11 de septiembre de 2026

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Bruselas invierte 11,1 millones en descifrar el voto joven de derechas: del «proyecto estrella» que redefine la masculinidad a las sospechas de adoctrinamiento

La Comisión Europea financia cuatro proyectos de investigación con Horizonte Europa para analizar por qué los jóvenes, y en especial los varones, votan cada vez más a formaciones de derecha radical. El programa estrella, MEN4DEM, recibe 3 millones para estudiar las «masculinidades democráticas» y desarrollar herramientas para «minimizar el atractivo» de estas ideas. Eurodiputados de la oposición denuncian «falta de neutralidad política» e «injerencia en procesos democráticos».

La Unión Europea ha puesto el foco en un fenómeno que preocupa cada vez más en Bruselas: el creciente apoyo de los jóvenes europeos, y muy especialmente de los varones, a partidos de derecha radical. Para intentar comprenderlo —y, según la letra pequeña de algunos proyectos, para contrarrestarlo— la Comisión Europea ha destinado más de 11,1 millones de euros a un conjunto de programas de investigación financiados a través de Horizonte Europa, el programa marco de financiación de la investigación de la UE. El paquete, desvelado por el medio Brussels Signal a partir del análisis de la base de datos oficial de subvenciones comunitarias, incluye cuatro iniciativas que, en algunos casos, van más allá del mero diagnóstico académico.

MEN4DEM: tres millones para repensar la masculinidad

El proyecto con mayor financiación es MEN4DEM (‘Masculinities for the Future of European Democracy’), que recibió 3.013.932,50 euros y estará activo hasta diciembre de 2027. La propia documentación comunitaria sostiene que el éxito electoral de los partidos que clasifica como «extrema derecha» supone «un desafío para la democracia liberal europea». El programa estudia cómo la masculinidad es construida y utilizada por esos movimientos y plantea desarrollar alternativas denominadas «masculinidades democráticas». El proyecto trabaja con organizaciones vinculadas a la «justicia de género», investigadores y otros actores para desarrollar herramientas y posibles intervenciones. Para medios críticos, el programa clasifica el patriotismo, el apego a la tradición y la reticencia a la ideología de género en el mismo saco que la xenofobia y el extremismo, y contempla «trabajar directamente con hombres jóvenes» para formarlos según estándares de «masculinidad democrática».

YOU-DARE: intervención directa sobre el «atractivo» de la derecha

El segundo proyecto, YOU-DARE (‘YOUth Debunking the Gendered Arguments of far-Right Extremism’), cuenta con una financiación de 2.999.642,50 euros y se desarrollará entre 2025 y 2028. La Comisión Europea establece que YOU-DARE estudiará e intervendrá sobre las construcciones de género de los grupos juveniles considerados de extrema derecha y sus dirigentes, incluyendo a influencers y nuevas formas de liderazgo online. Además, contempla recomendaciones y acciones piloto destinadas a «minimizar el atractivo» de las ideas de extrema derecha entre los jóvenes. El programa abrió en 2026 una convocatoria de 160.000 euros para diez proyectos piloto con acciones destinadas a responder a las narrativas de extrema derecha entre la juventud. YOU-DARE analiza la situación en ocho países: Dinamarca, Francia, Hungría, Italia, Rumanía, España, Suecia y Reino Unido. Su coordinadora científica, Susi Meret, de la Universidad de Aalborg, justifica el proyecto alegando que «una parte significativa del apoyo a los partidos de derecha en Europa proviene de los jóvenes, especialmente de los hombres jóvenes».

EMMELO y FIERCE: el tercer y cuarto pilar

El tercer programa, EMMELO, recibió 2.615.527,50 euros y estudia cómo dirigentes considerados extremistas utilizan determinadas concepciones de la masculinidad para influir especialmente sobre hombres en Internet, además de producir herramientas y recomendaciones políticas para que los responsables públicos respondan a este tipo de discursos. A estos tres proyectos, financiados dentro de una convocatoria dedicada a los «roles de género en los movimientos extremistas y su impacto en la democracia», se suma FIERCE, una iniciativa anterior que obtuvo otros 2.490.220 euros y finalizó en agosto de 2025, centrada en investigar movimientos feministas, antifeministas y «antigénero».

