El presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta denuncia que el campamento se levanta junto a 40.500 toneladas de combustible y a menos de 50 metros del tanque que abastece la central diésel de la ciudad
Juan Manuel Doncel, presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta, vivió este viernes uno de los momentos más amargos de su carrera al frente del organismo. Mientras miles de migrantes eran trasladados desde las playas de Benítez y El Trampolín hacia las instalaciones portuarias, Doncel encendía la televisión en su despacho y descubría, en directo, que el campamento se estaba levantando en los terrenos que él mismo había advertido como «profundamente críticos». «Me he enterado encendiendo Antena 3», ha declarado a EFE, con una mezcla de incredulidad y «desolación total».
La denuncia de Doncel no es un simple desahogo administrativo. El presidente portuario ha detallado que el dispositivo se está instalando junto a unas instalaciones que almacenan 40.500 toneladas de combustible, «al lado de las tuberías soterradas para operaciones de avituallamiento y a menos de 50 metros del tanque que suministra la central diésel» de la ciudad autónoma. «No quiero pensar que se produjese un sabotaje y se quedara la ciudad sin luz, pero si el puerto se quedase bloqueado sería una irresponsabilidad», ha advertido.
«Con tanto mando único, nadie me ha trasladado lo que iba a suceder»
Doncel ha sido especialmente crítico con la falta de comunicación institucional. «Esta mañana me entero de la noticia desagradablemente a través de la televisión. A mí no me han trasladado, con tanta delegación del Gobierno, con tanto mando único, con tanto Puertos del Estado, nadie me ha trasladado lo que iba a suceder en el día de hoy», ha lamentado en declaraciones a Antena 3. El presidente portuario ha incidido en que no recibió «ni telefónicamente ni nada» ninguna notificación oficial y ha subrayado que, una vez vistas las primeras imágenes, tuvo que ser él quien se pusiera en contacto con el director del Puerto.
La sensación que describe Doncel trasciende el enfado protocolario. «Tengo una sensación de desolación total», ha confesado, antes de subrayar el perjuicio que este suceso supone para la ciudad: «No nos dirán que no lo hemos advertido». Para el responsable portuario, el puerto no es un espacio cualquiera: es el «pulmón económico» de Ceuta, la infraestructura que garantiza el abastecimiento de la ciudad y su conexión con la península. «Una cosa es hacer frente a ese fenómeno y otra es un ataque a uno de los pulmones económicos de Ceuta», ha añadido.
El ministro Puente contraataca: «El problema lo tiene él»
La respuesta del Gobierno central no se ha hecho esperar. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha rechazado de plano la versión de Doncel y ha asegurado que el traslado se ha llevado a cabo con «absoluta coordinación y colaboración con los técnicos del Puerto» y con «pleno conocimiento» de la Consejería de Presidencia de Ceuta.
En un mensaje publicado en la red social X, Puente ha sido especialmente duro con el presidente portuario: «Si al presidente del Puerto no le informan sus técnicos, no le informa el Gobierno de Ceuta que le ha nombrado y no lee la prensa, la culpa no es de nadie más que suya. El problema lo tiene él». El ministro ha ido un paso más allá y ha instado a Doncel a que «explique lo de la adjudicación a su primo», una alusión que introduce un elemento de sospecha sobre la gestión del responsable portuario sin aportar más detalles.
La réplica de Puente ha convertido lo que era una denuncia por descoordinación en un enfrentamiento abierto entre el Gobierno central y la Autoridad Portuaria. Doncel, por su parte, ha querido dejar claro que el Puerto «no se opone» al traslado y que siempre se ha mostrado «dispuesto a colaborar y coordinarse», pero ha insistido en que las parcelas elegidas «no son las más ideales».
Un operativo sin planificación policial
La falta de previsión denunciada por Doncel no es la única. Los sindicatos policiales han cargado contra el Ministerio del Interior por la gestión del dispositivo, que derivó en avalanchas, carreras y momentos de máxima tensión. La Confederación Española de Policía (CEP) ha exigido el cese inmediato del jefe superior de Policía de Ceuta por una operación que, a su juicio, se puso en marcha «sin un despliegue suficiente».
El sindicato Jupol ha denunciado que, frente a los 170 agentes de la Unidad de Intervención Policial que el Ministerio asegura haber desplegado, en realidad solo unos 70 fueron asignados específicamente al traslado, mientras que el resto cubría el conjunto de necesidades operativas de la ciudad. «Éramos 70 frente a 4.000», han resumido fuentes policiales, que han descrito momentos en los que estuvieron a punto de verse obligados a realizar más cargas por la inferioridad numérica.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha advertido del riesgo de aplastamientos y ha anunciado que exigirá responsabilidades «si ocurre una desgracia». «El desamparo institucional tiene que terminar», ha reclamado. Desde Jucil, la asociación profesional de la Guardia Civil, han alertado de las consecuencias que puede tener para la seguridad del puerto la instalación del campamento «precisamente en la puerta de entrada y salida de mercancías de una infraestructura tan crítica».
El puerto, un espacio estratégico en el centro de la tormenta
La paradoja que subyace en todo el conflicto es que el puerto de Ceuta es, al mismo tiempo, el lugar elegido para alojar a 1.700 migrantes y la infraestructura más crítica de la ciudad. El campamento ocupa unos 16.000 metros cuadrados en el Muelle de Poniente, una zona que Doncel ha calificado de «profundamente crítica» y que alberga tuberías soterradas de avituallamiento de combustible, depósitos de gran capacidad y el tanque que alimenta la central diésel que suministra electricidad a la ciudad autónoma.
Doncel ha reclamado conocer el plan de seguridad y las medidas específicas previstas para proteger estas instalaciones. «No hemos pensado en que la ciudad se pueda quedar aislada», ha advertido, recordando que el puerto es la vía principal de abastecimiento de Ceuta y que un bloqueo del recinto tendría consecuencias inmediatas sobre el suministro de alimentos, combustible y medicamentos.
El Gobierno, por su parte, ha defendido la ubicación elegida y ha asegurado que el operativo se ha desarrollado «con normalidad», atribuyendo los momentos de tensión iniciales a que los migrantes, al conocer con antelación la hora del traslado, corrieron hacia el puerto para intentar garantizarse una plaza.
Una ciudad al límite
Más allá del enfrentamiento entre Doncel y Puente, la jornada ha dejado una realidad incómoda: de los entre 9.000 y 10.000 migrantes que el Gobierno estima que permanecen en Ceuta, solo 1.700 han podido ser alojados en el puerto. Más de 2.000 personas han tenido que regresar a los asentamientos improvisados de Benítez y El Trampolín tras comprobar que el recinto estaba completo.
Ceuta, la ciudad que lleva cincuenta días conteniendo una presión migratoria sin precedentes, afronta ahora una nueva fase marcada por la saturación de sus dispositivos de acogida, la descoordinación entre administraciones y un puerto convertido, a la fuerza, en el epicentro de una crisis que no da señales de remitir. El presidente de la Autoridad Portuaria ha resumido la situación con una frase que resume el clima institucional: «Seguimos inmersos en este bucle donde la tónica es que parece que hay que trocear y derivar responsabilidad a otros que no la tenemos».

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