21 de agosto de 2026

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«No soy un borrego»: el diputado del PSOE en Ceuta planta cara a Ferraz y desafía a que le abran expediente

Melchor Gaspar carga contra la gestión de Sánchez en la crisis migratoria y se niega a rectificar sus críticas pese al ultimátum de la dirección federal: «No voy a cambiar ni una coma»

Lo que comenzó como un debate interno sobre la gestión de la crisis migratoria en Ceuta se ha convertido en una auténtica batalla campal dentro del Partido Socialista. El diputado ceutí Melchor Gaspar —también identificado en algunos medios como Melchor León— ha plantado cara a la dirección federal del PSOE con una contundencia que pocos se atreven a exhibir: «Yo soy socialista, no soy sanchista ni un borrego de lo que quieran que diga y que mienta a los ciudadanos». La frase, pronunciada este viernes en una entrevista en Espejo Público de Antena 3, ha resonado con fuerza en un partido que trata de contener las grietas abiertas por la peor crisis migratoria que ha vivido Ceuta en décadas.

23 días de «abandono» y un ultimátum de Ferraz

Gaspar no ha escatimado en dureza al evaluar la respuesta del Ejecutivo central a la avalancha de entre 72.000 y 80.000 personas que cruzaron el espigón del Tarajal. «Ceuta lleva 23 días de abandono», ha denunciado, criticando que el Gobierno actúa «improvisando y parcheando» y que, tres semanas después, «no sabemos todavía ni cuántas personas han entrado, ni cuántas han salido, ni cuántas siguen en Ceuta».

El origen del conflicto interno se remonta al pasado 13 de agosto, cuando el Grupo Socialista en la Asamblea de Ceuta —con los votos de Gaspar y su compañero Sebastián Guerrero— aprobó el cese de los representantes del PSOE en los consejos de administración de ocho empresas municipales y su sustitución por ambos diputados, ambos abiertamente críticos con la gestión gubernamental.

La respuesta de Ferraz no se hizo esperar. En una resolución fechada el 14 de agosto, la Comisión Ejecutiva Federal, presidida por Pedro Sánchez, ordenó suspender la ejecución de aquellos acuerdos, calificándolos de «unilaterales» y advirtiendo de que el incumplimiento podría derivar en «responsabilidades disciplinarias». La dirección federal estableció como fecha límite el 19 de agosto para que el Grupo Socialista revirtiera los cambios.

«Que me lo abran ya»

Lejos de amedrentarse, Gaspar ha respondido con un desafío en toda regla. «Si me quieren abrir un expediente, no me tendrían que dar de plazo hasta el día 4. Que me lo abran ya, porque no voy a cambiar ni una coma de lo que he dicho».

El diputado ceutí ha defendido su derecho a discrepar del discurso oficial, que insiste en que en Ceuta hay «normalidad» y «no hay colapso». «No soy un borrego del sistema, tengo mis propios pensamientos y soy una persona crítica», ha subrayado. Y ha ido más allá: «Los que tendrían que velar por la imagen del Partido Socialista son ellos, que son los que están gestionando esta crisis que estamos viviendo en Ceuta».

El malestar silenciado

Gaspar no está solo. Su compañero Sebastián Guerrero también ha sido objeto del requerimiento de Ferraz. Ambos han denunciado la existencia de «represalias» dentro del partido contra quienes discrepan de la actual dirección. «Parece que hoy en día los socialistas no podemos ser críticos entre nosotros mismos ni podemos contar la verdad», ha lamentado el diputado ceutí.

En sus declaraciones a Telemadrid, Gaspar ha asegurado que existen más militantes y cargos socialistas críticos que no se atreven a manifestar públicamente sus discrepancias. «En el Partido Socialista actual se está castigando a muchísimos compañeros por alzar la voz y pensar de manera diferente», ha afirmado. Su mensaje ha sido rotundo: «No somos un partido de borregos, somos un partido de personas de izquierda y personas críticas».

El trasfondo de una crisis que no cesa

El conflicto interno en el PSOE ceutí no es un episodio aislado. La crisis migratoria, que mantiene en vilo a la ciudad autónoma desde finales de julio, ha evidenciado las tensiones entre la dirección nacional y sus representantes locales. Mientras el Gobierno insiste en que la situación está controlada, los diputados críticos denuncian que los campamentos temporales se prolongan, que el traslado de más de 1.500 personas a Loma Colmenar ha agravado los problemas de los vecinos y que la gestión ha sido una «chapuza».

Gaspar ha pedido incluso la destitución del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, y ha remitido una carta a Pedro Sánchez para denunciar la situación. Su prioridad, insiste, no es proteger las siglas del PSOE, sino conseguir soluciones para los vecinos de Ceuta.

Un desafío a la ortodoxia sanchista

La frase «soy socialista, no sanchista» resuena como un aldabonazo en un partido que ha vivido en los últimos años una creciente centralización del poder en torno a la figura de Pedro Sánchez. Gaspar ha reivindicado el espíritu crítico y la libertad para denunciar aquellas cuestiones contrarias a las decisiones del Ejecutivo. «A mí lo que me importa es Ceuta y que recuperemos la normalidad. No tengo que velar por la imagen de nadie», ha sentenciado.

La dirección federal, por su parte, ha justificado su intervención en los Estatutos del partido, invocando el artículo 15 que permite «corregir, suspender o dejar sin efecto actuaciones de los órganos del Partido que sean contrarias a los Estatutos o a las resoluciones de los órganos federales». Pero para Gaspar y Guerrero, la amenaza de sanción no es más que un intento de acallar las voces críticas en un momento en que Ceuta necesita respuestas, no silencios.

El pulso está servido. Y mientras Ferraz agita el expediente disciplinario, el diputado ceutí mantiene su pulso: «No voy a cambiar ni una coma». La pregunta es si el partido estará dispuesto a consumar la ruptura o si, como en otras ocasiones, el conflicto se resolverá en los despachos. De momento, la grieta en el PSOE ceutí es más visible que nunca.

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