La crítica política: «Injerencia» y «falta de neutralidad»

El despliegue de fondos europeos para estudiar y, en algunos casos, «intervenir» sobre las preferencias políticas de los jóvenes ha generado una creciente contestación en el seno de las propias instituciones comunitarias. La eurodiputada Mary Khan, del grupo Europa de las Naciones Soberanas (ESN), presentó el pasado 20 de abril una pregunta escrita a la Comisión Europea en la que denunciaba que «el dinero de los contribuyentes se canaliza hacia proyectos que describen a partidos de oposición democráticos, como Alternativa por Alemania (AfD), como ‘fascistas’, ‘peligrosos’ y una amenaza para una ‘sociedad libre y democrática'». Khan cuestiona si la Comisión considera que «el uso de fondos de la UE para apoyar proyectos en los que se critica explícitamente a un partido político y se le niega legitimidad constituye una forma de influencia política en los procesos democráticos de un Estado miembro».

El debate, según recoge el medio checo Echo24, se enmarca en una discusión más amplia sobre cómo la UE financia la investigación y las organizaciones sin ánimo de lucro, y ha puesto sobre la mesa la cuestión de si los fondos públicos deben destinarse a proyectos que, bajo la etiqueta de «promover valores europeos», adoptan posiciones políticas explícitas.

El contexto: una tendencia que se consolida en las urnas

Los datos electorales de los últimos meses parecen dar la razón a quienes identifican el voto joven de derecha como un fenómeno estructural y no coyuntural. En las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt del pasado 6 de septiembre, la AfD obtuvo el 42% de los votos entre los menores de 25 años, según los sondeos a pie de urna. Una encuesta de INSA de mayo ya anticipaba que, entre los votantes de 18 a 29 años, la AfD contaba con un apoyo de casi el 46%. El perfil del votante de la AfD en esa franja de edad es mayoritariamente masculino, con un bajo nivel educativo y una situación económica difícil, según los análisis postelectorales. En el conjunto de la UE, un estudio de Euronews de marzo de 2026 situaba a España como el país con los jóvenes más a la izquierda, mientras que Polonia y Francia encabezaban la proporción de jóvenes de derecha o extrema derecha, con un 33% en el caso francés.

El precedente de los fondos de cohesión

La polémica por los 11,1 millones de euros destinados a estos cuatro proyectos no es un episodio aislado. A principios de 2026, la Comisión Europea ya había anunciado que reservaría 30 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional para financiar medios de comunicación, con el objetivo declarado de contrarrestar la desinformación y el auge del populismo. La medida fue recibida con críticas similares por parte de los grupos conservadores y euroescépticos, que la calificaron de «campaña de propaganda» financiada con dinero público.

El caso de los proyectos financiados con Horizonte Europa añade una capa adicional de complejidad: a diferencia de los fondos de cohesión, que se gestionan a través de las regiones, los programas de investigación se adjudican mediante convocatorias competitivas evaluadas por paneles de expertos. La pregunta que subyace es si el diseño de esas convocatorias —como la titulada «roles de género en los movimientos extremistas y su impacto en la democracia»— predetermina el tipo de resultados y de intervenciones que se van a financiar.

Un debate abierto en Bruselas

La Comisión Europea no ha respondido públicamente, por el momento, a las preguntas escritas de la eurodiputada Khan. El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. Los proyectos siguen en marcha, con financiación garantizada hasta 2027 y 2028, y sus resultados —incluidas las herramientas y recomendaciones que prometen desarrollar— están llamados a alimentar las políticas de juventud y de lucha contra el extremismo de la próxima Comisión. Para sus defensores, se trata de investigación necesaria para entender una deriva preocupante en el electorado joven. Para sus críticos, es una intromisión ideológica financiada con dinero público en el corazón de la soberanía electoral de los Estados miembros. Y en medio de ese fuego cruzado, los 11,1 millones de euros ya están comprometidos.

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