11 de septiembre de 2026

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La alerta desoída del CNI: la dimisión de Sanz expone la fractura entre Moncloa, la Delegación y el PSOE ceutí.

El hasta ahora jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, presenta su renuncia tras reconocer que trasladó a Pérez Triano los avisos de Inteligencia sobre la entrada masiva del 30-J, una versión que la Delegación niega. El PP califica al dimisionario de «cabeza de turco» y exige la salida de Sánchez, mientras los socialistas ceutíes se desmarcan de la gestión de Triano.

La crisis política desatada por la entrada masiva de más de 70.000 migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio ha cobrado su primera víctima institucional. Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez Triano, presentó este jueves su dimisión por correo electrónico a la Secretaría General de la institución, según confirmaron fuentes gubernamentales a varios medios. La renuncia, motivada oficialmente por «motivos personales y familiares», esconde en realidad una fractura insostenible en el seno de la Delegación: Sanz sostiene que informó «personalmente» a su superior de los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), mientras Triano ha mantenido públicamente que desconocía por completo esas comunicaciones.

Once minutos que lo cambiaron todo

Los documentos desclasificados por el Gobierno revelan que el 29 de julio, un día antes de la avalancha migratoria, Sanz mantuvo una conversación telefónica de aproximadamente once minutos con un agente del CNI, además de intercambiar mensajes de WhatsApp sobre la situación en el perímetro fronterizo. Según el contenido desclasificado, el servicio de inteligencia alertó de «movimientos detectados en redes sociales que promovían una entrada irregular en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono», aportando como único dato el número de seguidores de los grupos identificados.

Sanz asegura que trasladó esa información a Triano. El delegado del Gobierno, en cambio, compareció el pasado miércoles en rueda de prensa para negarlo de forma tajante: «No fue nada más que un intercambio de información», declaró, descartando además su propia dimisión. La Delegación emitió un comunicado este viernes en el que confirmó que fue el propio Triano quien «solicitó» a Sanz que presentara la dimisión, y se ratificó en que el delegado «no tuvo conocimiento, antes del 30 de julio, ni del contenido del mensaje de WhatsApp intercambiado entre Sanz y un miembro del CNI, ni de la existencia o contenido de la llamada telefónica mantenida entre ambos».

El incendio del Tarajal y las protestas ciudadanas

La dimisión de Sanz llegó apenas unas horas después de que un incendio declarado la pasada madrugada en el polígono industrial de El Tarajal calcinara 42 barracas donde dormían migrantes que entraron irregularmente los días 30 y 31 de julio. El fuego, que se originó probablemente por una de las hogueras que los ocupantes hacen para calentarse, obligó a intervenir a bomberos de la ciudad, Policía Nacional, Guardia Civil y efectivos del Ejército, que desalojaron a los migrantes del lugar sin que se registraran heridos.

Ese mismo jueves por la tarde, decenas de personas marcharon desde la Plaza de África hasta la sede de la Delegación del Gobierno con banderas de España y Ceuta para exigir la dimisión de las autoridades locales. Los asistentes centraron sus críticas en Triano, con gritos como «delegado mentiroso», «tú lo sabías» o «delegado a prisión», en una concentración convocada a través de redes sociales.

El PP habla de «cabeza de turco» y apunta a Sánchez

La reacción política no se hizo esperar. La portavoz adjunta del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, calificó al dimisionario como una mera «cabeza de turco» y remarcó que «la única responsabilidad política de calado recae sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez», a quien exigió su marcha inmediata por «dejación de funciones manifiesta y dolosa» en la gestión de la crisis. El PP ha reprochado a Sánchez que llegara al poder invocando la asunción de responsabilidades políticas «antes incluso de la intervención de los tribunales» y que nunca haya aplicado ese baremo en su propio mandato.

El periodista Pablo Montesinos, por su parte, señaló en Al Rojo Vivo que Triano «está tardando» en presentar su dimisión y calificó de «falta de respeto a los ceutíes» que el delegado mantuviera su versión tras conocerse la llamada de once minutos. «Si su jefe de gabinete tenía una información tan sustanciosa y relevante y no se lo había contado, por deferencia a sus ciudadanos debería dimitir», añadió.

Los socialistas ceutíes se desmarcan

La fractura no es solo institucional, sino también interna en el PSOE. El diputado socialista ceutí Melchor León fue el encargado de confirmar la dimisión de Sanz a varios medios, una decisión que evidencia las tensiones en el seno de la agrupación local. Fuentes del PSOE ceutí han expresado su malestar con la gestión de Triano y la falta de explicaciones claras sobre lo ocurrido, en un contexto donde la ciudad autónoma afronta una crisis migratoria sin precedentes y una investigación judicial abierta.

Un perfil de tres décadas en el PSOE

Gonzalo Sanz no era un recién llegado a la institución. Licenciado en Filología Inglesa, profesor y bombero profesional, acumulaba más de tres décadas de militancia en el PSOE antes de incorporarse a la Delegación del Gobierno durante la etapa de Salvadora Mateos. Asumió la Jefatura de Gabinete en febrero de 2025, tras ejercer como asesor y responsable de Protección Civil, y desde ese puesto coordinó ámbitos como inmigración, frontera, educación y defensa. Su experiencia en emergencias lo llevó a participar en el dispositivo desplegado durante la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, donde permaneció dos meses destinado.

La dimisión de Sanz deja al descubierto las costuras de una gestión que Moncloa intenta contener a base de desclasificar informes y señalar responsabilidades hacia abajo. Pero la pregunta que sobrevuela Ceuta ya no es quién sabía qué el 29 de julio, sino cuánto tiempo puede sostenerse un delegado del Gobierno que ha perdido la confianza de su propio equipo, de parte de su partido y de una ciudad que exige respuestas.

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