Un nuevo hallazgo de restos óseos humanos mantiene abierta una investigación en el municipio coruñés de Noia. Según ha podido saber este diario a través de fuentes de la Comandancia, un particular localizó supuestamente lo que parecían ser un cráneo y varios huesos largos en la zona intermareal de A Barquiña, en la parroquia de Barro. El descubrimiento, que se produjo al parecer durante la jornada del miércoles coincidiendo con la bajamar, fue puesto inmediatamente en conocimiento de la Benemérita, que ya ha comenzado las primeras pesquisas para tratar de esclarecer el origen de los restos.
El Imelga, clave para determinar la antigüedad y la procedencia
Los restos fueron recogidos por efectivos de la Guardia Civil y su traslado se ha ordenado al Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), organismo dependiente de la Xunta de Galicia que cuenta con unidades de antropología forense especializadas en este tipo de análisis. Será precisamente este instituto el que determine, a través de los estudios pertinentes, cuánto tiempo habrían permanecido los huesos en el medio marino, cuál es su procedencia exacta y, lo más importante desde el punto de vista judicial, si existen o no indicios que apunten a una muerte violenta.
Fuentes cercanas al caso han señalado que, en una primera aproximación, las pesquisas no apuntan a una muerte violenta, si bien esta hipótesis está supeditada al resultado definitivo de los análisis forenses. La ubicación del hallazgo, en una zona intermareal batida por las mareas, añade un componente de dificultad a la investigación, ya que los restos podrían haber sido arrastrados por el agua desde otro punto de la ría de Muros-Noia.
Investigación judicial abierta
El hallazgo ha sido puesto en conocimiento del Juzgado de Instrucción de Noia, que ha abierto las correspondientes diligencias para esclarecer los hechos. La investigación judicial se centra ahora en identificar a la persona a la que pertenecen los restos óseos y en determinar las circunstancias en las que acabaron en la orilla. No se descarta ninguna hipótesis, desde un fallecimiento por causas naturales cuyo cuerpo haya permanecido sumergido durante un tiempo prolongado, hasta un posible suceso delictivo, si bien, según la información recabada hasta el momento, esta última opción no sería la principal línea de trabajo.
Un suceso con antecedentes en la comarca
No es la primera vez que la comarca de Noia se convierte en escenario del hallazgo de restos óseos. En el año 2022, un vecino de la localidad cercana de A Pobra do Caramiñal encontraba unos huesos en un monte, que fueron igualmente remitidos al Imelga para su análisis. Asimismo, la ría de Muros-Noia ha sido objeto de diversas búsquedas relacionadas con desapariciones, lo que en ocasiones ha llevado a la aparición de restos humanos en la costa.
En esta ocasión, las autoridades han pedido prudencia y han evitado confirmar cualquier hipótesis hasta que el Imelga emita su informe definitivo. Supuestamente, y a la espera de los resultados, el caso permanece bajo secreto de sumario, y no se descarta que en los próximos días se practiquen nuevas diligencias, como la toma de muestras de ADN para una posible identificación genética.

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