El movimiento, que comenzó con los alcaldes de Chiclana y León, se extiende ya a municipios de Andalucía, Castilla y León y Extremadura, mientras la dirección federal mantiene su consigna de no participar
Lo que empezó como una decisión individual de dos alcaldes se ha convertido en las últimas horas en un auténtico movimiento de contestación interna dentro del PSOE. Al menos una decena de regidores socialistas han confirmado su asistencia a las concentraciones convocadas para este miércoles 2 de septiembre en apoyo a Ceuta, desoyendo la consigna lanzada desde Ferraz que instaba a los cargos públicos del partido a mantenerse al margen.
El alcalde de Chiclana de la Frontera, José María Román, ha sido uno de los primeros en alzar la voz. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, el regidor chiclanero ha manifestado su «rotundo apoyo personal y político a la ciudad autónoma de Ceuta» y ha confirmado que acudirá a la convocatoria de las 20.00 horas frente a su Ayuntamiento. Román, sin embargo, ha querido matizar su posición criticando la forma en que la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la popular María José García-Pelayo, ha impulsado la iniciativa. «Ante la convocatoria unilateral realizada por la presidenta de la FEMP y sin consensuar con el resto de las fuerzas políticas, como alcalde de Chiclana tengo que manifestar mi rotundo apoyo», ha señalado.
«Altura de Estado» frente a «partidismo»
El alcalde de León, José Antonio Diez, ha seguido una senda similar, aunque con un matiz relevante: ha precisado que participará en la concentración convocada por la sociedad civil, no en la impulsada por la FEMP. Diez ha reclamado apartar el debate sobre la crisis migratoria del enfrentamiento partidista para abordarlo desde «la altura de Estado» y los acuerdos entre formaciones. «Voy a estar allí presente y creo que no hago nada extraño con estar presente y apoyar al pueblo ceutí», ha afirmado. El regidor leonés ha vinculado su presencia a la defensa de la soberanía nacional y ha puesto el foco en la dimensión humanitaria de la crisis, recordando que las personas llegadas a Ceuta cuentan con derechos amparados por Naciones Unidas.
El efecto dominó se extiende
La decisión de Román y Diez ha actuado como un catalizador. En la provincia de Cádiz, se suman ya los alcaldes socialistas de Grazalema y Vejer de la Frontera. En Huelva, el alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, ha ido más lejos: no solo secundará la protesta, sino que ha llamado formalmente a sus vecinos a movilizarse, convirtiendo a su consistorio en el primero gobernado por el PSOE que convoca oficialmente una concentración. En Sevilla, el Ayuntamiento de Espartinas, gobernado por la socialista Cristina Los Arcos, ha anunciado también su adhesión. En Almería, los municipios de Cuevas del Almanzora, Viator y Antas se han sumado a la marea. Y en Córdoba, la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, ha confirmado su asistencia. Fuentes consultadas por este periódico elevan la cifra a más de una decena de regidores socialistas que han roto la disciplina de partido en las últimas 48 horas.
Ferraz mantiene el pulso
La dirección federal del PSOE, por su parte, no ha modificado su postura. A través de una circular remitida a todas las federaciones, el partido ha instado a sus cargos a no participar en las concentraciones, al considerar que el PP está utilizando la crisis de Ceuta como «elemento de movilización y confrontación» contra el Gobierno de Pedro Sánchez. La portavoz del PSOE en León, Montse Mínguez, ha calificado la decisión de Diez de «respetable» y ha reconocido que en el partido hay «versos libres», aunque ha dejado claro que la postura oficial es denunciar el uso «partidista» de las convocatorias.
Reacciones cruzadas
El PP no ha tardado en reaccionar. La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, ha animado a secundar las concentraciones y ha tildado de «lamentable» que el PSOE frene a sus alcaldes. Desde el PPRM, su portavoz ha instado a los representantes socialistas a «romper de una vez por todas con las órdenes y consignas transmitidas desde Ferraz y Moncloa». Mientras, Izquierda Unida ha optado por una posición contraria y no participará en las movilizaciones, al considerar que el PP y Vox buscan situar «un debate xenófobo, racista y clasista».
Ceuta, tras 72.000 llegadas
El trasfondo de la crisis es la llegada masiva de 72.000 personas a la ciudad autónoma en las últimas semanas, una situación que ha desbordado al Gobierno y ha generado un intenso debate político. La convocatoria de la FEMP, que ha logrado el respaldo de más de 260 municipios españoles, ha sido interpretada por el PSOE como un intento del PP de instrumentalizar el problema para desgastar al Ejecutivo.
Un miércoles de movilización
Con el 2 de septiembre, Día de Ceuta, a la vuelta de la esquina, todas las miradas están puestas en la capacidad de Ferraz para recomponer la disciplina interna o, por el contrario, en la consolidación de una fractura que trasciende lo meramente territorial y pone en cuestión la autoridad de la dirección federal sobre sus cargos más visibles.

Más historias
Ayuso desafía al Gobierno y confirma su presencia en la manifestación de Cibeles por Ceuta: «No tiene narices de mandarnos a los antidisturbios»
Informe policial desmonta la versión oficial: el Gobierno sabía de la inminente invasión de Ceuta y no actuó
Ceuta arde: vecinas exigen en televisión que Pedro Sánchez y su Gobierno sean juzgados por alta traición