El ataque, ocurrido de madrugada en el barrio de Benzú, ha provocado daños de consideración en el vehículo oficial y ha reavivado el debate sobre la seguridad de las Fuerzas Armadas en la frontera sur
Una patrulla del Ejército español fue víctima esta madrugada de una violenta emboscada en el barrio ceutí de Benzú. Alrededor de las 5.30 horas, un grupo de entre 30 y 40 personas rodearon el vehículo militar cuando se encontraba detenido en un semáforo cerca del punto de vigilancia que los efectivos tienen establecido en la zona. En cuestión de segundos, los agresores comenzaron a lanzar piedras de grandes dimensiones contra el convoy, obligando a los cuatro militares que lo ocupaban a abandonar el vehículo y huir a pie para ponerse a salvo.
La persecución, que se prolongó en dirección a Calamocarro, no cesó hasta que los efectivos lograron solicitar auxilio a través del 112. Durante el trayecto, los soldados continuaron recibiendo el impacto de piedras y sufrieron diversas lesiones y contusiones, principalmente en brazos y espalda. Todos ellos fueron trasladados posteriormente a un centro sanitario para recibir asistencia médica.
Daños materiales y huida frustrada
El vehículo militar, perteneciente al Grupo de Regulares número 54, quedó prácticamente destrozado a causa del apedreamiento, según muestran las imágenes difundidas por medios locales. Las piedras lanzadas por los agresores causaron daños de consideración en la carrocería y los cristales del convoy.
Al activarse el dispositivo de emergencia, agentes de la Policía Nacional —entre ellos la Unidad de Prevención y Reacción (UPR)— y de la Guardia Civil acudieron al lugar para proteger a los militares y proceder a las detenciones. Los presuntos agresores emprendieron la huida hacia el barrio de Benzú y los montes cercanos; varios de ellos incluso intentaron escapar lanzándose al mar, por lo que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil mantuvo labores de localización en la zona.
El operativo culminó con la detención de doce personas, todas ellas de nacionalidad marroquí y con edades comprendidas entre los 35 y los 40 años. La investigación continúa abierta para identificar y localizar al resto de participantes en el ataque.
Asociaciones militares denuncian «indefensión operativa»
Los hechos han provocado una reacción inmediata en el seno de las asociaciones de militares. La Unión de Militares de Tropa (UMT) y la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) han condenado lo que califican como una «emboscada violenta» y han anunciado que presentarán una denuncia.
En un comunicado, la UMT ha calificado de «inadmisible la situación de indefensión operativa y jurídica a la que se somete a los miembros de las Fuerzas Armadas», denunciando la carencia de «un marco normativo claro y de reglas de enfrentamiento que garanticen su seguridad física y les otorguen capacidad de respuesta proporcional ante agresiones de esta gravedad». La asociación ha recordado que desde hace más de diez días advirtieron «formalmente» sobre el «riesgo real al que se exponía a las dotaciones destacadas en la zona», y ha responsabilizado al Ministerio de Defensa por «la inacción» y «la falta de previsión» que han desembocado en este suceso.
Una noche de tensión previa
Los hechos se produjeron tras una noche especialmente tensa en la ciudad autónoma, después de que agentes de la Policía Nacional tuvieran que intervenir para evitar enfrentamientos entre migrantes y un grupo de personas que trataba de destruir sus asentamientos en las playas. La playa de El Trampolín, donde centenares de migrantes se agolpan a la espera de un asilo que no llega, se ha convertido en los últimos días en un foco de conflictividad que mantiene en vilo a la ciudad y a las fuerzas de seguridad desplegadas en la frontera sur.

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