27 de octubre de 2026

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El Gobierno brasileño rechaza las dudas de Trump sobre el resultado electoral y el TSE certifica la victoria de Lula.

El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, calificó este lunes de «totalmente equivocadas» las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que supuestamente cuestionó la limpieza de las elecciones presidenciales brasileñas del pasado domingo y sugirió un posible fraude. La reacción del ‘número dos’ de Luiz Inácio Lula da Silva se produjo horas después de que Trump afirmara ante los periodistas que los comicios le habían parecido «otro fraude electoral», según la información recogida por Infobae y otros medios internacionales.

La respuesta institucional: el TSE certifica y Alckmin marca distancias

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), el ministro Kassio Nunes Marques, confirmó oficialmente el resultado de la segunda vuelta en la noche del domingo, según han recogido G1 y O Globo. Con el 100% de los votos escrutados, Lula obtuvo el 51,7% de los sufragios frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro, una diferencia de aproximadamente 4,3 millones de votos.

Alckmin, en una entrevista concedida a Rede Vanguarda, subrayó que «no se interfiere en la política de otro país» y que «no hay ningún fundamento» para las acusaciones de Trump, defendiendo que Brasil es «un ejemplo para el mundo» en materia de urna electrónica y seguridad jurídica. «Ganas las elecciones, pierdes las elecciones, es el pueblo el que decide», añadió el vicepresidente brasileño.

El alcance real de la prórroga electoral

Uno de los argumentos esgrimidos por Trump para justificar sus sospechas fue la decisión de ampliar dos horas el horario de votación, una medida que calificó de «muy extraña». La extensión fue ordenada por el Tribunal Supremo Federal brasileño tras las denuncias de problemas en el transporte público en varias ciudades del país.

No obstante, según los datos aportados por el TSE y difundidos por medios como Xinhua, los votos emitidos después del cierre original de las 17:00 horas representaron apenas 34.000 sufragios, lo que equivale a un 0,03% del total del censo electoral. Estas cifras, al parecer, desmontarían la tesis de que la prórroga alteró el resultado final, dado el margen de más de cuatro millones de votos que separó a Lula de Bolsonaro.

La reacción de Washington y el contexto político

La postura de Trump se enmarca en un contexto de presión diplomática sobre Brasilia. Según ha informado el diario brasileño Folha de S. Paulo y recoge El Mostrador, el Departamento de Estado tenía preparado un comunicado oficial para felicitar a la población brasileña por los comicios, pero la publicación fue supuestamente suspendida por orden del Gobierno estadounidense después de que el candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, exigiera la anulación de la elección.

El propio Trump, no obstante, intentó rebajar la tensión al afirmar que no gobierna Brasil y que mantiene una buena relación con Lula: «Gobierno Estados Unidos. Me llevo muy bien con Lula. Pero la prórroga concedida fue muy extraña». El Departamento de Estado, por su parte, ha evitado hasta el momento un reconocimiento oficial y explícito del resultado, según la información disponible.

Situación abierta

Las afirmaciones de Trump no han venido acompañadas de pruebas verificables, tal y como han subrayado varias de las informaciones consultadas. La certificación del TSE y la contundencia de los datos sobre el escrutinio son, presuntamente, los elementos que sostienen la legitimidad del resultado frente a las sospechas lanzadas desde Washington. La investigación periodística sobre el alcance de la interferencia estadounidense en el proceso electoral brasileño permanece supeditada a la confirmación de las fuentes diplomáticas y a la evolución de las relaciones bilaterales entre ambos países.

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