21 de agosto de 2026

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El hijo pródigo vuelve a casa: Eli Ndiaye regresa al Real Madrid para las dos próximas temporadas

El ala-pívot hispano-senegalés, de 23 años, firma un contrato de dos años con el club blanco tras un fugaz paso por la NBA y la G League, donde apenas pudo demostrar su valía

El Real Madrid ha cerrado este lunes el regreso de uno de los talentos más prometedores de su cantera. Eli John Ndiaye, el ala-pívot de 23 años que abandonó la disciplina blanca en el verano de 2025 para probar suerte en la NBA, volverá a vestir la camiseta del conjunto merengue durante las próximas dos temporadas, hasta el final de la campaña 2027-2028.

La noticia, confirmada por el club a través de un comunicado oficial, pone fin a meses de incertidumbre sobre el futuro de un jugador que se formó en las categorías inferiores del Real Madrid desde los 13 años. Ndiaye, nacido en la localidad senegalesa de Guédiawaye hace 23 años y nacionalizado español en 2020, regresa a la que considera su casa después de una experiencia agridulce al otro lado del Atlántico.

Ocho títulos en cuatro temporadas: el legado de Ndiaye

La trayectoria de Ndiaye en el Real Madrid, antes de su marcha, fue tan meteórica como exitosa. Debutó con el primer equipo en la temporada 2021-22 y, en apenas cuatro campañas, acumuló un palmarés envidiable para un jugador de su edad: ocho títulos que incluyen una Copa de Europa, tres Ligas ACB, una Copa del Rey y tres Supercopas de España.

Su evolución fue de menos a más. En su primera temporada en la Euroliga disputó solo cuatro partidos con una media de 3,8 minutos por encuentro. Pero su papel fue creciendo temporada tras temporada hasta alcanzar las 24 apariciones en la máxima competición continental durante el curso 2024-25, con unas medias de 3,7 puntos y 2,5 rebotes en 14,6 minutos por partido. En la Liga Endesa, sus números también experimentaron una progresión ascendente: en 28 partidos de la temporada 2024-25 promedió 4,3 puntos y 3,0 rebotes en 14,7 minutos de juego.

La aventura americana: un sueño truncado

El verano de 2025 marcó un punto de inflexión. Ndiaye decidió dar el salto a la NBA y firmó un contrato two-way con los Atlanta Hawks, un acuerdo que le permitía alternar entre el primer equipo y su filial en la G League. Sin embargo, la experiencia no resultó como esperaba. El 31 de diciembre de 2025, los Hawks lo cortaron sin que hubiera llegado a debutar en la liga estadounidense.

A partir de entonces, Ndiaye centró sus esfuerzos en los College Park Skyhawks, el equipo de la G League afiliado a Atlanta. Allí disputó nueve partidos con unas cifras más que aceptables: 8,1 puntos, 6,9 rebotes, 1,4 asistencias y 1,1 robos en 26,2 minutos por encuentro. Pero una lesión en el hombro frenó su progresión y puso fin de forma prematura a su curso.

Este verano, Ndiaye participó en la Liga de Verano de la NBA con los Hawks, pero su protagonismo fue testimonial: solo jugó tres de los ocho partidos entre los torneos de Salt Lake City y Las Vegas, con unas medias de 3,3 puntos, 2,6 rebotes y una asistencia en 16 minutos por encuentro. El último partido ni siquiera llegó a disputarlo.

El pulso con Valencia Basket: el derecho de tanteo que cambió el destino

El regreso de Ndiaye al Real Madrid no fue un camino recto. El pasado 18 de julio, el Valencia Basket presentó una oferta formal por el ala-pívot, consciente de que el jugador deseaba regresar a la Liga Endesa tras su periplo estadounidense. La oferta del conjunto ‘taronja’ buscaba reforzar la posición de ala-pívot tras las salidas de Jaime Pradilla, Braxton Key y Matt Costello.

Pero el Real Madrid, que había retenido los derechos del jugador en la ACB al presentarle una oferta cualificada antes de su marcha a Estados Unidos, activó el mecanismo del derecho de tanteo. Según el convenio de la Liga Endesa, el club blanco disponía de cinco días naturales —hasta el 24 de julio a las 23:59 horas— para igualar la oferta del Valencia.

Y así lo hizo. La ACB confirmó que el Real Madrid había igualado la oferta de Valencia Basket dentro del plazo establecido, manteniéndose así con los derechos del jugador. Para retenerlo, el club blanco tuvo que añadir un complemento adicional del 10% sobre el salario bruto del nuevo contrato, según lo estipulado en el convenio. La oferta de Valencia fue, además, la única registrada durante el periodo habilitado para jugadores sujetos a este mecanismo.

Un mercado de fichajes revolucionado

El regreso de Ndiaye se produce en un verano de profundos cambios en la plantilla del Real Madrid. El conjunto blanco ha vivido una auténtica revolución en el mercado de fichajes. Han salido jugadores importantes como Mario Hezonja, Trey Lyles, Alex Len y David Kramer. Y han llegado nuevas caras como Jaime Pradilla, Timothé Luwawu-Cabarrot, Mikael Jantunen, Max Shulga y Olivier Sarr.

Además, el banquillo también ha cambiado: Pedro Martínez ha relevado a Sergio Scariolo como entrenador jefe. El nuevo técnico contará en la posición de ala-pívot con un arsenal de garantías que incluye a Mikael Jantunen, Jaime Pradilla, la versatilidad de Chuma Okeke y, ahora, el regreso de Ndiaye.

El club, no obstante, afronta la temporada con dos bajas sensibles en el juego interior: la lesión de larga duración de Usman Garuba y la veteranía de Edy Tavares, que ya cuenta con 34 años. En este contexto, la incorporación de Ndiaye aporta juventud, energía y un conocimiento profundo de la casa.

Un valor añadido: el cupo de formación

Más allá de sus cualidades sobre la pista —su físico, su capacidad defensiva y su versatilidad—, Ndiaye aporta un valor estratégico de primer orden: ocupa cupo de ‘jugador de formación local’. En una Liga Endesa cada vez más restrictiva con los cupos de jugadores comunitarios y de formación, contar con un talento de la cantera que además cumple con esos requisitos es un activo de incalculable valor para el club.

«Si España me necesita, acudiré a la llamada»

Ndiaye, que ha sido internacional absoluto con España, dejó claro en una entrevista con ABC en febrero de 2025 su compromiso con el baloncesto español: «Si España me necesita, acudiré a la llamada». Ahora, de vuelta en el Real Madrid, tendrá la oportunidad de demostrar que aquella promesa no era en vano y que su mejor baloncesto está aún por llegar.

El ala-pívot hispano-senegalés regresa a casa con la mochila cargada de experiencia, tras haber probado el sueño americano y haber comprobado que, a veces, el lugar donde uno crece es también donde uno debe triunfar. El Real Madrid recupera a un hijo pródigo que, a sus 23 años, tiene todavía un largo camino por recorrer y mucho que demostrar. La afición blanca, que lo vio crecer en el pabellón de la Ciudad Deportiva, espera que esta segunda etapa sea tan brillante como la primera.

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