Cuatro migrantes asaltan a un motorista en la rotonda del Hospital Universitario para robarle el móvil y una cadena de oro, mientras las fuerzas de seguridad contienen a miles de personas en el traslado al nuevo campamento
La madrugada del viernes en Ceuta quedará marcada como uno de los episodios más tensos desde que estalló la crisis migratoria el pasado 30 de julio. Poco antes de que las autoridades iniciaran el traslado masivo de miles de migrantes desde las playas del Trampolín y Benítez hacia el nuevo dispositivo de acogida habilitado en el puerto, un ciudadano ceutí fue apuñalado en la rotonda que separa el cementerio de Sidi Embarek del acceso al Hospital Universitario.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 03:45 horas. La víctima circulaba en su motocicleta cuando se detuvo en la rotonda y fue interceptada por cuatro individuos que, según su propio testimonio recogido por los investigadores, trataron de arrebatarle el teléfono móvil y una cadena de oro que portaba. Durante el forcejeo, el motorista recibió varias cuchilladas en ambos costados y en una de sus manos. Tras lograr zafarse, se topó en la misma rotonda con una patrulla de La Legión, cuyos efectivos le prestaron las primeras atenciones y alertaron de inmediato a las fuerzas policiales. El herido fue trasladado a Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, donde recibió atención médica, sin que se hayan lamentado víctimas mortales.
Una mañana de caos y carreras
El apuñalamiento fue el preludio de una jornada de alta tensión. A primera hora de la mañana, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado iniciaron el operativo para trasladar a los migrantes que permanecían en los asentamientos improvisados de las playas del Trampolín y Benítez hacia el campamento habilitado en el puerto. La operación, que arrancó pasadas las 6:30 horas con el despliegue de varias patrullas de la Guardia Civil, se convirtió en una escena de avalanchas y carreras.
La mayoría de los migrantes se saltaron el cordón policial y comenzaron a correr en estampida hacia las instalaciones portuarias, lo que obligó a los agentes a emplear material antidisturbios para contener a la multitud. El dispositivo del puerto tiene capacidad para 1.800 personas, mientras que en ambas playas permanecen, según las estimaciones, más de 4.000 migrantes. Esa desproporción entre plazas disponibles y personas a la espera explica en parte la estampida: la carrera era, en la práctica, por conseguir un sitio en las nuevas instalaciones.
Fuentes de la Delegación del Gobierno han expresado su inquietud por la situación, y el traslado tuvo que realizarse finalmente en pequeños grupos para tratar de mantener el orden. En varios momentos se produjeron incidentes violentos, con inmigrantes saltándose el cordón policial y provocando altercados que requirieron la intervención de los antidisturbios.
Una escalada de violencia que no cesa
El apuñalamiento de este viernes no es un hecho aislado. Ceuta vive desde hace semanas una escalada de violencia que las fuerzas de seguridad ya califican como insostenible. Fuentes policiales sitúan en hasta una decena los enfrentamientos que pueden contabilizarse en un solo día, una sucesión de episodios violentos que dibuja una disputa cada vez más abierta por el control de determinados espacios de la ciudad.
Las peleas entre grupos de inmigrantes se han recrudecido hasta convertirse en una escena cotidiana. Los agentes de la Unidad de Intervención Policial han requisado abundantes armas blancas de grandes dimensiones, y en determinados episodios los propios policías son directamente atacados con piedras desde que descienden de los vehículos. A esta violencia entre grupos se suma la ejercida contra los vecinos. El pasado 30 de agosto, tres migrantes de nacionalidad marroquí ingresaron en prisión preventiva acusados de intentar robar una cadena de oro a una mujer en pleno centro de Ceuta, en las inmediaciones del Parque Juan Carlos I.
La preocupación de los responsables policiales ya no se limita a los altercados entre migrantes. Lo que inquieta cada vez más es el efecto que esta situación puede tener sobre la seguridad del conjunto de la ciudad y la convivencia. La Policía se enfrenta además a un problema añadido: la presencia en las calles de personas que acumulan antecedentes policiales o judiciales y que, pese a haber sido objeto de medidas de expulsión o prohibiciones de entrada, vuelven a aparecer en territorio español.
El trasfondo de una crisis humanitaria
La crisis migratoria que vive Ceuta desde finales de julio ha dejado una estela de violencia que trasciende los enfrentamientos entre grupos. La Fiscalía ha registrado 23 agresiones sexuales a migrantes, nueve de ellas a menores de entre 14 y 17 años, desde el inicio de la crisis. La Delegación del Gobierno calcula que la criminalidad ha crecido un 5% en la ciudad autónoma, con 17 agresiones sexuales registradas, siete de ellas violaciones, y la mayoría de las víctimas son menores migrantes.
La saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ha llevado a que tres vigilantes de seguridad resultaran heridos el pasado lunes al intervenir en una pelea entre residentes. El sindicato CSIF ha reclamado protección policial permanente en el centro ante el aumento de los enfrentamientos y la saturación del dispositivo.
Un vecindario al límite
El miedo se ha instalado entre los vecinos de Ceuta. «Llevamos semanas con ansiolíticos para dormir», relataba una vecina a Antena 3, reflejando el clima de angustia que se respira en la ciudad. Otras voces, como las de Carmen y Estafanía, madres y autónomas, han reclamado directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la declaración del estado de excepción: «Si es necesario nosotros mismos lo hacemos… He perdido mi voz y llevo 50 días sin dormir», lamentaban. «Sánchez eres un traidor a tu nación», llegaron a proferir, denunciando la «traición» del líder socialista a España.
La situación también ha tenido consecuencias económicas para los autónomos de la ciudad, que denuncian no haber recibido ayudas y seguir afrontando los pagos a la Seguridad Social y la Agencia Tributaria mientras sus negocios se resienten.
Las autoridades buscan a los agresores
Agentes de la Policía Nacional continúan tratando de localizar a los cuatro responsables del apuñalamiento de esta madrugada. La víctima, que pudo describir a sus agresores como personas migrantes, se recupera de las heridas sufridas en el hospital de la ciudad autónoma. El suceso ha sido denunciado y los agentes han activado el protocolo predeterminado para este tipo de delitos.
El apuñalamiento de este viernes, ocurrido en el mismo día en que las autoridades intentaban poner orden en el traslado de miles de personas al puerto, evidencia la complejidad de una crisis que combina presión migratoria, violencia creciente y una capacidad de respuesta institucional al límite. Ceuta, la ciudad española que lleva cincuenta días conteniendo la presión migratoria, contempla ahora con preocupación cómo la violencia se instala en sus calles y cómo la convivencia se deteriora día a día..

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