El municipio del Corredor del Henares acumula en lo que va de año una sucesión de episodios delictivos que han sembrado la alarma entre los comerciantes y vecinos. Desde atracos «de película» con armas de fuego, hachas y picos hasta el saqueo sistemático de vehículos junto a la estación de Renfe, la percepción de inseguridad crece mientras los propietarios de los establecimientos reclaman una mayor vigilancia para disuadir a los ladrones y garantizar la seguridad de trabajadores y clientes.
Atracos violentos en agosto: dos detenidos por cinco golpes
El pasado mes de agosto, la Policía Nacional detuvo a dos hombres como presuntos responsables de cinco robos con violencia e intimidación perpetrados en apenas dos semanas en establecimientos de Madrid, Getafe y Coslada. Los arrestados, que han ingresado en prisión provisional, recurrían a armas de fuego y armas blancas para intimidar a los trabajadores y hacerse con la recaudación de los negocios.
Cuatro de los objetivos fueron establecimientos de alimentación, fundamentalmente regentados por ciudadanos de origen asiático. El quinto asalto se produjo el 12 de agosto en una estación de servicio de Coslada, donde los atracadores intimidaron al empleado con un arma de fuego y le exigieron el dinero de la caja registradora antes de huir en un vehículo. Los investigadores detectaron que los sospechosos tomaban diferentes precauciones para dificultar su identificación, utilizando desde pistolas hasta un hacha, un pico y una máscara con el rostro de un actor de películas de acción.
Hurtos en pleno día y robos con fuerza: la doble cara de la inseguridad
Pero no todos los delitos son atracos a mano armada. Los comerciantes denuncian que los robos se producen incluso durante el horario comercial, cuando los establecimientos están llenos de trabajadores y clientes. Arancha, propietaria de una tienda de moda, relata cómo el pasado viernes por la noche intentaron acceder a su local sin éxito, pero al día siguiente, sobre las 13.30 horas, otro individuo entró y robó seis pares de chanclas. Su primera reacción fue salir detrás del ladrón, aunque reconoce que «no sé qué hubiera hecho». Su esperanza era que coincidiera con el paso de una patrulla de la Policía Local y que, al escuchar su grito de «¡ladrón!», pudieran detenerle. Según las imágenes de las cámaras de seguridad, tanto el intento de robo como el hurto fueron cometidos por individuos distintos.
La preocupación se extiende también a los robos con fuerza en oficinas y establecimientos comerciales. En mayo, la Policía Nacional detuvo a cuatro varones especializados en este tipo de delitos, a los que se imputan 14 robos cometidos en varios distritos de Madrid y en las localidades de Getafe y Coslada. Los delincuentes tenían conocimiento de que los locales contaban con cajas fuertes y presuponían grandes beneficios debido a su actividad mercantil.
Diez vehículos saqueados junto a la estación de Renfe
Los vecinos de Coslada también sufren la lacra de los robos en el interior de coches y furgonetas. La última oleada se produjo en abril en las inmediaciones de la estación de Renfe, donde al menos diez vehículos —ocho furgonetas y dos turismos— amanecieron con los cristales rotos y el interior completamente saqueados. La mecánica del robo responde a una técnica similar a la que empleaba una mujer detenida en febrero: romper los cristales y llevarse todo lo que encuentran.
Alejandro, una de las víctimas, relata cómo los ladrones se llevaron una lavadora, una tele y una barbacoa de su furgoneta de trabajo, además de desmontar el sistema de seguridad, el cableado y el GPS del vehículo. También se hicieron con tarjetas de pago que había en el interior y realizaron compras en comercios que, en teoría, estaban cerrados. La Policía ha logrado encontrar huellas del ladrón en la furgoneta, pero la investigación se topa con un obstáculo: «Me han dicho que se colocan en las manos una especie de aceite o algo para que en el momento que hagan la prueba de huellas no se les pueda identificar», lamenta Alejandro.
Robos en joyerías y locales de alimentación: la violencia escala
El nivel de violencia alcanzó su punto más álgido en noviembre de 2025, cuando cuatro aluniceros asaltaron una joyería en la calle del Olmo de Coslada. Armados con mazas y una cuerda, arrancaron por completo la verja del establecimiento y, en cuestión de minutos, accedieron al interior y se llevaron cientos de joyas. La huida fue especialmente peligrosa: uno de los policías locales estuvo a punto de ser atropellado, lo que le obligó a efectuar un disparo para tratar de detener el vehículo. Los delincuentes escaparon por la M-45. El dueño, Iván, afirma que los autores del robo podrían ser los mismos que atacaron esa misma madrugada otra joyería en Fuente el Saz.
No es la primera vez que el negocio sufre un ataque: fue asaltado en 2007 y sufrió un intento de robo en 2012. Tampoco es un caso aislado. En Nochebuena de 2024, cinco encapuchados robaron con especial violencia dinero en efectivo y seis jamones en una charcutería gourmet de la avenida del Plantío. Y en febrero de 2025, la Policía investigó el robo de 1.000 euros en bebidas alcohólicas en un comercio chino de la localidad.
Datos oficiales: un descenso de la criminalidad que contrasta con la percepción ciudadana
Según los datos oficiales de la Junta Local de Seguridad, Coslada registró un descenso del tres por ciento en las infracciones penales entre enero y octubre de 2025 con respecto al mismo periodo de 2024. La subdelegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Pilar Trinidad, felicitó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por el buen trabajo realizado, que se refleja en estas cifras. Además, se contempla la activación del Plan Comercio Seguro para garantizar la seguridad en las zonas comerciales.
Sin embargo, los comerciantes y vecinos de Coslada insisten en que la percepción de inseguridad es cada vez mayor. Como señaló en su momento el portavoz del PP, Francisco Becerra, «en el último año, los vecinos y comerciantes vienen denunciando múltiples robos». Los propietarios de los establecimientos reclaman más vigilancia para disuadir a los ladrones y frenar una oleada delictiva que, lejos de remitir, parece haberse instalado en el día a día del municipio. La Policía continúa con las investigaciones para tratar de identificar y detener a los responsables de estos delitos, mientras los comerciantes de Coslada exigen respuestas y una mayor presencia policial que devuelva la tranquilidad a las calles.

Más historias
El Gobierno central arrebata el control del puerto de Ceuta para instalar un campamento de 1.000 migrantes tras el ‘no’ de la Autoridad Portuaria
Baleares supera las 5.000 llegadas en 2026 mientras el Govern exige a Sánchez los informes de «alto riesgo»
El PP cierra la puerta a Vox en el Congreso y opta por la vía judicial contra Sánchez por la crisis de Ceuta.