Más Madrid visita la escuela infantil municipal a las puertas de septiembre y convierte el estado del centro en el símbolo de una gestión que la oposición califica de «inacción veraniega». El Gobierno local responde con un plan de casi un millón de euros que incluye actuaciones en cubiertas y humedades, mientras las educadoras siguen pendientes de una licitación que determinará su salario.
A menos de una semana del arranque oficial del curso 2026-2027, la Escuela Infantil Municipal Galatea, en el barrio de La Rinconada, se ha convertido en el campo de batalla político de Alcalá de Henares. La concejala portavoz de Más Madrid Alcalá, Rosa Romero, visitó el centro «justo antes del inicio de curso» y su diagnóstico fue demoledor: humedades, suciedad, óxido en el patio y en un grifo, mesas y suelo en mal estado. «Un edificio destinado a niños y niñas de 0 a 3 años», resume Romero, que presenta Galatea como el «ejemplo del abandono» del Ayuntamiento que gobiernan PP y Vox.
La denuncia de Más Madrid no se limita al estado material del inmueble. La formación ha puesto el foco en una paradoja administrativa que afecta directamente al bolsillo de las trabajadoras: las educadoras infantiles de Galatea, junto con las de la escuela Los Molinos y las casas de niños Tucán y Garabatos, están «en riesgo de cobrar menos que las educadoras del resto de centros de la ciudad» porque la licitación para la gestión de sus centros «aún no ha sido adjudicada a una nueva empresa». «Sería muy injusto que vean mermado el salario que les corresponde por culpa de que la licitación… aún no haya sido adjudicada», advierte Romero, que reclama al Gobierno municipal que active «medidas excepcionales» para que el personal «no pague los platos rotos de una mala planificación política».
Un curso que arranca con el personal en pie de guerra
El conflicto en Galatea no es un episodio aislado. Las educadoras infantiles de los centros municipales de Alcalá de Henares llevan semanas en huelga por sus «precarias condiciones» laborales, una protesta que Más Madrid ha vinculado directamente con los pliegos de licitación publicados por el Gobierno local, en los que, a su juicio, «no hay mejoras para la educación de 0 a 3 años». La portavoz de la formación ha sido especialmente crítica con el diseño de las plantillas: «Los pliegos mantienen ratios elevadas y no incorporan como obligación estructural la pareja educativa. Las plantillas se siguen diseñando sobre mínimos».
Romero lleva el debate al terreno de lo pedagógico, no solo de lo laboral: «La educación de 0 a 3 años no es un aparcamiento de niños. Es la primera etapa educativa. Es donde se acompaña el desarrollo emocional, físico, cognitivo y social. Es donde muchas veces se detectan dificultades tempranas». Y añade: «Cualquier profesional de la educación sabe perfectamente que menos ratio significa más atención individualizada, más seguridad, más acompañamiento emocional y mejores condiciones tanto para la infancia como para las trabajadoras».
El Gobierno municipal responde con un millón de euros y una defensa de la externalización
La respuesta del equipo de gobierno no se ha hecho esperar, aunque llega con el calendario en contra. El pasado 23 de junio, el Ayuntamiento anunció una inversión de cerca de un millón de euros en un programa de mejora, reparación y acondicionamiento de colegios públicos, escuelas infantiles y casas de niños municipales. Entre las actuaciones previstas, el consistorio incluyó expresamente la reparación de «cubiertas, humedades y fachadas» en las escuelas infantiles Galatea, Carrusel y Los Molinos. La concejala de Educación, Dolores López, defendió entonces que este conjunto de intervenciones respondía al «compromiso municipal con el mantenimiento y la mejora continua de los centros educativos».
Sin embargo, ese plan de choque no ha desactivado la denuncia de Más Madrid, que lo considera tardío y reactivo: llega después de un verano en el que, según la oposición, el Gobierno local «no ha preparado buena parte de los centros escolares para el inicio de curso», echando en falta «las limpiezas generales que en el pasado se realizaban mientras el estudiantado estaba de vacaciones».
En paralelo, el Ejecutivo de PP y Vox ha tenido que salir al paso de otra acusación, la de «privatización» de la limpieza en las escuelas infantiles. El PSOE fue el primero en denunciarla el pasado 3 de mayo, señalando que los nuevos pliegos externalizan un servicio que «se había realizado siempre por la brigada municipal de limpieza». La concejala de Educación rechazó de plano esa lectura y defendió que los pliegos incorporan «la obligatoriedad de contar con personal de limpieza durante el horario lectivo», lo que a su juicio supone «un avance en la calidad del servicio y en las condiciones higiénicas». «Estamos reforzando la limpieza en los momentos en los que más se necesita, durante la actividad educativa», zanjó López, que acusó al PSOE de plantear un modelo que «perjudicaría a los trabajadores» municipales.
Galatea, un nombre que concentra todas las tensiones del curso
Más Madrid llevó el asunto al Pleno municipal del 19 de mayo con una propuesta concreta: «devolver la limpieza de las escuelas infantiles municipales a la brigada de limpieza del Ayuntamiento» y destinar el dinero que se ahorraría en la licitación a «mejorar el servicio» y las condiciones de las trabajadoras. PP y Vox votaron en contra.
El resultado es un curso que arranca con Galatea en el centro del tablero: humedades en las paredes, óxido en el patio, una plantilla en huelga, una licitación sin adjudicar y un plan de inversión que, según la oposición, llega tarde. La escuela infantil municipal del barrio de La Rinconada se ha convertido, a falta de pocos días para que vuelvan los niños, en el termómetro de un conflicto más amplio sobre el modelo de educación infantil pública en Alcalá de Henares. Y la pregunta que sobrevuela el inicio de curso no es solo si Galatea estará lista para septiembre, sino si lo estará con las condiciones que las familias y las educadoras consideran dignas.

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