2 de octubre de 2026

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Fratelli d’Italia se afianza en el 26,8% mientras el Partido Demócrata toca su mínimo en dos años y Vannacci se consolida como cuarta fuerza

 La Supermedia YouTrend publicada este jueves confirma una tendencia que se ha ido consolidando a lo largo de las últimas semanas: Fratelli d’Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni, se mantiene como primera fuerza política del país con un 26,8% de intención de voto, tras un ligero crecimiento de dos décimas respecto a la medición anterior. El dato llega apenas unos días después de que las encuestas de SWG para el Tg La7 situaran a la formación meloniana en el 27,4%, lo que supone un avance de tres décimas en apenas una semana.

La distancia con el Partido Demócrata (PD) de Elly Schlein se ha ampliado hasta los 6,4 puntos, la mayor brecha entre ambas formaciones en lo que va de legislatura. Los demócratas, que ceden siete décimas, se sitúan en el 20,4%, su nivel más bajo desde las elecciones europeas de 2024.

El hundimiento del PD: de la euforia europea al mínimo histórico

El retroceso del partido de Schlein es especialmente significativo si se compara con los resultados de las elecciones europeas de 2024, cuando el PD alcanzó el 24,1% de los votos. Desde entonces, la formación ha perdido casi cuatro puntos porcentuales. En el sondeo de Ipsos Doxa para el Corriere della Sera, los demócratas caen hasta el 19,5%, una cifra que, como señalan desde la propia formación, es prácticamente idéntica al mínimo histórico del 19,1% que obtuvieron en las elecciones generales de 2022, cuando el partido estaba liderado por Enrico Letta.

Dentro del PD cunde la preocupación, y no solo por el dato en sí, sino por lo que revela sobre la relación de fuerzas en el campo progresista. La distancia con el Movimento 5 Stelle de Giuseppe Conte se ha reducido a apenas cuatro puntos —el M5S sube al 13% en las medias de Termómetro Político y al 14,5% en el sondeo de Ipsos—, cuando en las europeas de 2024 la diferencia era de catorce puntos. El diagnóstico de Giorgio Gori, una de las voces del ala reformista del partido, es contundente: «El PD no puede permitirse el lujo de subir a la estela de un partido que tiene la mitad de sus votos».

El auge de Conte se ha convertido en el principal dolor de cabeza para la secretaria demócrata. El líder del M5S ha presentado ya su programa electoral mientras el PD todavía no ha cerrado el suyo, y ha puesto sobre la mesa las primarias como condición para definir la futura alianza de la izquierda. La preocupación en el Nazareno es que una eventual consulta interna, si se celebra con una participación amplia —más de un millón y medio de votantes—, podría favorecer a Conte y consolidar su liderazgo sobre todo el espacio progresista.

Vannacci frena pero no desaparece: Futuro Nazionale se consolida como cuarta fuerza

En el flanco derecho del tablero político, la irrupción de Roberto Vannacci ha dejado de ser una anomalía para convertirse en un factor estructural. Su partido, Futuro Nazionale, fundado en febrero de este año tras su ruptura con Matteo Salvini, se sitúa en el 7,7% según la Supermedia YouTrend, lo que le permite mantener la cuarta posición y superar a Forza Italia, que se queda en el 7,4%. Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una estabilización de su crecimiento: tras meses de ascenso meteórico —pasó del 3,4% en abril al 8,1% en septiembre—, el partido del general retirado ha visto cómo su avance se detenía en seco, cuando las encuestas lo situaban cerca del 8%.

La irrupción de Vannacci ha tenido consecuencias directas sobre sus antiguos aliados. La Lega de Salvini, el partido que lo lanzó a la política, ha sido la formación más castigada: ha pasado del 9% que registraba hace un año al 5,1% actual, perdiendo casi cuatro puntos en doce meses. Forza Italia, por su parte, cede una décima y se queda en el 6,9%, por debajo de la formación de Vannacci.

La pregunta que planea sobre el centrodestra es qué hará Meloni con el general. La hipótesis de una alianza electoral entre la coalición de gobierno y Futuro Nazionale está sobre la mesa, y los sondeos sugieren que la operación tendría un coste limitado para los partidos actuales. Según una encuesta de IZI para el grupo Quotidiano Nazionale, más del 90% de los votantes de Fratelli d’Italia mantendría su apoyo a una coalición que incluyera a Vannacci, y la fidelidad supera el 86% en el caso de los simpatizantes de la Lega. La redistribución interna de votos, sin embargo, no sería neutra: FdI vería reducida su cuota del 27,2% al 24,7% en la configuración aliada, mientras que el propio Futuro Nazionale bajaría del 7,2% al 6,4%.

El escenario electoral: una coalición de derechas reforzada frente a un campo progresista fragmentado

La suma de las fuerzas de centroderecha —Fratelli d’Italia, Forza Italia, Lega y Noi Moderati— alcanza el 41,1%, mientras que el llamado «campo largo» que reúne al PD, M5S y Alleanza Verdi e Sinistra se sitúa en el 43,4%. Sin embargo, esa aparente ventaja numérica de la izquierda esconde una profunda fragmentación interna. La suma de M5S y Avs ya constituye una mayoría dentro del propio espacio progresista, lo que debilita la posición negociadora de Schlein y refuerza el papel de Conte como árbitro de la futura alianza.

La campaña electoral, que en teoría no debería celebrarse hasta el otoño de 2027, ha entrado en una fase de aceleración que muchos interpretan como un anticipo del adelanto electoral. Meloni ha intensificado su agenda pública con un ritmo que, como señalan desde el Quotidiano Nazionale, «hace pensar en una fecha cercana de las elecciones»: del Salone Nautico de Génova a un encuentro con los artesanos de la CNA en Roma, la primera ministra combina la gestión de gobierno con una permanente puesta en escena de campaña. Las medidas de corte popular adoptadas por el Ejecutivo —la reducción del impuesto de circulación y los precios regulados de la gasolina y la factura eléctrica— han contribuido, según los analistas, a reforzar su posición en las encuestas.

La ley electoral, telón de fondo de la batalla política

Mientras los partidos ajustan sus estrategias, la reforma de la ley electoral avanza en el Parlamento. La Cámara de Diputados superó este miércoles el escollo del voto secreto, y la nueva normativa, que previsiblemente introducirá un sistema de premio de mayoría para la coalición más votada, podría alterar significativamente el reparto de escaños. El dato no es menor: según los cálculos de YouTrend, la coalición de centroderecha, con el respaldo de Futuro Nazionale, superaría el umbral del 43% necesario para activar el correctivo mayoritario, algo que no lograría en solitario.

Con las encuestas en la mano, el panorama que dibujan los sondeos deja un escenario paradójico: la izquierda suma más votos, pero está dividida y sin liderazgo claro, mientras la derecha, aunque con menos respaldo global, presenta una cohesión que, hasta ahora, le ha permitido gobernar sin sobresaltos. A cuatro años de las últimas elecciones generales, Fratelli d’Italia sigue siendo el partido más votado, Meloni la líder mejor valorada y el centroderecha, pese a la irrupción de Vannacci, mantiene la iniciativa política. El PD, mientras tanto, busca en las primarias y en el programa compartido una salida a una crisis que los números, por ahora, no hacen más que agravar.

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