23 de agosto de 2026

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Ceuta, tres semanas después del «éxodo» de julio: colapso en los centros de acogida y miles de personas aún en la calle

La ciudad autónoma sigue sin recuperarse de la entrada masiva del 30 de julio, cuando más de 72.000 personas cruzaron la frontera. Tres semanas después, los recursos están desbordados, las cifras oficiales no cuadran y la tensión política y humanitaria no cesa.

Tres semanas después de la avalancha migratoria que convirtió a Ceuta en el epicentro de una crisis sin precedentes, la ciudad autónoma sigue sin encontrar el equilibrio. Lo que el 30 de julio fue un aluvión de más de 72.000 personas cruzando la frontera desde Marruecos se ha convertido en una realidad persistente: miles de migrantes continúan en las calles, los centros de acogida están desbordados y las administraciones públicas se enfrentan a un pulso por la gestión de una crisis que no da tregua.

Un sábado más de colas y esperas

La imagen de este sábado en la zona de Loma Colmenar resume a la perfección el estado de la situación: más de 300 personas aguardaban en los alrededores del dispositivo temporal habilitado por el Gobierno, un centro que ya ha colgado el cartel de «completo». Quienes esperan fuera no solo buscan un techo, sino también, en muchos casos, iniciar los trámites para solicitar asilo.

Hamza, un joven marroquí que llegó el mismo día de la entrada masiva, es uno de ellos. Lleva 23 días en Ceuta y asegura que ha dormido en el bosque y que solo ha podido alimentarse gracias a la ayuda de Cruz Roja. «Esperamos cualquier solución», explica a EFE. «No hay espacio por toda la gente», se lamenta. Su testimonio refleja el de centenares de personas que, tres semanas después, siguen sin saber cuál será su destino.

La presión no se concentra únicamente en Loma Colmenar. Las naves industriales de El Tarajal, junto a la frontera con Marruecos, se han convertido en un refugio improvisado donde la lluvia de los últimos días ha agravado unas condiciones ya de por sí precarias. Entre plásticos y ropa tendida, se ven familias enteras, como la de una mujer que llegó con su hija de nueve años.

Las cifras, un campo de batalla político

Las cifras de la crisis se han convertido en un arma arrojadiza entre el Gobierno central y la oposición. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró el pasado 4 de agosto en 72.000 las entradas y en 70.000 las salidas, dejando un saldo de unas 2.000 personas en la ciudad. Sin embargo, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, llegó a hablar de 80.000 entradas, y la vicepresidenta segunda de la ciudad, Kissy Chandiramani, elevó la estimación de los que aún permanecen en Ceuta a entre 3.000 y 5.000 personas.

La propia acción del Gobierno parece desmentir sus cifras. Mientras Marlaska afirmaba que quedaban alrededor de 5.000 personas, el Ministerio de Migraciones ha habilitado más de 1.800 plazas en carpas para adultos, a las que se suman las 800 del CETI y los más de 2.500 menores identificados. Esas cifras, sumadas a las personas que aún deambulan por las calles, evidencian un desfase que, según fuentes policiales, supera las 2.000 personas respecto a los datos oficiales.

Ayuso compara la crisis con 2,5 millones de personas en Madrid

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha utilizado esta crisis para cargar contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. En un mensaje en sus redes sociales, Ayuso ha planteado una comparación de gran impacto: «Para comprender el sufrimiento de los ceutíes basta con entender que esto es como si en Madrid hubieran entrado 2.500.000 personas ilegalmente y quedaran 500.000 deambulando por calles y parques».

La dirigente madrileña acusa al Gobierno de permanecer «de vacaciones» mientras la crisis continúa, en una clara referencia a la ministra de Sanidad, Mónica García, quien recientemente visitó Ceuta y negó que la ciudad se encuentre ante un «colapso sanitario», aunque reconoció la existencia de una «crisis humanitaria». Desde la ciudad autónoma, Vivas ha advertido de que «Ceuta está en peligro» y ha calificado la situación como «excepcionalmente crítica».

El drama humano que se esconde tras las cifras

Más allá de los números y las disputas políticas, el drama humano persiste. Los migrantes que han logrado acceder a los recursos de acogida conviven con quienes aún no han encontrado un lugar donde dormir. La falta de espacios adecuados, sumada a la incertidumbre sobre su futuro legal, mantiene a miles de personas en un limbo que ya ha dejado un rastro de víctimas mortales.

El balance oficial de fallecidos, según los últimos datos, asciende a 75 en el lado español y 11 en el marroquí. En lo que va de año, la ruta migratoria hacia Ceuta ya ha dejado más de 105 muertos.

Mientras el Gobierno central y la oposición se enzarzan en una batalla de cifras y acusaciones, la realidad sobre el terreno es tozuda: tres semanas después, Ceuta sigue siendo un hervidero de espera, desesperación y falta de soluciones. Y el reloj no se detiene.

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