El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional advierte de que Teherán responderá contra los intereses de los países de la región que se sumen al aislamiento impulsado por Washington. La amenaza incluye el bloqueo del estrecho de Ormuz y acciones contra compañías petroleras estadounidenses.
La tensión en Oriente Próximo ha dado un nuevo y preocupante giro. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, ha lanzado una advertencia sin precedentes a los países vecinos: aquellos que decidan respaldar la campaña de presión económica impulsada por Estados Unidos contra la República Islámica se convertirán en objetivos militares de Teherán.
«Si los países que rodean a Irán se unen a Estados Unidos en su guerra económica contra Teherán, atacaremos sus intereses», ha declarado Rezaei en declaraciones recogidas por la cadena estatal IRIB. El dirigente iraní ha ido más allá al advertir de que, si los países de la región colaboran con Washington, Teherán impedirá la salida de petróleo a través del golfo Pérsico y actuará también contra otras vías empleadas para exportar crudo desde la zona.
Las declaraciones de Rezaei se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara a mediados de esta semana el lanzamiento de una «operación económica» contra Irán, una iniciativa que presentó como un proceso de «aislamiento de una escala sin precedentes» e instó a sus aliados a apoyar. Trump calificó la medida como «la operación económica más devastadora de la historia» contra el régimen de los ayatolás, advirtiendo que los países que comercialicen con Irán también enfrentarán «consecuencias económicas tremendas».
El estrecho de Ormuz, el talón de Aquiles energético
El grueso de la amenaza iraní se concentra en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Por esta angosta vía de apenas 55 kilómetros en su punto más angosto circulan diariamente unos 19 millones de barriles de crudo, la mayoría con destino a Asia: China, India y Japón encabezan la lista de países importadores.
Irán mantiene el estrecho bloqueado en gran medida desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea contra el país persa y asesinaron al líder supremo, Alí Jameneí. En represalia, Teherán lanzó ataques con misiles y drones contra Israel, bases militares estadounidenses en la región y contra estados del Golfo Pérsico aliados de Washington. Desde entonces, el conflicto no ha cesado: Trump declaró el 8 de julio que el alto el fuego había quedado sin efecto, tras lo cual ambos países volvieron a intercambiar ataques.
Un escenario de guerra con cifras devastadoras
La escalada militar ha dejado una huella trágica en la población civil. Según datos de Naciones Unidas, los ataques de Estados Unidos e Israel han causado la muerte de cerca de 2.000 civiles y han desplazado a más de tres millones de personas dentro de Irán. Los bombardeos han alcanzado escuelas, hospitales, edificios culturales y religiosos, viviendas e infraestructuras civiles. La población más vulnerable, incluidos los cinco millones de afganos que residen en el país, se ha visto especialmente afectada.
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. El secretario general de la ONU, António Guterres, compareció ante el Consejo de Seguridad para recordar los fundamentos del orden internacional y la prohibición de «recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado». El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó tanto los ataques militares como las represalias de Teherán, advirtiendo de que «la población civil es la que termina pagando el precio más alto».
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, confirmó la activación inmediata del Centro de Incidentes y Emergencias para evaluar posibles riesgos radiológicos, aunque hasta el momento no existen indicios de daños en instalaciones nucleares iraníes.
Implicaciones económicas globales
La amenaza de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz y atacar a sus vecinos no es solo una cuestión geopolítica: tiene profundas implicaciones para la economía global. Los analistas advierten que un cierre prolongado podría disparar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. El banco Goldman Sachs ha alertado de que un escenario de riesgo extremo podría llevar el Brent hasta los 120 dólares. Aunque existen oleoductos alternativos que permiten sortear parcialmente el paso por Ormuz, su capacidad es limitada: solo 4,2 millones de barriles diarios pueden desviarse por rutas terrestres, una cifra que cubre apenas una cuarta parte del flujo habitual.
Un pulso sin visos de solución
Mientras tanto, Washington y Teherán han mantenido contactos indirectos con la mediación de varios países de Oriente Próximo en un intento de alcanzar un nuevo acuerdo que permita poner fin a las hostilidades. Sin embargo, las declaraciones de Rezaei y el anuncio de Trump sobre la «operación económica más devastadora de la historia» sugieren que ambas partes están lejos de alcanzar un entendimiento.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní ha añadido que las autoridades están preparadas para emprender acciones contra compañías petroleras estadounidenses y otras empresas con intereses en Oriente Próximo, elevando así el tono de las advertencias dirigidas a Washington y a sus aliados. La amenaza se extiende también a los vecinos: Irán ya ha establecido un «nuevo sistema jurídico y de seguridad» en el estrecho de Ormuz y ha advertido que los países que apliquen sanciones de Estados Unidos «se enfrentarán sin duda a problemas al atravesarlo».
El pulso entre Irán y Estados Unidos, con Israel como actor central, se intensifica día a día. Mientras Trump redobla su apuesta por el aislamiento económico, Teherán responde con la amenaza de convertir a sus vecinos en objetivos militares. El mundo observa con preocupación cómo Oriente Próximo se encamina hacia una crisis de consecuencias impredecibles, tanto para la estabilidad regional como para la economía global.

Más historias
De los muros de Teherán al mundo: la guerra visual de Irán contra Estados Unidos e Israel
El atasco de los cadáveres: Marruecos exige informes forenses y la devolución de menores para repatriar los cuerpos de Ceuta
El brote más letal de la historia cumple 100 días con más de 2.500 muertos y una expansión imparable