La madrugada de este sábado ha vuelto a escenificar la creciente tensión que se vive en Ceuta desde la entrada masiva de inmigrantes registrada a finales del pasado mes de julio. Una patrulla del Grupo de Regulares fue atacada a pedradas en las inmediaciones de la gasolinera situada junto a la puerta trasera de Murallas Reales, en la avenida Martínez Catena. El ataque, que ha sido calificado por fuentes policiales como una emboscada, se saldó con un sargento herido y la detención de cuatro ciudadanos marroquíes en situación irregular.
El sargento, que resultó herido durante la agresión, sufrió una brecha al caer al suelo y necesitó varios puntos de sutura en uno de sus brazos. Según ha podido confirmar la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), los militares fueron sorprendidos por los lanzamientos de piedras. Tras el ataque, los agresores huyeron, lo que desencadenó una persecución que culminó en la playa de El Chorrillo.
En el operativo de búsqueda participó una patrulla del Grupo Rural de Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, que circulaba por la zona y fue alertada de lo sucedido. Los agentes lograron detener inicialmente a tres de los presuntos agresores. Un cuarto individuo, que según ATME es menor de edad, consiguió huir en dirección a la playa, pero fue localizado poco después por los propios militares, que dieron aviso nuevamente a los efectivos del GRS para proceder a su arresto.
Los cuatro detenidos fueron entregados a la Policía Nacional y trasladados a la Jefatura Superior. Fuentes policiales han indicado que los tres adultos permanecen prestando declaración y está previsto que pasen a disposición judicial durante la jornada del domingo. El menor de edad ya ha sido puesto a disposición de la Fiscalía de Menores.
La agresión de esta madrugada se produce apenas dos días después de la emboscada sufrida por otra patrulla militar en la zona de Benzú, en la madrugada del pasado 27 de agosto. En aquella ocasión, un grupo de entre 30 y 40 inmigrantes rodeó un vehículo del Ejército y comenzó a lanzar piedras de grandes dimensiones contra los cuatro militares que viajaban en él, causando heridas a todos ellos y destrozando el vehículo. Aquel ataque se saldó con doce detenidos. Este viernes, once de ellos aceptaron una condena de dos años de prisión por un delito de atentado contra agentes de la autoridad, pena que fue sustituida por la expulsión de España durante cinco años. El duodécimo detenido, que negó su participación, permanece en prisión provisional.
Reacciones y contexto de tensión creciente
Desde la entrada masiva de aproximadamente 72.000 personas procedentes de Marruecos los días 30 y 31 de julio, las fuerzas de seguridad vienen alertando de un incremento de la conflictividad en distintos puntos de la ciudad. La portavoz del sindicato policial Jupol, Laura García, ha denunciado que los inmigrantes que permanecen en Ceuta «cada vez están mucho más violentos» y ha advertido de que «hay una chispa que va a saltar».
Tanto ATME como la Unión de Militares de Tropa (UMT) han denunciado que los efectivos del Ejército desplegados en la ciudad continúan «indefensos». Las asociaciones militares han reclamado que los soldados sean reconocidos como agentes de la autoridad, lo que permitiría endurecer las consecuencias penales de las agresiones contra ellos. Además, han denunciado que los militares realizan labores logísticas y de disuasión sin material de protección ni armamento. ATME también ha solicitado atención psicológica para los efectivos desplegados en Ceuta, similar a la que han recibido en ocasiones los miembros de la UME.

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