21 de agosto de 2026

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El brote de sarna en Ceuta desnuda las carencias de seguridad de los agentes desplegados: guantes, lavadora a 60 grados y un protocolo que llega tarde

Interior envía a la Guardia Civil un documento de prevención de una sola página cuando ya se han contagiado al menos 26 militares y policías, mientras los sindicatos denuncian hacinamiento y falta de equipos de protección

Han pasado más de tres semanas desde la entrada masiva de miles de inmigrantes en Ceuta, y lo que debía ser un refuerzo de la seguridad se ha convertido en un foco sanitario que amenaza con dejar fuera de combate a decenas de agentes. El brote de sarna que afecta a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en la ciudad autónoma ha obligado al Ministerio del Interior a activar un protocolo de prevención que, para muchos, llega tarde y con escasos medios.

Un documento de seis apartados para frenar el contagio

El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska ha distribuido entre los agentes de la Guardia Civil un documento de una sola página, estructurado en seis apartados, en el que se explica qué es la sarna y se detallan las medidas básicas para evitar su propagación. El protocolo, al que ha tenido acceso ABC, recomienda el uso de guantes de nitrilo sobre los guantes anticorte y el empleo de manga larga para evitar el contacto directo con personas sospechosas de estar contagiadas.

En caso de sospecha de contagio, la instrucción sugiere un lavado profundo de los uniformes, seguido de un aspirado y la aplicación de vapor a una temperatura mínima de 60 grados. Si no es posible lavar la ropa de inmediato, se indica que sea aislada en una bolsa hermética durante al menos cuatro o cinco días. El documento también insiste en medidas higiénicas básicas, como el lavado de manos con agua y jabón, y advierte de que la sarna —una afección cutánea causada por el ácaro Sarcoptes scabiei— se transmite por contacto directo y prolongado de persona a persona.

26 casos confirmados y un silencio incómodo

El protocolo se ha enviado después de que se detectaran al menos 26 casos entre los efectivos desplegados en Ceuta: 24 soldados y dos policías nacionales. En el caso de las Fuerzas Armadas, fue la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) la que primero alertó de la situación, antes incluso de que lo hiciera el propio Ministerio de Defensa.

Defensa sí ha dado explicaciones. En un comunicado, el ministerio que dirige Margarita Robles aseguró que los contagios «no están relacionados» con el contacto con los inmigrantes que entraron de forma masiva los días 30 y 31 de julio, y justificó que dos de los casos se produjeron antes de la avalancha, atribuyéndolos a la elevada humedad de las instalaciones donde pernoctan y trabajan las unidades. Sin embargo, Interior todavía no se ha pronunciado sobre si la enfermedad ha sido contagiada por los miles de extranjeros que todavía hoy deambulan por la ciudad.

Hacinamiento y falta de EPI: la denuncia de los sindicatos

Mientras los ministerios envían folletos, los agentes sobre el terreno denuncian condiciones que hacen casi imposible cumplir las recomendaciones. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha confirmado este viernes el primer caso de sarna en un agente de la Benemérita y ya había registrado un escrito formal ante la directora general del instituto armado para denunciar una situación de «riesgo biológico».

Los agentes están realizando funciones de contención, rescate en el medio marino, identificación, filiación y custodia de personas, tareas que implican contacto físico directo y prolongado, exposición a fluidos corporales y trabajo en espacios saturados. La AUGC exige once medidas urgentes, entre ellas la dotación inmediata de equipos de protección individual (EPI), guantes, mascarillas FFP2 y FFP3, protección ocular, batas desechables y bolsas para ropa contaminada.

La situación de los policías nacionales no es mejor. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) informó del primer caso de sarna en un agente de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que prestó servicio en Ceuta. Fuentes policiales consultadas por ABC denuncian que los agentes han sido alojados en el Regimiento de Artillería Mixto nº30, cuyas dependencias se encuentran en «estados deplorables»: hay un solo aseo para 70 agentes, las duchas y la ventilación son deficientes, y en algunas habitaciones duermen entre siete y ocho personas en colchones en mal estado.

El PP alerta del colapso sanitario en Ceuta

La oposición política también ha puesto el foco en la crisis. La secretaria de Sanidad del PP, Carmen Fúnez, ha denunciado que las urgencias del hospital de Ceuta atienden ahora a cuatro veces más pacientes con el mismo número de profesionales sanitarios. Antes del 31 de julio se atendía a una media de 100 pacientes al día; ahora son más de 500, sin refuerzo de personal. Fúnez ha asegurado además que hay ceutíes con enfermedades crónicas que piden ser atendidos en sus domicilios porque tienen «miedo» de acudir a los centros de salud.

La dirigente popular ha instado al Gobierno a explicar qué protocolos se han puesto en marcha de forma coordinada entre los ministerios de Sanidad, Defensa e Interior para «prevenir, detectar y diagnosticar cuanto antes» estos casos.

Qué es la sarna y cómo se previene

El documento de Interior explica que la sarna es una afección cutánea provocada por el ácaro Sarcoptes scabiei, cuyos síntomas incluyen picazón intensa que empeora por la noche, ampollas y surcos en la piel. El contagio se produce por contacto directo y prolongado piel con piel, o al compartir ropa, toallas o material textil.

Las medidas de prevención recomendadas por las autoridades sanitarias pasan por lavar toda la ropa y la ropa de cama a 60 grados, aislar los objetos no lavables en bolsas cerradas durante varios días y evitar el contacto físico con personas infectadas hasta que hayan completado al menos la primera tanda de tratamiento. En el caso de los agentes, el protocolo de Interior añade el uso de guantes de nitrilo y manga larga como barrera de protección.

Sin embargo, para los agentes desplegados en Ceuta, estas recomendaciones chocan con una realidad de hacinamiento, falta de equipos y condiciones de alojamiento que hacen casi inevitable la propagación. El brote de sarna no es solo un problema de salud pública: es el síntoma de unas condiciones de trabajo y alojamiento que, según los propios afectados, llevan semanas poniendo en riesgo su integridad. Y mientras los ministerios se envían protocolos, los agentes siguen esperando guantes, mascarillas y un lugar digno donde dormir.

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