27 de agosto de 2026

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El caos de Trump con los visados deja en el limbo a miles de familias y abre una nueva batalla judicial

La suspensión global de citas para inmigrantes, camuflada como una «capacitación» del personal consular, ha sembrado la desesperación entre quienes llevan años esperando reunirse con sus seres queridos en Estados Unidos


La decisión del presidente Donald Trump de paralizar la tramitación de visados de inmigrante en todo el mundo ha sumido en la incertidumbre a miles de familias que llevaban años esperando para reunirse en Estados Unidos. Lo que la Administración presenta como una simple «pausa técnica» para formar a su personal consular se ha convertido en un muro de silencio y confusión que amenaza con alargarse sine die.

La medida, comunicada a los solicitantes a través de correos electrónicos que cancelaban sus entrevistas sin ofrecer una nueva fecha, afecta a todos los visados de inmigrante que permiten optar a la residencia permanente en la primera potencia mundial. Esto incluye, sobre todo, a familiares de ciudadanos estadounidenses —cónyuges, padres o hermanos— que buscan acceder a la llamada tarjeta verde, el paso previo a la ciudadanía.

«Es un shock»: abogados denuncian el caos en los consulados

El colectivo de abogados de inmigración ha sido el primero en alzar la voz. Ramon Curiel, un letrado de Texas, relata el caso de un cliente que había viajado cientos de kilómetros hasta el consulado de Ciudad Juárez, en México, para su entrevista. Allí se encontró con un cartel que anunciaba la cancelación y con un correo electrónico que no daba ninguna explicación ni fecha para el nuevo encuentro. «Es un shock», afirma Curiel, que recuerda que el proceso de solicitud de visados puede durar varios años.

La Asociación Americana de Abogados de Inmigración ha confirmado que ha recibido notificaciones de la cancelación masiva de entrevistas en todo el mundo. Shev Dalal-Dheini, directora senior de relaciones gubernamentales de la asociación, denuncia que estos solicitantes «hicieron todo lo que el Gobierno les pidió», incluyendo la exhaustiva verificación de seguridad. «Estos bloqueos están jugando realmente con la vida de las personas», sentencia.

La estrategia legal de Trump: esquivar a los jueces

La suspensión global no es un capricho. Llega apenas unos días después de que una jueza federal de Nueva York, Jeannette Vargas, anulara la anterior prohibición de Trump que suspendía los visados para ciudadanos de 75 países. La magistrada dictaminó que la Administración había «excedido su autoridad» al suspender el procesamiento de visados basándose únicamente en la nacionalidad del solicitante.

Ahora, la Casa Blanca ha cambiado de estrategia. En lugar de una prohibición explícita por países, ha ordenado una «pausa global» para «formación» del personal consular. Los grupos de defensa de los inmigrantes no han tardado en reaccionar. El Centro Nacional de Leyes de Inmigración (NILC) y otras organizaciones han presentado una moción de emergencia para hacer cumplir la sentencia del juez Vargas, acusando a la Administración de «ignorar flagrantemente» una orden judicial.

«El tribunal fue claro: el Departamento de Estado no puede simplemente dejar de procesar visados de inmigrante porque así lo decida. Sin embargo, días después de ese fallo, la Administración parece estar haciendo exactamente eso bajo un nombre diferente», denuncia Antionette Dozier, abogada del Western Center on Law & Poverty. «Este descarado intento de eludir la ley sigue manteniendo a las familias separadas», añade.

La verdadera cara de la «formación»

El motivo oficial de la suspensión es «garantizar que los solicitantes de visados no tengan probabilidades de convertirse en una carga pública». Sin embargo, los críticos señalan que la norma de «carga pública» ya existe y que la formación masiva y simultánea en todos los consulados del mundo es, cuando menos, sospechosa.

«Los programas de formación globales legítimos no se implementan de esta manera», afirma Susan Welber, abogada de The Legal Aid Society. La medida se suma a una ofensiva sin precedentes contra la inmigración legal: desde enero de 2025, la Administración Trump ha revocado más de 175.000 visados. Además, el Departamento de Estado prepara la revocación de hasta 200.000 visados de turismo y negocios (B1 y B2) de extranjeros que solicitaron asilo tras entrar en el país.

Familias rotas y sueños aplazados

Mientras los abogados libran su batalla en los tribunales, la realidad sobre el terreno es desoladora. Familias separadas por océanos enteros siguen esperando, sin saber cuándo podrán abrazarse. El consulado de Guangzhou (China), uno de los más importantes del mundo para la emisión de visados, ha cancelado todas las entrevistas.

La Casa Blanca defiende la medida con el argumento de que «una visa es un privilegio, no un derecho». Pero para quienes llevan años en la lista de espera, para los cónyuges que no pueden ver crecer a sus hijos o para los padres que añoran a sus familias, este «privilegio» se ha convertido en una condena a la espera indefinida. La pregunta que todos se hacen es la misma: ¿cuánto durará esta pausa? El Departamento de Estado aún no ha dado una respuesta.

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