El madrileño, que pasó de ganar carreras con Ferrari a sumar solo seis puntos en un complicado 2026, renueva con la escudería británica con un salario de 30 millones de euros tras rechazar los cantos de sirena de Red Bull y Aston Martin
La Fórmula 1 disfruta de sus últimos días de tregua veraniega, pero el mercado nunca descansa. Y lo que parecía un culebrón de los que mantienen en vilo al paddock ha terminado con un desenlace que, para muchos, resultaba inesperado. Carlos Sainz, el piloto español que dejó Ferrari para abrazar el proyecto de reconstrucción de Williams, ha decidido que su futuro sigue pintado de azul. La escudería de Grove anunció este miércoles la renovación del madrileño con un contrato multianual que lo convierte en uno de los pilotos mejor pagados de la parrilla.
La operación, que se produce solo un día después de que el equipo confirmara la continuidad de Alex Albon, asegura que Williams mantendrá su alineación de pilotos para la temporada 2027 y más allá. Pero lo que ha hecho de esta renovación un auténtico «volantazo galáctico» no es solo la decisión en sí, sino la magnitud del acuerdo económico y la confianza que deposita en un piloto que, en lo deportivo, está atravesando el momento más complicado de su carrera.
Un 2026 para olvidar que no empañó la fe de Vowles
La temporada 2026 está siendo, sin paliativos, un calvario para Williams. El cambio de reglamentación pilló a la escudería británica en un momento de transición, y los problemas se acumularon: retrasos en la producción, un primer test perdido, un coche con sobrepeso y un rendimiento en pista muy por debajo de las expectativas. Sainz, que en 2025 había firmado dos podios en su temporada de debut —el primero en Bakú y el segundo en Catar, además de otro en la carrera sprint de Austin—, ha sumado en lo que va de 2026 apenas seis puntos, con un noveno puesto como mejor resultado.
Las dudas sobre su continuidad eran más que razonables. El propio piloto, de 31 años, había admitido públicamente que durante el parón veraniego iba a reflexionar sobre su futuro. Y los rumores no tardaron en dispararse: Red Bull, ante la potencial marcha de Max Verstappen, y Aston Martin, como plan B ante una eventual salida de Fernando Alonso, sonaron con fuerza como posibles destinos.
Pero James Vowles, el director del equipo que lidera la reconstrucción de Williams, no estaba dispuesto a perder a su estrella. Y para retenerla, echó el resto. «Desde que se unió al equipo, el talento de Carlos al volante y su dedicación en la fábrica han sido invaluables para este proyecto: trabaja día tras día con sus ingenieros para optimizar cada milisegundo», declaró Vowles en el comunicado oficial. «Es un líder para este equipo y me entusiasma que pueda vislumbrar el potencial que tenemos mientras continuamos su reconstrucción», añadió.
30 millones: el contrato que lo coloca en el top 5 de la parrilla
Si algo ha hecho Vowles para convencer a Sainz ha sido abrir la chequera. El nuevo contrato, según diversas fuentes especializadas, rondará los 30 millones de euros por temporada —algunas cifras lo sitúan entre 25 y 30 millones—, lo que supone más del doble de su salario actual, estimado entre 10 y 13 millones.
Con esta cifra, el madrileño no solo firma el mejor contrato de toda su carrera en la Fórmula 1, sino que se coloca en el top 5 de los pilotos mejor pagados de la parrilla, en un grupo donde figuran nombres como Charles Leclerc, George Russell (ambos en torno a los 34 millones) y su amigo Lando Norris, vigente campeón del mundo, que percibe una cantidad similar.
Pero la comparación más llamativa es la que sitúa a Sainz por encima de sus compatriotas. Con 30 millones anuales, el madrileño supera a Fernando Alonso, cuyo sueldo en Aston Martin ronda los 20 millones, y también a las grandes estrellas del fútbol español: Rodri Hernández (27 millones) y Lamine Yamal (20,8). De hecho, Sainz se convierte así en el deportista español con el contrato más elevado del país, sin contar patrocinios ni bonus adicionales.
