10 de septiembre de 2026

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El argumentario secreto de Moncloa desata una tormenta política: el PP exige explicaciones y Vox denuncia «manipulación»

La filtración del decálogo interno que ordena presentar a Pedro Sánchez como víctima de una conspiración internacional provoca un terremoto en el Congreso, mientras el PSOE se niega a debatir la soberanía de Ceuta en el Parlamento andaluz.

La publicación del documento interno que Moncloa y Ferraz han distribuido entre sus cargos públicos para gestionar el relato de la crisis de Ceuta ha desatado una tormenta política sin precedentes a menos de dos semanas de las elecciones generales. El llamado «nuevo argumentario de Moncloa-Ferraz», no solo ha encendido a la oposición, sino que ha evidenciado las grietas internas en el PSOE y una estrategia de comunicación que, según sus críticos, prioriza el victimismo del presidente sobre la defensa de la soberanía nacional.

El documento, un decálogo de instrucciones elaborado a finales de agosto y dirigido especialmente a los cargos que acuden a los medios, arranca con una afirmación que ha sido calificada de «delirio conspirativo» por los partidos de la oposición: «Los poderes fácticos internacionales quieren la cabeza de Sánchez por haber defendido a España y haberla puesto en el tablero internacional». Según el texto, el presidente estaría siendo atacado por Israel —por haber «declarado el genocidio»—, por Rusia —por «defender a Ucrania»— y por Estados Unidos —por «oponerse a la guerra de Irán y la batalla arancelaria». El argumentario también señala a los «socios de la Unión Europea» por haber hecho declaraciones sin contar con la posición de España.

«Nuevo victimismo» y neutralidad con Marruecos

El punto número cuatro del decálogo, titulado precisamente «Nuevo victimismo», instruye a los portavoces socialistas a presentar a Sánchez como «un presidente valiente que no va a abandonar Ceuta y que intensificará inversiones reales y sociales». Una estrategia que, según fuentes del PP consultadas, busca «ocultar la gestión desastrosa de la crisis y desviar la atención hacia una supuesta conjura internacional».

En el ámbito diplomático, el argumentario ordena mantener una postura de «neutralidad con Marruecos para no agravar la situación en ningún sentido como vecino necesario». Esta directriz choca de frente con el auto de la juez Tardón, que acaba de acreditar que la invasión de Ceuta fue «una conducta delictiva que ha atacado gravemente la integridad territorial de España» y que existió una «clara e indudable gestión favorecedora del proceso desde el territorio del Reino de Marruecos». El Gobierno, sin embargo, mantiene su discurso de «no confrontación» con Rabat, lo que ha generado un creciente malestar entre los ceutíes y en las filas de la oposición.

La oposición arremete: «Es una vergüenza»

El Partido Popular ha sido el primero en reaccionar. Fuentes de la dirección nacional han calificado el documento como «una prueba irrefutable de que el Gobierno utiliza la tragedia de Ceuta con fines electoralistas» y han exigido la comparecencia urgente del presidente del Gobierno en el Congreso para dar explicaciones. «No se puede tratar la soberanía de España como un problema de comunicación», han afirmado desde Génova.

Vox, por su parte, ha ido más allá. Su portavoz ha cuestionado que Sánchez pueda presentarse como víctima y ha afirmado que «las víctimas» en este conflicto son los ceutíes, atribuyendo el documento a un intento de «justificar la campaña electoral del PSOE». La formación de Santiago Abascal ha denunciado además que el PSOE, junto a otras fuerzas de izquierda, ha vetado en el Parlamento andaluz sendas proposiciones no de ley del PP y de Vox para debatir sobre la soberanía española en Ceuta y la invasión sufrida a finales de julio. «La izquierda no quiere hablar de Ceuta porque sabe que su gestión es un fracaso», han señalado desde Vox.

Disidencia interna y cálculo electoral: «Ceuta y Melilla, perdidas»

Pero el documento no solo marca la estrategia hacia el exterior. También revela las tensiones internas en el PSOE. El argumentario llama a hacer «desaparecer» a las voces del partido que no sigan el dictado de Ferraz, en un contexto marcado por las críticas públicas de varios cargos socialistas en Ceuta a la gestión del Gobierno central. «No veo a ningún ciudadano que defienda los argumentos de Moncloa y Ferraz», llegó a declarar hace semanas un edil del PSOE que fue amenazado con la expulsión por posicionarse en contra de la línea oficial.

El cálculo electoral es descarnado. El propio documento reconoce que en Ceuta y Melilla «no hay nada que hacer electoralmente» y da ambas ciudades autónomas «por perdidas» de cara a futuros comicios. La estrategia, según el decálogo, es «aguantar el envite» hasta que lleguen las inversiones y comiencen las expulsiones de migrantes, lo que permitiría proyectar una imagen de acción y normalidad«Si aguantamos el envite, llegan inversiones, empiezan las expulsiones y se consigue cierta imagen de acción y normalidad en Ceuta, el presidente habrá aguantado con fuerza y liderazgo y será un valor electoral», reza el texto citado por Artículo14.

El Gobierno se defiende: «Es un documento de trabajo»

Fuentes de Moncloa consultadas por este periódico han restado importancia a la filtración, asegurando que se trata de un «documento interno de trabajo» sin más trascendencia. Sin embargo, la publicación del argumentario llega en un momento crítico, cuando la presión sobre el Gobierno por la crisis de Ceuta no cesa y la oposición multiplica sus ataques. La pregunta que resuena ahora en el Parlamento y en las calles es si el Ejecutivo está más preocupado por defender la soberanía de España o por preservar la imagen de su presidente.

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