Un análisis comparativo revela que la ventaja española se asienta en la industria, la tecnología naval y aérea y el paraguas de la OTAN, mientras que el reino alauí apuesta por masa terrestre, drones y una renovación acelerada de su arsenal
El debate sobre qué ejército es más poderoso, el español o el marroquí, ha cobrado una nueva dimensión en el contexto de la reciente crisis migratoria en Ceuta. Frente a los rankings simplistas que se limitan a contar tanques y soldados, un análisis en profundidad de las Fuerzas Armadas de ambos países revela un escenario mucho más matizado: España conserva una superioridad global indiscutible, pero Marruecos ha logrado reducir parte de la distancia en los últimos años con una política de compras militares muy agresiva.
La diferencia más abismal se encuentra en el presupuesto. Según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), España destinó 40.200 millones de dólares a defensa y seguridad en 2025, frente a los 6.300 millones de Marruecos. Una brecha superior a seis a uno que, sin embargo, no refleja el esfuerzo relativo: Rabat dedicó el 3,54% de su PIB al gasto militar, mientras que España se quedó en el 2,13%.
El factor humano y la artillería, las bazas marroquíes
Donde Marruecos sí supera a España es en efectivos. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) sitúa al país alauí en torno a los 196.000 militares en activo, de los que unos 175.000 pertenecen al Ejército de Tierra. España ronda los 120.000 y aspira a alcanzar los 127.500 en 2029. Esta ventaja numérica, unida a una artillería más abundante y a la concentración de fuerzas en el norte de África, explica por qué los índices que cuentan efectivos y material suelen favorecer a Rabat.
El reino alauí también ha apostado fuerte por la modernización de su arsenal. Estados Unidos ha autorizado la venta de 25 nuevos cazas F-16 Block 72 y la actualización de otros 23 al estándar F-16V, con radares AESA y enlace de datos Link 16. En el terreno, Marruecos cuenta con 222 carros M1A1 Abrams y ha recibido ya 13 de los 24 helicópteros de ataque Apache AH-64E contratados. Además, el SIPRI contabilizó 24 drones armados recibidos entre 2020 y 2024, 19 de ellos de origen turco, y Marruecos ha acumulado experiencia operativa real en el Sáhara Occidental.
El factor OTAN y la industria: la ventaja silenciosa de España
Sin embargo, los analistas coinciden en que la verdadera superioridad española no se mide en número de piezas, sino en capacidades estructurales. En el mar, la distancia es mayor: España dispone de cinco fragatas F-100 con sistema Aegis, el buque anfibio Juan Carlos I y el submarino S-81 Isaac Peral ya plenamente operativo. Marruecos, por su parte, carece de submarinos y de capacidad aeronaval o anfibia comparable.
En el aire, el Ejército del Aire y del Espacio español reúne Eurofighter y EF-18, reabastecimiento con A330 MRTT y una red de vigilancia integrada con la OTAN. Los dos programas Halcón añadirán 45 Eurofighter más, elevando a 115 la flota contratada al final de la década.
Pero el factor diferencial quizá más importante es la pertenencia a la OTAN. El mando aliado, su inteligencia, vigilancia aérea, logística y capacidad de refuerzo son un multiplicador que Marruecos no posee. La condición de aliado principal de Estados Unidos fuera de la OTAN facilita compras, pero no contiene una garantía de defensa mutua. Además, el artículo 6 del Tratado de Washington no menciona de forma expresa Ceuta y Melilla, lo que mantiene una discusión jurídica sobre su aplicación territorial.
La industria de defensa española inclina también la balanza. España diseña y fabrica fragatas, submarinos, vehículos blindados, radares, satélites y partes del Eurofighter, lo que permite reparar y actualizar material durante una crisis larga. Marruecos intenta reducir su dependencia —la fábrica de Berrechid comenzó a producir blindados WhAP 8×8 en 2025—, pero la amplitud industrial española sigue muy por delante.
El escenario de un conflicto: ¿quién ganaría?
El balance final, según los expertos, favorece a España en una operación convencional conjunta y sostenida. Marruecos conserva bazas concretas: más masa terrestre, proximidad, concentración, drones armados y una modernización rápida. En una crisis localizada y breve, podría imponer costes muy serios antes de que Madrid movilizase su potencial completo. Pero en un conflicto prolongado, el control del mar y del aire, el presupuesto, la industria y las alianzas españolas marcarían la diferencia.
La variable decisiva, sin embargo, no figura en ningún ranking: cuántos sistemas están realmente listos, cuántas tripulaciones dominan su empleo y cuánta munición queda en los depósitos el primer día de una hipotética confrontación. Esos datos, advertían los analistas, son secretos en los dos países. Y probablemente, los que de verdad inclinarían la balanza.

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