La cláusula secreta y un proyecto a largo plazo
El contrato, que según algunas informaciones se extiende hasta 2028, no es solo una cuestión de dinero. El piloto madrileño se ha asegurado un blindaje que incluye, según apuntan varias fuentes, diferentes cláusulas de rendimiento que permitirían revisar el acuerdo periódicamente en función de los logros deportivos. Y, como no podía ser de otra manera en un contrato de esta magnitud, también se habla de una cláusula de salida que permitiría a Sainz abandonar el equipo si el rendimiento de Williams cayera por debajo de ciertos niveles.
Pero lo que ha pesado en la decisión del español, según sus propias palabras, va más allá de lo económico. «Me entusiasma anunciar que sigo formando parte de la familia del equipo Atlassian Williams F1», declaró Sainz en el comunicado oficial. «Creo firmemente en las personas que integran este equipo, tanto en la fábrica como en los circuitos, y en las inversiones y el arduo trabajo que se realizan tras bambalinas. Tenemos lo necesario para lograr este cambio juntos», añadió.
En una entrevista con los medios oficiales del equipo, el madrileño fue más allá y explicó las razones que lo llevaron a quedarse. «Una cosa que valoro mucho es la relación directa. Lo vivo con todos, es importante ser honesto y transparente, con un ambiente donde se tome responsabilidad de las decisiones que tomamos. Es el tipo de conversación que tenemos en este equipo», afirmó. Y admitió que, a pesar del mal momento, ve luz al final del túnel: «Este curso fue un bache en el camino, pero tenemos los ingredientes correctos para lograr salir más fuertes».
Una dupla de 370 carreras para el 50 aniversario
La renovación de Sainz, junto a la de Albon anunciada el día anterior, asegura a Williams una de las alineaciones más experimentadas de toda la parrilla. Entre ambos suman más de 370 Grandes Premios disputados, más de 1.600 puntos y 31 podios.
Para la escudería británica, que en 2027 celebrará su 50 aniversario, mantener a esta dupla es una declaración de intenciones. Williams, que acumula en su vitrina nueve Campeonatos Mundiales de Constructores y 114 victorias en carreras, quiere recuperar el esplendor perdido. Y para ello ha decidido apostar por la continuidad y por un piloto que, pese a las dificultades del presente, cree firmemente en el futuro.
Sainz, además, forma parte de un club muy selecto: es uno de los tres únicos pilotos, junto con Alain Prost y Nigel Mansell, que han competido para Williams, McLaren y Ferrari. Un dato que habla de su talla y de la confianza que los grandes equipos han depositado en él a lo largo de su carrera.
El mensaje de un líder: «Ayudaré a que Williams vuelva al lugar que le corresponde»
El madrileño, que en 2025 vivió la emoción de subir al podio con Williams en Bakú —»El sentimiento que tuve cuando crucé la meta en Bakú no puedo explicarlo con palabras. Siempre lo recordaré»—, ha asumido el reto de liderar el proyecto de reconstrucción. «El objetivo es el mismo: devolver al equipo a donde pertenece. Será un camino duro, pero tenemos los ingredientes correctos para lograrlo», afirmó. «Si nos focalizamos en el proceso, los detalles y creemos en el instinto, estoy convencido de que llegarán los resultados. Es el desafío y estoy listo para ello», añadió.
La noticia ha supuesto un jarro de agua fría para los equipos que especulaban con su fichaje. Pero también ha sido una inyección de moral para una escudería que, pese a los malos resultados, ha visto cómo su piloto estrella decidía quedarse en lugar de buscar un proyecto más inmediato.
El próximo capítulo de esta historia se escribirá a partir de este mismo fin de semana, cuando la Fórmula 1 regrese de su parón veraniego con el Gran Premio de Países Bajos en Zandvoort. Sainz, que ha liderado la actualidad del paddock durante el descanso, volverá al cockpit con un contrato millonario en el bolsillo y la responsabilidad de demostrar que Williams no se ha equivocado al poner toda su confianza —y todos sus millones— en él.

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