19 de septiembre de 2026

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«Dale más, dale más»: el grito que acompañó las cuatro puñaladas a Gaby Ramírez en Ceuta.

El vecino de Ceuta apuñalado el pasado viernes relata cómo cuatro individuos encapuchados le rodearon junto al Mercadona de La Almadraba para robarle el móvil y la cadena de oro de sus abuelos, mientras la Policía sigue sin detener a los agresores

Gaby Ramírez Medinilla regresaba a su casa de madrugada tras pasar un rato con sus amigos. Eran cerca de las 3:45 horas del viernes 18 de septiembre. Se detuvo unos instantes junto al Mercadona de La Almadraba, en Ceuta, y en cuestión de segundos se vio rodeado por cuatro individuos. No hubo tiempo para nada. «De buenas a primeras y sin mediar palabra, me pegaron el primer navajazo», relata Ramírez en declaraciones a Telemadrid.

Lo que ocurrió después fue un forcejeo desesperado por sobrevivir. «Me estaba orinando y no aguantaba más. Aparqué la moto un momentito, me fui a un callejón que había así escondido y, cuando me vine a dar cuenta, pues estaba rodeado de cuatro individuos, todos encapuchados menos uno», explica el joven a El Pueblo de Ceuta. Los asaltantes querían su teléfono móvil y una cadena de oro que guarda desde hace cerca de veinte años, con las chapas de sus abuelos.

«Escuchaba «dale más, más puñaladas» mientras intentaba escapar»

El relato de Ramírez Medinilla es escalofriante. Mientras intentaba zafarse de sus agresores, escuchaba cómo estos le instaban a seguir apuñalándole en árabe: «Dale más, dale más». El resultado fueron cuatro heridas de arma blanca: tres en un costado y una cuarta en una mano. «Sin duda, se salvó, pues todo pudo acabar en una tragedia», señala El Pueblo de Ceuta.

Aunque practica artes marciales, Ramírez reconoce que la situación cambia por completo cuando aparece un arma blanca: «Por mucho que te sepas defender, ahí cambia la historia». Tras la agresión, logró continuar su marcha hasta encontrarse con una patrulla de La Legión en las proximidades, cuyos integrantes le prestaron una primera atención y dieron aviso de lo ocurrido. Fue trasladado al servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, donde recibió atención médica y posteriormente el alta hospitalaria, ya que sus lesiones no revestían gravedad.

Sin detenciones y con la identificación bloqueada

La portavoz de JUPOL, Laura García, ha confirmado que, hasta el momento, no le consta que los responsables hayan sido detenidos. La identificación resulta especialmente complicada porque tres de los individuos iban encapuchados y porque «no disponen de domicilios conocidos donde poder localizarlos». La descripción que aporta la víctima es limitada: tres asaltantes con capucha y uno que vestía un chándal gris y una gorra.

La Policía Nacional continúa tratando de localizar a los cuatro responsables del apuñalamiento, que se produjo en la misma madrugada en que las autoridades iniciaban el traslado masivo de miles de migrantes desde las playas de Benítez y El Trampolín hacia el nuevo campamento habilitado en el puerto de Ceuta.

Un testimonio en el centro del debate político

El relato de Gaby Ramírez Medinilla llega en un momento de máxima tensión en Ceuta, donde la crisis migratoria desatada el pasado 30 de julio ha derivado en una escalada de violencia que las fuerzas de seguridad califican de insostenible. El propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se refirió recientemente a la situación de la ciudad autónoma aludiendo a una «inseguridad subjetiva» que, a juicio del diario El Pueblo de Ceuta, no se corresponde con la realidad que viven los vecinos: «Tal vez sea esta la «inseguridad subjetiva» a la que se refiera el ministro del Interior, que este lunes regresa de nuevo a Ceuta, seguramente para seguir mintiendo y tomando por tontos a los ceutíes, cada vez más cansados y agotados por la inacción de un Gobierno de España que ha robado a los ceutíes ya no solo la normalidad, sino también la seguridad».

El apuñalamiento de Ramírez Medinilla no es un hecho aislado. Las fuerzas de seguridad sitúan en hasta una decena los enfrentamientos que pueden contabilizarse en un solo día en Ceuta, con requisas constantes de armas blancas de grandes dimensiones y episodios en los que los propios agentes son atacados con piedras. A esta violencia entre grupos se suma la ejercida contra los vecinos, como el caso de tres migrantes marroquíes que ingresaron en prisión preventiva por intentar robar una cadena de oro a una mujer en pleno centro de la ciudad.

Un vecindario al límite

El miedo se ha instalado entre los vecinos de Ceuta. «Llevamos semanas con ansiolíticos para dormir», relataba una vecina a Antena 3, reflejando el clima de angustia que se respira en la ciudad. La situación también ha tenido consecuencias económicas para los autónomos, que denuncian no haber recibido ayudas y seguir afrontando los pagos a la Seguridad Social y la Agencia Tributaria mientras sus negocios se resienten.

Gaby Ramírez Medinilla intenta ahora olvidar la «pesadilla» que vivió en la madrugada del pasado viernes y recuperarse de unas heridas que pusieron en juego su vida. Su testimonio, recogido por varios medios nacionales, se ha convertido en un símbolo de la inseguridad que atraviesa Ceuta. Una ciudad que lleva cincuenta días conteniendo una presión migratoria sin precedentes y que ahora afronta, además, la batalla por recuperar la normalidad en sus calles.

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