Teherán estudia atacar las rutas alternativas del Golfo y estrangular el corredor de Ormuz con la mirada puesta en las legislativas de noviembre, mientras el Brent se dispara por encima de los 90 dólares
Madrid, 22 de agosto de 2026 – La guerra económica entre Irán y Estados Unidos puede estar a punto de entrar en una fase todavía más peligrosa. Teherán estaría preparando una estrategia destinada a golpear uno de los puntos políticamente más sensibles para Donald Trump: el precio del petróleo y, por extensión, el bolsillo de los estadounidenses, a menos de tres meses de las elecciones legislativas de noviembre.
Según una información publicada este viernes que cita a un alto funcionario iraní familiarizado con los planes, la estrategia pasaría por aumentar deliberadamente la presión sobre las exportaciones de petróleo del Golfo, incluyendo posibles ataques contra infraestructuras que actualmente permiten sacar millones de barriles diarios evitando el estrecho de Ormuz. La amenaza, sin embargo, no surge de la nada: Reuters informó a comienzos de agosto de que Irán había advertido de posibles represalias contra instalaciones petroleras e infraestructuras críticas de los países del Golfo si Estados Unidos volvía a atacar territorio iraní.
El corredor de Ormuz, bajo mínimos
El mercado ya está enviando señales de nerviosismo. Los cargamentos diarios que atraviesan el estrecho de Ormuz se han desplomado desde aproximadamente 18 millones de barriles diarios hasta alrededor de dos millones, mientras que las exportaciones petroleras de Oriente Próximo se encuentran por debajo de la mitad de sus niveles anteriores a la guerra. Según la empresa de seguimiento de buques Kpler, solo dos embarcaciones atravesaron el estrecho el pasado viernes.
El precio del Brent ha vuelto a moverse alrededor de los 90 dólares mientras desaparecen las expectativas de una solución rápida al enfrentamiento. A comienzos de agosto, tras un breve anuncio de Trump sobre una supuesta reanudación de negociaciones -desmentida por Teherán-, el barril de Brent llegó a caer un 5,1%, hasta los 83,40 dólares. Pero esa tregua fue efímera: el precio del petróleo avista ya los 92 dólares.
El «Día D económico» de Trump y la réplica de Teherán
En respuesta a la creciente presión, el presidente estadounidense ha intensificado su ofensiva. Esta semana, Trump anunció una nueva campaña económica contra la República Islámica que ha descrito como «la operación de mayor impacto jamás emprendida contra un país». «Esto va a ser una guerra económica y un aislamiento (contra Irán) sin precedentes», escribió el mandatario en su red social Truth, amenazando con «tremendas consecuencias económicas» a cualquier país que proporcione «cualquier tipo de tabla de salvación a Irán». «Esto va a ser un día D económico», sentenció.
Pero Teherán no se ha arrugado. El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, respondió con dureza: «El estrecho de Ormuz no puede ser tomado con un tuit ni con un portaaviones, ni emitiendo una orden ni pronunciando un discurso electoral». El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó los comentarios de Trump de intento de «desviar la atención» de la opinión pública estadounidense de los problemas financieros internos, y recordó la larga historia de sanciones de EE.UU. contra Irán: «Hemos visto esta película antes. El mismo toro. Diferentes matones».
El factor electoral: el precio de la gasolina como termómetro
Para Trump, semejante escenario tiene una dimensión política evidente. The Washington Post ya señalaba en junio que la subida de los combustibles y el desgaste provocado por el conflicto podían convertirse en un problema para el presidente estadounidense conforme se acercan las elecciones. El aumento del precio del combustible choca directamente con la promesa de campaña de Trump de reducir los costes energéticos, y los demócratas buscan explotar esa brecha.
Los números son contundentes: el precio promedio de un galón de gasolina en Estados Unidos fue de aproximadamente 4,08 dólares el pasado viernes, según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA). Esto representa un aumento del 29% con respecto a los 3,16 dólares del año anterior. Unos indicadores que golpean directamente a las familias estadounidenses a menos de tres meses de unas elecciones que decidirán si el Partido Republicano mantiene el control del Congreso.
El juego de ajedrez geopolítico
Mientras tanto, Irán ha abierto una vía de diálogo alternativa con Omán para garantizar el paso por el estrecho de Ormuz. «Actualmente no estamos negociando con Estados Unidos. Nuestras negociaciones son con Omán», declaró el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai. Un movimiento que deja a Washington al margen de las conversaciones sobre la principal arteria energética del mundo.
La teoría de Teherán es sencilla y potencialmente devastadora: si consigue reducir todavía más la cantidad de petróleo que sale del Golfo, el mercado internacional reaccionará con nuevas subidas. Y el impacto terminará llegando a las gasolineras estadounidenses justo cuando Trump afronta unas elecciones decisivas para el control del Congreso.
La guerra económica, que comenzó el 28 de febrero con el lanzamiento de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha entrado en su sexto mes sin visos de resolverse. Y el precio del petróleo se ha convertido en el campo de batalla donde se dirimirá, quizás, el futuro político de Donald Trump.

Más historias
El último minuto que no llegó: fracasa el acuerdo entre EE.UU. y Canadá y Trump activa los aranceles del 50%
La Guardia Civil desarticula una peligrosa banda de narcos tras un tiroteo en alta mar frente a las costas de Huelva
Bruselas premia a Marruecos con un acuerdo millonario tras la avalancha de Ceuta