La presidenta madrileña y Santiago Abascal acudirán este miércoles a la plaza de Cibeles pese a la polémica generada por la tramitación de la convocatoria. La Delegación del Gobierno niega la prohibición y asegura que el acto podrá celebrarse con normalidad, mientras el PP acusa al Ejecutivo de «boicotear» las muestras de apoyo a la ciudad autónoma.
La plaza de Cibeles se prepara para convertirse esta tarde en el epicentro de la protesta nacional por la crisis migratoria que vive Ceuta desde finales del pasado mes de julio. La convocatoria, impulsada por el Ayuntamiento de Madrid y secundada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ha desatado un cruce de acusaciones sin precedentes entre el Gobierno central y la oposición, con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como principal protagonista del desafío institucional.
«No tiene narices de mandarnos a los antidisturbios»
La presidenta madrileña ha elevado el tono de la confrontación al publicar un mensaje en su perfil de la red social X dirigido al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín. «No tiene narices de mandarnos a los antidisturbios», ha afirmado Ayuso, en referencia a la posibilidad de que el Gobierno despliegue a la unidad antidisturbios de la Policía Nacional para reprimir la concentración.
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha ratificado su asistencia a la concentración, asegurando que estará «junto al pueblo español que no se rinde ante el abandono del Gobierno». También el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha confirmado su presencia en Cibeles, en un gesto de unidad de la oposición que no se veía desde las concentraciones contra la amnistía. «Que España hable. A eso le tienen miedo», ha expresado Feijóo en su cuenta de X.
La polémica jurídica que enfrenta a Ayuntamiento y Delegación
El origen del enfrentamiento se encuentra en el cauce legal elegido por el Ayuntamiento de Madrid para tramitar la convocatoria. El Consistorio, gobernado por José Luis Martínez-Almeida, solicitó la autorización amparándose en el derecho de reunión, recogido en la Ley Orgánica 9/1983. Sin embargo, la Delegación del Gobierno respondió que los ayuntamientos, al ser administraciones públicas, no son titulares de este derecho fundamental, que corresponde a las personas físicas y, de forma muy limitada, a determinadas personas jurídicas.
En su resolución, el delegado del Gobierno señaló que «ni los alcaldes en tanto que presidentes del Ayuntamiento respectivo, ni éste mismo pueden ser titulares del derecho de reunión». La carta, consultada por varios medios, deja sin embargo la puerta abierta a que el Ayuntamiento organice «los actos institucionales que considere oportunos, como el referido» en apoyo a Ceuta.
«Buleras» contra «prohibición»: el choque dialéctico se intensifica
La respuesta del delegado del Gobierno no se hizo esperar. Francisco Martín ha tachado a la presidenta madrileña de «bulera» y ha asegurado que «no se ha prohibido ninguna concentración de apoyo a Ceuta». En un comunicado difundido a través de redes sociales, la Delegación insistió: «No existe ninguna prohibición: solo una aclaración jurídica sobre la naturaleza de la convocatoria».
«Los ayuntamientos que han convocado concentraciones pueden celebrarlas como actos institucionales y así se les ha comunicado expresamente. Además, hemos trasladado la información sobre estos actos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para garantizar su seguridad», añadió la Delegación.
El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, ha denunciado un intento de «boicot» por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. «Ante este intento del Gobierno de Sánchez de boicotear las muestras ciudadanas de apoyo al pueblo de Ceuta, se están estudiando las posibles respuestas», señaló el Consistorio.
La FEMP convoca concentraciones en toda España
La polémica madrileña no es un hecho aislado. La Federación Española de Municipios y Provincias ha convocado concentraciones en la puerta de todos los ayuntamientos de España para este miércoles 2 de septiembre a las 20.00 horas, coincidiendo con el Día de Ceuta. La presidenta de la FEMP, María José García-Pelayo, ha asegurado que «los ayuntamientos españoles no nos podemos poner de perfil ante la situación que están viviendo Ceuta y los ceutíes».
A la convocatoria se han sumado el PP, Vox y varios alcaldes socialistas, pese a la orden de Ferraz a sus cargos para que no acudan. También han respaldado las movilizaciones diversas asociaciones de la sociedad civil, como NEOS.
Ceuta, un mes después de la crisis
Las concentraciones se producen un mes después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta, que el Gobierno cifra en 72.000 personas y la oposición eleva a cifras aún mayores. La comunidad educativa y las familias ceutíes han denunciado en reiteradas ocasiones sentirse «abandonadas» por el Ejecutivo central, en un clima de creciente tensión social que ha llevado a algunos docentes a comprar spray pimienta por miedo.
La manifestación de Cibeles se presenta como el primer gran termómetro del descontento social tras la crisis, y un anticipo de la batalla política que se librará en las próximas semanas. La pregunta que resuena en el ambiente es clara: ¿será capaz el Gobierno de mantener el control de la situación mientras la oposición ocupa la calle?

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