Tino Vidal, publicista de 71 años, ha colocado cinco vallas con la imagen del mandatario salvadoreño en los accesos a la capital asturiana, desatando un intenso debate político y mediático que ha traspasado fronteras
Quien circule estos días por las entradas y salidas de Oviedo se encontrará con una imagen que, a priori, nada tiene que ver con la capital asturiana. En puntos como Cerdeño, el polígono de Bravo o las inmediaciones de la autovía AS-II, cinco grandes carteles publicitarios muestran el rostro de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, ataviado con la banda con los colores de su país, un pañuelo azul en la solapa y la mano junto a la sien, en un gesto que evoca un saludo militar. Sobre la imagen, un mensaje rotundo: «Nayib Bukele. ¡Presidente Universal!».
La iniciativa no responde a ninguna campaña del Gobierno salvadoreño ni a una estrategia de ningún partido político español. Detrás de ella hay un solo hombre: Faustino Vidal, conocido como Tino Vidal, un empresario del sector publicitario de 71 años, nacido en Luarca y vecino de Oviedo desde la infancia, que ha decidido hacer pública su admiración por el mandatario centroamericano con sus propios recursos. «Los soportes son míos, de mi empresa, y solo me cuesta la producción y la fijación del papel», explicó en una entrevista en el programa ‘Vamos a ver’ de Telecinco.
«Me sé sus discursos de memoria»
Vidal no oculta su fascinación. Se confiesa «fan total» de Bukele y asegura saberse sus discursos «de memoria». «Es el mejor presidente del mundo, metió a los pandilleros en la cárcel, limpió las ciudades, hizo hospitales y campos de fútbol. Desde 2019 ha hecho tanto que otros políticos deberían tomar nota. Él sí que sabe gobernar un país», sostiene el empresario.
Su admiración nace, según relata, del modo en que Bukele abordó el problema de la violencia y la criminalidad en El Salvador. Las medidas implementadas por el mandatario —el Plan Control Territorial contra las pandillas, la aplicación de un régimen de excepción prorrogado en repetidas ocasiones y la construcción de una megacárcel con capacidad para más de 40.000 reclusos— han logrado una caída histórica de los homicidios, aunque también han generado duras críticas internacionales por las denuncias de detenciones arbitrarias y vulneraciones de derechos humanos.
Vidal es consciente de la polémica que envuelve a su referente político, pero no se arrepiente. «Esa gente no se puede sacar a la calle con esas caras tatuadas», afirma en referencia a los pandilleros encarcelados, y advierte: «La ciudadanía se va a acostumbrar a la tranquilidad de las calles y, como los suelten, va a ser al revés. Antes eran los pandilleros los que mataban a la gente, ahora va a ser la gente la que mate a los pandilleros».
Ni apuestas ni partidos: «solo soy yo»
El empresario ha querido dejar claro que detrás de la campaña no hay intereses ocultos. «No hay ningún partido político, ninguna agencia de publicidad detrás del tema. Solamente soy yo», subrayó en su entrevista televisiva. Tampoco fue una apuesta, como ha desmentido en otras intervenciones. «Sabían que soy seguidor de él. Yo buscaba mi tranquilidad y ellos mi locura. Me acabaron picando y convenciendo», rememora sobre el momento en que decidió llevar a cabo su particular homenaje.
Tenía previsto colocar seis vallas, pero finalmente solo pudo instalar cinco porque un cliente le pidió la sexta. Los carteles permanecerán en su sitio durante unos 15 o 20 días, según ha adelantado el propio Vidal. Y la noticia ha llegado hasta el propio Bukele: el empresario asegura que ha hecho llegar las fotografías al entorno del presidente salvadoreño a través de un conocido común.
El PSOE y Vox se enfrentan por las vallas
Lo que comenzó como una iniciativa personal no ha tardado en trasladarse al terreno político. Las redes sociales se han convertido en el escenario de un nuevo choque entre el PSOE y Vox a cuenta de los carteles.
El concejal socialista en el Ayuntamiento de Oviedo, Juan Álvarez, ha sido el primero en alzar la voz. «A primera vista parece surrealista. Pero no: refleja perfectamente a qué nos enfrentamos. El culto al líder y la fascinación por el autoritarismo», afirmó. Y añadió: «De aquí a las elecciones del 27 vamos a ver cosas que no creeríamos posibles. A ver si la gente cae del guindo».
La respuesta de Vox no se ha hecho esperar. La portavoz municipal de la formación en el Ayuntamiento de Oviedo, Sonsoles Peralta, contraatacó: «Durante años El Salvador estuvo sometido al terror de las maras y aquello debía pareceros una democracia estupenda. A algunos os molesta más quien acaba con el miedo que quienes lo provocan». La exdiputada de Vox Macarena Olona también se ha sumado al debate, invitando al edil socialista a una conferencia sobre el «Modelo Bukele de Seguridad» para que «entienda por qué aparecen carteles del presidente en España».
El concejal socialista, por su parte, ha replicado comparando los índices de seguridad: «Asturias mantiene una tasa de criminalidad y unos índices de seguridad general considerablemente más favorables y estables que los de El Salvador de Bukele».
De Oviedo al mundo: el fenómeno mediático
La repercusión de la iniciativa ha traspasado las fronteras de Asturias. El teléfono de Vidal se ha convertido en un hervidero de llamadas internacionales y solicitudes de entrevistas desde medio mundo. Según ha relatado el propio empresario, ha recibido desde muestras de agradecimiento por parte de la embajada de El Salvador hasta llamadas de periodistas e influencers con gran tirón mediático en Estados Unidos y el país centroamericano. «Esto es para volverse loco», ha llegado a admitir.
Su primera aparición en pantalla fue en Telemadrid, y ya tiene confirmadas participaciones en cadenas nacionales como Cuatro y Telecinco. Preguntado sobre si aceptaría poner en sus vallas una imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el empresario ha respondido con pragmatismo profesional: «En la próxima campaña no me quedará otra que poner a Pedro Sánchez», aunque dejando claro que su labor principal sigue siendo el negocio publicitario.
Mientras el debate político continúa —y los vecinos de Oviedo se dividen entre quienes no entienden el sentido de la campaña y quienes la defienden—, las cinco vallas de Bukele siguen ahí, en las carreteras de una ciudad que, al menos por unos días, ha convertido a un presidente centroamericano en su particular «presidente universal».

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