22 de agosto de 2026

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Moncloa en alerta máxima: el auge de Vox tras la crisis migratoria pone en jaque al Gobierno

Los últimos sondeos colocan a la formación de Abascal en una horquilla del 18,5% al 20%, duplicando su representación actual en el Congreso, mientras el Ejecutivo busca frenar la sangría de votos con una estrategia de desgaste al PP

Madrid, 22 de agosto de 2026 – El verano político se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez. La combinación de la crisis migratoria en Ceuta y la polémica regularización extraordinaria de extranjeros ha reactivado el voto de protesta y está impulsando a Vox hacia cifras que no alcanzaba desde hace años. En La Moncloa reconocen el fenómeno con creciente inquietud: el partido de Santiago Abascal ya roza el 20% de intención de voto, según los últimos sondeos publicados por las principales firmas demoscópicas del país.

El doble de escaños que hoy

Los datos no son para menos. El sondeo de Sigma Dos para El Mundo, realizado entre el 23 y el 27 de febrero, ya otorgaba a Vox un 18,3% de los votos y 64 escaños, es decir, el doble de los que ocupa actualmente en el Congreso de los Diputados. Pero la tendencia no se ha detenido. Según los estudios más recientes de Sigma Dos, GAD3 y NC Report publicados este verano, la formación de Abascal se mueve ya en una horquilla que oscila entre el 18,5% y el 20%.

El salto se produce en un contexto de máxima tensión política. La avalancha de más de 80.000 personas en la frontera de Ceuta el pasado 30 de julio, sumada a la percepción ciudadana de descontrol en la frontera sur y a la sensación de que el Ejecutivo ha perdido autoridad en materia migratoria, han actuado como combustible para el ascenso de la formación ultra.

El rechazo transversal a la regularización

Pero hay un factor que preocupa especialmente en La Moncloa: el rechazo social a la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno a finales de enero. El sondeo de Sigma Dos realizado antes incluso de la crisis de Ceuta reveló que el 54,9% de los españoles estaba poco o nada de acuerdo con la medida. El dato adquiere una dimensión aún más preocupante para el Ejecutivo cuando se desglosa por perfil de votante: el 90,6% de los votantes de Vox la rechazan, pero también lo hace el 80,6% de los votantes del PP e, incluso, el 31,6% de los propios votantes del PSOE. Solo los votantes de Sumar apoyan mayoritariamente la regularización, con un 82% de respaldo.

Este rechazo transversal explica, en buena medida, el temor en el Palacio de la Moncloa. La fuga de votos no se limita al electorado de izquierdas: el PP también está perdiendo apoyo por su flanco derecho, y Vox se presenta como el principal beneficiario de ese descontento.

La estrategia del Gobierno: «empatar» a PP y Vox

Ante este escenario, el Ejecutivo ha activado un plan de contingencia. Según revela El Mundo, La Moncloa ha puesto en marcha un argumentario destinado a vincular al PP con Vox, acusando a Alberto Núñez Feijóo de compartir «las mismas políticas» en materia migratoria. El objetivo es doble: por un lado, desactivar el discurso de Abascal, que acusa al Gobierno de «premiar la inmigración ilegal»; por otro, frenar la hemorragia de votantes socialistas y de Sumar que podrían estar migrando hacia posiciones más duras en el espectro político.

En esa misma línea, el Gobierno ha alentado la hipótesis de un recorte de ayudas a entidades sociales en Ceuta, justificándolo en las «alianzas con la ultraderecha» que el PP mantiene en otras comunidades autónomas. La estrategia busca forzar al PP a desmarcarse de Vox y, al mismo tiempo, presentar al partido de Feijóo como cómplice de la formación ultra.

Un otoño caliente en el horizonte

La inquietud en La Moncloa no es infundada. La experiencia reciente demuestra que cada vez que el Gobierno anuncia una medida polémica en materia migratoria, Vox experimenta un salto inmediato en las encuestas. Con la crisis de Ceuta aún sin resolver y la regularización extraordinaria generando un rechazo mayoritario en la sociedad, el partido de Santiago Abascal tiene todos los ingredientes para seguir creciendo.

El Gobierno de Pedro Sánchez sabe que la batalla electoral se libra también en el terreno de la percepción. Por eso, su estrategia de desgaste al PP y de intentar «empatar» a los populares con Vox en el imaginario colectivo se presenta como la única vía para contener un auge que, de consolidarse, podría reconfigurar por completo el mapa político español. El otoño promete ser caliente.

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