19 de septiembre de 2026

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Bono se aloja un mes en el consulado español de Tánger mientras amplía su hotel de lujo frente a los negocios del rey de Marruecos.

El exministro de Defensa utilizó la residencia oficial de la cónsul española en la ciudad marroquí entre mayo y junio para supervisar la ampliación de su complejo inmobiliario en la medina, un proyecto hotelero que avanza en paralelo a la expansión de Royal Mansour, la cadena de Mohamed VI, de cara al Mundial de 2030

José Bono no solo ha construido un emporio inmobiliario en la medina de Tánger. El exministro de Defensa y expresidente del Congreso utilizó durante aproximadamente un mes la residencia oficial de la cónsul española en la ciudad marroquí, Aurora Díaz-Rato, para supervisar personalmente la ampliación de su complejo hotelero en la calle Ben Charki. La información, adelantada por THE OBJECTIVE y confirmada por otras fuentes, sitúa al exdirigente socialista alojado en dependencias diplomáticas españolas entre principios de mayo y junio de este año, mientras se ejecutaban las obras de reforma de los inmuebles que ha ido adquiriendo desde finales de 2023.

De residencia privada a proyecto hotelero de lujo

Lo que comenzó como una casa adquirida en 2021 a través de la sociedad Joasa 2012 —la antigua casa-taller del pintor Josep Tapiró— se ha transformado en el núcleo de un ambicioso proyecto turístico. Según fuentes del sector inmobiliario de Tánger, Bono ha adquirido de forma escalonada cinco inmuebles en la calle Ben Charki, con direcciones correlativas (números 28, 30, 32, 36 y 38-40) y por un importe total declarado de 259.900 euros, según la memoria anual de la sociedad que administra. El conjunto supera ya los 1.800 metros cuadrados, aunque algunas propiedades presentan un estado de conservación deteriorado, con fachadas encaladas, vigas de madera dañadas y la palabra árabe «خطر» (peligro) pintada en rojo en al menos dos de los edificios.

El objetivo declarado, según fuentes locales citadas por THE OBJECTIVE, es configurar un complejo hotelero de alto nivel integrando las parcelas contiguas para dar forma a una unidad arquitectónica única con vistas al mar y a tres minutos del puerto. El proyecto incluiría la construcción de una escalera de acceso directo hacia la fachada marítima, una intervención que requiere la aprobación del gobierno municipal al afectar a una parte de la muralla. La remodelación también contempla la incorporación de materiales de alta gama, un ascensor de procedencia turca y la reconfiguración completa de los interiores.

El calendario de las compras y el giro sobre el Sáhara

La operación inmobiliaria de Bono no es un hecho aislado. Las adquisiciones se realizaron de forma escalonada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, según consta en la documentación mercantil. Ese calendario coincide con un giro significativo en el discurso público del exministro sobre Marruecos. Durante buena parte de su trayectoria política, Bono mantuvo posiciones críticas con Rabat, alineadas con la postura tradicional del PSOE sobre el Sáhara Occidental. Sin embargo, analistas citados por varios medios destacan que «modificó de forma visible» su discurso tras 2022, coincidiendo con el cambio de posición del Gobierno de Pedro Sánchez, que pasó a respaldar el plan de autonomía marroquí como «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.

Este cambio de postura no ha pasado desapercibido para la oposición. Vox ha exigido al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que aclare «las conexiones de la región con la fortuna de José Bono y sus vínculos con Marruecos». El diputado Iván Sánchez ha denunciado que «no se comprende que mientras nuestro campo se ve atacado por la competencia desleal de Marruecos, Bono elija este país como destino de sus inversiones financieras y mansiones».

En paralelo a los negocios del rey

El proyecto de Bono avanza en un contexto de efervescencia inversora en Tánger, impulsada por los preparativos del Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal. El estadio de la ciudad será remodelado para ampliar su capacidad a 75.000 espectadores de cara a una posible semifinal. En este escenario, la cadena Royal Mansour, propiedad del rey Mohamed VI, está acelerando su propia expansión hotelera en la ciudad. Aunque no consta ninguna relación empresarial entre los proyectos de Bono y Royal Mansour, la coincidencia temporal y geográfica ha llevado a varios medios a analizar el paralelismo entre ambas operaciones.

La conexión con el entorno del rey marroquí no es nueva para Bono. En 2022, diversos medios señalaron que el exministro había pernoctado de forma gratuita en el lujoso hotel Le Mirage de Tánger, un establecimiento vinculado a la familia real alauí. El diario El Independiente publicó entonces que el último en «dormir a pierna suelta entre sus sábanas de seda» había sido José Bono Martínez, en el marco de una relación de décadas entre el exdirigente socialista y Marruecos que se remonta a su etapa como presidente de Castilla-La Mancha.

La sombra de Ceuta

El proyecto hotelero de Bono se desarrolla mientras Ceuta, la ciudad española más próxima a Tánger, afronta una crisis migratoria sin precedentes. El Gobierno estima que alrededor de 10.000 inmigrantes permanecen de manera irregular en la ciudad autónoma, de los cuales entre 3.000 y 4.000 continúan en las calles tras el colapso del dispositivo de acogida habilitado en el puerto. La operación de traslado al Muelle de Poniente derivó en avalanchas y cargas policiales, y más de 2.000 personas tuvieron que regresar a los asentamientos improvisados de Benítez y El Trampolín al agotarse las 1.700 plazas disponibles.

La coincidencia temporal entre la inversión inmobiliaria de un exministro socialista en Marruecos y la presión migratoria que soporta Ceuta ha alimentado el debate político. Para los críticos, el caso de Bono simboliza una deriva más amplia: la de una parte de la clase política española que, tras el giro de Sánchez sobre el Sáhara, habría alineado sus intereses económicos con los de Rabat mientras la frontera sur de España se desborda. Bono, que durante años describió Marruecos como un socio difícil, se ha convertido, según estas mismas fuentes, en «uno de sus máximos defensores».

El exministro no ha hecho declaraciones públicas sobre el uso de la residencia consular ni sobre las críticas recibidas. Su hotel de lujo en la medina de Tánger, con vistas al estrecho y a un paso del puerto desde el que cada día parten embarcaciones hacia Ceuta, sigue adelante.

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