discurso más conceptual, alejado de los temas de gestión cotidiana. En su discurso, ha insistido en que «no se propone volver a la Francia del pasado, sino construir la del futuro», y ha prometido un «gobierno abierto y pluralista» que represente la unidad nacional.
En ese marco, Le Pen ha designado a Jordan Bardella, reelegido presidente del RN, como su candidato a primer ministro si finalmente llega al Elíseo. Según la información de La Razón, se trata de un anuncio esperado pero que formaliza la arquitectura de un eventual Ejecutivo de «unión nacional» encabezado por su joven delfín.
Las claves del programa: inmigración, seguridad y economía
El programa que Le Pen ha empezado a desgranar combina propuestas de firmeza en inmigración y seguridad con un plan económico de ajuste. En materia migratoria, según recoge el artículo de La Bandera, la candidata apuesta por una política de «tolerancia cero» y por una «doble frontera», europea y francesa, que contemple la deportación automática de quienes entren de forma irregular. En el plano de la seguridad, ha prometido «restablecer el orden y el Estado de derecho», y ha responsabilizado a La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon de fomentar la violencia.
En el ámbito económico, Le Pen ha prometido «140.000 millones de euros netos de ahorro» para 2032 respecto a 2026, con el objetivo de reducir el déficit público por debajo del 3% a partir de 2030 y evitar lo que describe como un riesgo de «impago» de la deuda francesa. Según ha detallado Swissinfo, la candidata también plantea bajar impuestos en hasta 30.000 millones de euros durante el mandato y revertir la reforma de las pensiones de Macron, volviendo a la edad de jubilación de 62 años.
El aval de las encuestas y el contexto de crisis
El lanzamiento de campaña se produce en un momento especialmente favorable para Le Pen, según los sondeos que manejan los medios consultados. La Razón sitúa su intención de voto entre el 34% y el 38% para la primera vuelta, y le otorga una victoria en segunda vuelta con el 68% de los sufragios. El Mundo eleva su ventaja a «más de 20 puntos» sobre sus rivales. Este impulso, al parecer, se ha visto alimentado por las protestas y disturbios de las últimas semanas en Francia, un contexto que el partido de Le Pen interpreta como un «revelador» para los votantes, según fuentes de la formación citadas por franceinfo.
Sin embargo, el congreso de Orleans no ha estado exento de tensión. Según relata El Mundo, el evento estuvo marcado por protestas «antifascistas» en los días previos y por la irrupción de la Unión de Estudiantes Judíos de Francia durante la intervención de Bardella, que acusaron al partido de «antisemitismo y racismo».
La sombra judicial que no impide la candidatura
La situación judicial de Le Pen sigue siendo un factor determinante en la carrera presidencial. Según la información de Infobae, la candidata fue condenada en marzo de 2025 por malversación de fondos del Parlamento Europeo a cinco años de inhabilitación, una pena que el Tribunal de Apelación de París redujo en julio de 2026 a 15 meses firmes, un plazo que no le impide competir en 2027. Los jueces invocaron el principio de libertad de candidatura. Le Pen recurrió la decisión ante el Tribunal de Casación, lo que suspende la ejecución de la condena, y el fallo definitivo sigue pendiente.
Con este panorama, Le Pen afronta su cuarta candidatura presidencial —fue tercera en 2012 y perdió en segunda vuelta ante Macron en 2017 y 2022— con la intención de capitalizar el desgaste del macronismo y convertir su «renacimiento» en un programa de gobierno. Las conclusiones sobre el alcance real de su ventaja y sobre la solidez de sus propuestas quedan, supeditadas, al desarrollo de la campaña y a la confirmación de los datos que vayan aportando los distintos institutos demoscópicos.

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