10 de septiembre de 2026

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El CNI alertó a Marruecos de la «convocatoria» en redes 24 horas antes de la avalancha, pero Rabat no movilizó a sus fuerzas

Los documentos desclasificados por el Gobierno revelan que los servicios secretos españoles compartieron con la inteligencia marroquí la ubicación y el momento exacto del asalto, que finalmente congregó a más de 70.000 personas en la frontera de Ceuta.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no solo sabía que se estaba preparando una entrada masiva en Ceuta, sino que además trasladó esa información a los servicios secretos de Marruecos con 24 horas de antelación, según los 40 documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno y a los que ha tenido acceso este periódico. La alerta, remitida a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) y a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) marroquíes, detallaba las convocatorias que se estaban orquestando en redes sociales para el 30 de julio, coincidiendo con la celebración de la Fiesta del Trono en el país vecino.

Sin embargo, a pesar de que el CNI pidió expresamente la colaboración de Rabat para «reforzar urgentemente la protección de la frontera», las autoridades marroquíes no movilizaron a sus fuerzas de seguridad para impedir la avalancha. Fuentes cercanas a la investigación apuntan que la pasividad de la gendarmería marroquí, que en las imágenes de aquellos días se limitó a observar cómo miles de ciudadanos cruzaban a nado el espigón del Tarajal, fue la clave que permitió que la crisis alcanzara dimensiones jamás vistas.

El aviso: dos grupos, 180.000 seguidores y una cita a las 20:00 horas

La comunicación del CNI, que se produjo a las 18:26 horas del 29 de julio a través del sistema de «alerta temprana», no era una advertencia genérica. Los servicios de inteligencia españoles habían identificado convocatorias concretas en redes sociales. Según los informes desclasificados, el CNI citaba un grupo de WhatsApp denominado «Asalto a la valla de Ceuta», cuyo administrador manejaba dos teléfonos, uno español y otro argelino. También se hacía referencia a dos grupos de Facebook: Ceuta Fnideq, con más de 160.000 miembros, y Hraga Ceuta, con más de 22.000.

El mensaje que circulaba entre los usuarios era inequívoco: «El que quiera cruzar tiene una última oportunidad en las fiestas del Trono; a las ocho las autoridades estarán distraídas con la celebración y los desfiles». El CNI trasladó esta misma información a la Guardia Civil y al Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, e incluso mantuvo una llamada de once minutos con la Delegación para detallar el alcance de la amenaza.

«Se agradece su inestimable colaboración»

El documento remitido a Marruecos concluía con una frase que ahora adquiere un significado especialmente perturbador: «En caso de obtener nuevos datos sobre el asunto, se trasladarán oportunamente a su Servicio; se agradece su inestimable y continua colaboración en este asunto». Esa colaboración, sin embargo, nunca llegó. Rabat no solo no reforzó la vigilancia, sino que, según apuntan los informes, permitió conscientemente que la avalancha se produjera como parte de una estrategia de presión sobre España.

Los documentos desclasificados revelan además que el CNI ya había alertado al Gobierno el 27 de julio del «incremento de la presión migratoria» en Ceuta y Melilla, recomendando reforzar los elementos de contención en la frontera. Sin embargo, el Ejecutivo tardó 25 días en instalar las boyas en el espigón del Tarajal.

Reacción política: el PP exige responsabilidades

La publicación de estos documentos ha reavivado el debate político en España. La portavoz del Partido Popular, Ester Muñoz, ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de «ignorar las alertas» y de «vender el país» ante Marruecos, exigiendo la convocatoria inmediata de elecciones. Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha salido al paso de las críticas y ha negado que existiera un aviso que anticipara la magnitud de lo que iba a suceder, insistiendo en que las alertas se referían a un «incremento ligeramente superior» de entradas, «pero en modo alguno a lo que aconteció» finalmente.

Mientras el Gobierno defiende que los avisos eran «rutinarios», los hechos demuestran que el CNI no solo sabía lo que iba a pasar, sino que además se lo comunicó a quien podía haberlo evitado: Marruecos. La pregunta que ahora se hacen los ceutíes y que resuena en los pasillos de la Moncloa es por qué, estando avisados, no se hizo nada para impedirlo.

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