El CENIF entrega a la magistrada un documento de 50 páginas que acredita la «complicidad activa» de agentes marroquíes uniformados y de paisano, mientras el Gobierno clama por la cadena de mando y la oposición exige responsabilidades políticas.
La crisis migratoria de Ceuta, que los días 30 y 31 de julio dejó imágenes de miles de personas cruzando la frontera de forma masiva, ha derivado en un terremoto institucional que amenaza con hacer saltar por los aires la relación entre España y Marruecos. El detonante es un informe de medio centenar de folios elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) —la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería— que la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón encargó para abrir diligencias penales.
El documento, cuyas conclusiones han sido reveladas en los últimos días por diversos medios, sostiene que la entrada de más de 70.000 personas en la ciudad autónoma no fue un fenómeno espontáneo, sino una operación «planificada» y «guiada activamente» por fuerzas de seguridad marroquíes. La magistrada, que se encontraba de guardia el 31 de julio, solicitó información a la Policía para determinar si existían indicios de delito. Lo que recibió un mes después, el 31 de agosto, ha desatado una crisis política sin precedentes.
«Hombres atléticos con polos»: el perfil de los agentes encubiertos
El informe, al que ha tenido acceso ABC, describe con pelos y señales a los presuntos agentes marroquíes infiltrados. No eran migrantes: eran «hombres, de entre 30 y 50 años, complexión fuerte o atlética, pelo corto y arreglado», vestidos con «camisetas o polos de colores neutros, pantalón largo, gorra —en algunos casos con logotipos policiales— y calzado deportivo cerrado».
Su comportamiento, según el CENIF, delataba su función real: «caminan en sentido contrario al flujo de personas, arengando a la masa para continuar la marcha, ayudando a otros a salvar obstáculos, grabando el discurrir de la masa o manteniendo conversaciones permanentes por teléfono». Pero lo más grave, según consta en el documento, es que «en algunos casos se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». Es decir, agentes de paisano dando órdenes a policías marroquíes uniformados.
La orden de la jueza: silencio para evitar injerencias
La filtración del informe ha generado un terremoto político porque ni el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ni el director general de la Policía, Francisco Pardo, tenían conocimiento de su contenido hasta que fue publicado. La razón, según ha podido saber La Razón, es que la jueza María Tardón dio la orden expresa a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de que no informasen a sus superiores ni al Ministerio del Interior para evitar «interferencias políticas».
Los mandos del CENIF se trasladaron físicamente a los juzgados centrales para entregar el documento en mano. Mientras el ministerio aseguraba durante todo el mes de agosto que «no tenía ninguna información que apuntase a la autoría de Marruecos», la Policía ya estaba redactando un informe que señalaba directamente al país vecino.
Planificación y «guiado activo»: las conclusiones del CENIF
El documento, de medio centenar de páginas, no deja lugar a dudas en sus conclusiones. Según ha podido saber RTVE, la Policía aprecia una «violación masiva de la soberanía territorial de España» que coincide con la festividad del Día del Trono en Marruecos, un hecho que «no es casual ni inocuo». Los agentes destacan que «el despliegue policial era sensiblemente más reducido de lo habitual» en los días previos, y que la celebración de los actos oficiales en la cercana localidad de Rincón facilitó que se viralizara el mensaje de que la frontera había quedado «desprotegida».
Para el CENIF, la entrada masiva no fue «algo incidental cuya generación pueda asociarse a un factor ocasional o espontáneo». Los agentes señalan «planificación previa» y «una autoría intelectual anterior y otra material simultánea» que incluye funciones de seguimiento y control. El lugar elegido (Ceuta), la zona concreta de acceso y la fecha y horas de activación de las diferentes fases «revelan la existencia de planificación previa». El objetivo, según el informe, era «colapsar el sistema de control fronterizo español y neutralizar la capacidad de respuesta del Estado».
La sombra de Abdellatif Hammouchi
El periodista Ignacio Cembrero, experto en Marruecos, ha ido un paso más allá en Onda Cero y ha señalado directamente al máximo responsable de la Policía y de los servicios de inteligencia interior marroquíes, Abdellatif Hammouchi, como la persona que pudo poner en marcha la operación. Cembrero subraya que Hammouchi «depende directamente no del ministro del Interior, sino del Palacio Real» marroquí, lo que haría «muy lógica» su participación coordinando a los distintos cuerpos de seguridad.
El periodista introduce un elemento especialmente llamativo: Hammouchi fue condecorado por el ministro Grande-Marlaska hace aproximadamente un año. Una paradoja que no ha pasado desapercibida en los pasillos del Congreso.
Reacciones políticas: del «inconcebible» al «dimisión»
La revelación del informe ha provocado una cascada de reacciones. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha exigido explicaciones en el Congreso sobre por qué el CENIF no remitió el informe a la cadena de mando ni al Ministerio del Interior, y ha subrayado que el documento tenía «potenciales implicaciones para la seguridad del Estado». Sin embargo, en el Ejecutivo crece el malestar. «Es inconcebible que estemos defendiendo públicamente que Marruecos no tiene nada que ver mientras la Policía hace un informe en el que señala a la policía marroquí», ha señalado un ministro a EL PAÍS.
La oposición ha ido más lejos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido la dimisión de Grande-Marlaska, al igual que Vox y otros partidos. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha reclamado «la vuelta de todos los inmigrantes» a Marruecos y ha exigido a Rabat que «nos tenga que respetar». En paralelo, más de 300 municipios españoles han acogido concentraciones en apoyo a Ceuta.
Marruecos investiga… y el Gobierno se defiende
Mientras tanto, el Gobierno de Marruecos ha comunicado a España que ha abierto una investigación propia sobre la entrada masiva de personas en Ceuta. Una investigación que, según fuentes del Ejecutivo español, no exime a Rabat de responsabilidades.
El ministro del Interior, por su parte, ha enviado una carta al director de la Policía pidiendo explicaciones. Pero la orden de la jueza Tardón, que impedía a los agentes informar a sus superiores, deja a Marlaska en una posición incómoda: no puede acusar a sus propios agentes de desobediencia cuando actuaban bajo mandato judicial.
Fuentes consultadas: Onda Cero, ABC, RTVE, El HuffPost, El Observador, Euronews, La Razón, Europa Press, EL PAÍS, El Confidencial.

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