Nigel Farage y Jordan Bardella sellan en Birmingham un memorando que contempla el rechazo en frontera de todas las embarcaciones con migrantes si ambos partidos llegan al poder. El pacto, bautizado como «nueva Entente Cordiale», llega en un momento crítico para Reform UK, sacudido por escándalos de financiación.
El líder de la formación populista británica Reform UK, Nigel Farage, y el presidente de la Agrupación Nacional (RN) francesa, Jordan Bardella, firmaron este viernes un memorando de entendimiento en el congreso anual que el partido británico celebra en Birmingham (centro de Inglaterra). Ambos dirigentes mostraron una copia gigante del documento desde el escenario, ante más de 8.000 delegados, en un gesto coreado con gritos de «¡Viva Francia!» entre los asistentes.
El pacto, que solo entraría en vigor si ambas formaciones alcanzan el poder en sus respectivos países, establece que el Reino Unido interceptará las embarcaciones que hayan partido de costas francesas y hayan entrado en aguas territoriales británicas, devolviendo a las personas a bordo a Francia. Por su parte, el país galo se compromete a «aceptar ordinariamente» a estos migrantes, que serían repatriados a sus países de origen conforme a la legislación francesa sobre expulsiones. El texto también respalda la llamada ‘Operación Fortaleza’ de Reform UK, que contempla el despliegue de la Marina Real británica en el Canal para cortar el paso a las embarcaciones.
«Vamos a firmar un acuerdo histórico que va a frenar los barcos para siempre», declaró Farage durante el mítin. El líder británico equiparó el pacto a «una nueva Entente Cordiale» entre ambas naciones, en referencia a los acuerdos diplomáticos de 1904. Bardella, por su parte, prometió que un gobierno de RN haría «todo lo posible para que Francia deje de ser la puerta de entrada de la inmigración ilegal hacia el Reino Unido».
El «ordinariamente» que abre la puerta a la discordia
Sin embargo, el documento deja una ambigüedad significativa. El término «ordinariamente» —que figura en la versión inglesa del acuerdo— permite a Francia rechazar en algunos casos la devolución de migrantes, un resquicio que Farage trató de restar importancia calificándolo de «jerga legal». Fuentes de Agrupación Nacional señalaron a Politico que la versión francesa del memorando es la «definitiva», una precisión que no hace sino alimentar las dudas sobre la verdadera solidez del compromiso adquirido.
La firma se produce después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaran esta misma semana reforzar la lucha contra la migración ilegal en el Canal. Unas declaraciones que contrastan con las de Bardella, que no dudó en cargar contra el mandatario galo: «En los últimos años, Emmanuel Macron ha fracasado en la protección de nuestro país».
Polémica y divisiones internas en Reform UK
El congreso de Reform UK, que aspiraba a ser una exhibición de fortaleza, ha quedado ensombrecido por la dimisión este mismo viernes de dos altos cargos del partido: el jefe de Política, James Orr, y el principal asesor de Farage, Dan Jukes. Ambos abandonaron sus puestos en medio de una investigación policial por presunta financiación irregular, impulsada por una denuncia de los partidos Laborista y Liberal Demócrata.
La formación, que llegó a liderar los sondeos nacionales durante más de un año, ha experimentado un retroceso en los últimos meses. Según el último sondeo de More in Common, Reform UK se sitúa actualmente en tercera posición con un 22% del apoyo, por detrás del Partido Conservador (23%) y del Partido Laborista (26%).
Reacciones en Francia: «Sumisión» y «giro de 180 grados»
El pacto ha desatado una oleada de críticas en el panorama político francés. Édouard Philippe, exprimer ministro y candidato presidencial por Horizontes, calificó el acuerdo como «un giro de 180 grados» para Agrupación Nacional. Gabriel Attal, exprimer ministro y líder del centroderechista Renacimiento, denunció la «sumisión» de la formación de Marine Le Pen a intereses extranjeros. El líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, sentenció en la red social X que, si el acuerdo se materializa, «nuestro país se convertiría en el portero de los ingleses».
Bardella, no obstante, restó importancia a las críticas y defendió el acuerdo como una muestra de determinación para «frenar la inmigración tanto en Francia como en Inglaterra» si ambas formaciones llegan al poder. El dirigente galo, que aspira a convertirse en primer ministro si Marine Le Pen gana las presidenciales de abril de 2027, apuesta por una alianza trasnacional que, de materializarse, redefiniría la política migratoria en el Canal de la Mancha.

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