El movimiento, con epicentro en Coracora y una profundidad de 108 kilómetros, dejó tres heridos leves, daños en decenas de edificios públicos y una larga lista de desprendimientos en carreteras
La tierra no avisa. Y cuando lo hace con la fuerza de un terremoto de magnitud 7,2, el recuerdo de lo frágiles que somos se instala en cada rincón. Eso ocurrió este jueves a la una de la tarde en la región andina de Ayacucho, al sur de Perú, cuando un potente movimiento telúrico sacudió la provincia de Parinacochas y se extendió como una onda expansiva hasta Lima, Ica, Cuzco, Huancavelica, Apurímac y Arequipa. El pánico se apoderó de los ayacuchanos durante los más de dos minutos que duró el remezón, y las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales mostraron nubes de polvo, deslizamientos de cerros y gente evacuando sus viviendas a la carrera.
Un temblor profundo que se sintió a lo lejos
Según el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), el epicentro se localizó a 35 kilómetros al norte del distrito de Coracora, con coordenadas de latitud -14.70 y longitud -73.78. Lo que marcó la diferencia fue su profundidad: 108 kilómetros bajo la superficie. Esa gran profundidad, explicó el jefe del IGP, Hernando Tavera, hizo que el movimiento se percibiera en un radio inusualmente amplio, con una sensación prolongada y ondulante que llegó incluso a la capital. «El radio de percepción ha sido bastante grande», señaló el especialista a Canal N.
La paradoja es que esa misma profundidad, que permitió que el sismo se sintiera a cientos de kilómetros de distancia, fue también la que evitó daños catastróficos. Tavera precisó que, pese a que muchas viviendas de Coracora están construidas con adobe, hasta el momento no se reportan daños estructurales graves.
Tres heridos y una treintena de edificios dañados
El balance provisional, aún en proceso de verificación, habla de tres personas heridas, todas ellas durante la evacuación de sus domicilios. Fueron atendidas en el Hospital de Apoyo de Coracora y no revisten gravedad.
Los daños materiales, sin embargo, son más extensos. El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) reportó afectaciones en 11 colegios y al menos 12 centros de salud. En la región de Ayacucho, se contabilizan tres instituciones prestadoras de salud dañadas, mientras que en la vecina región de Cusco el Hospital Regional y la sede del Poder Judicial también sufrieron afectaciones.
El desglose por localidades es el siguiente, según los primeros reportes del Indeci:
- Puquio (Lucanas): doce viviendas y una posta de salud afectadas.
- Coracora: dos personas lesionadas durante la evacuación, cinco institutos educativos con daños y derrumbes en cerros.
- Upahuacho: daños en 18 centros poblados.
- San Pedro: dos viviendas y un colegio afectados.
- Cotaruse: un instituto educativo con daños.
Carreteras bloqueadas y desprendimientos
Uno de los efectos más visibles del terremoto han sido los deslizamientos de tierra y rocas en las vías de montaña. La caída de material sobre caminos rurales complicó el tránsito en los accesos a Coracora, y en la región de Apurímac se registraron desprendimientos en los sectores de Chincheros y Aymaraes. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones declaró en emergencia el servicio de transporte terrestre en el tramo de la Ruta Nacional PE-28 A.
El gobernador de Ayacucho afirmó que cuentan con maquinaria para enfrentar cualquier contingencia en las carreteras, mientras las brigadas del Indeci realizan labores de escaneo y mapeo en las zonas afectadas, especialmente en centros poblados alejados con escasa comunicación.
Réplicas y respuesta del Gobierno
Horas después del sismo principal, se registraron dos réplicas de magnitud 4,2 y 4,0, también al norte de Coracora, con profundidades de 108 y 116 kilómetros respectivamente. El Indeci pidió a la población mantener la calma y recordó la importancia de contar con un plan familiar de emergencia y una mochila de emergencia ante la posibilidad de nuevos movimientos.
El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, anunció el viaje inmediato a la zona del ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas, para supervisar las acciones de atención y respuesta. La Marina de Guerra del Perú, por su parte, descartó cualquier riesgo de tsunami en el litoral pacífico.
Perú, en el corazón del cinturón de fuego
Este nuevo sismo no es sino un recordatorio de la realidad geológica del país. Perú se asienta sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja de intensa actividad sísmica y volcánica. La interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana genera movimientos de pequeña, mediana y gran intensidad a lo largo de los años.
El sismo de este jueves, por su magnitud y extensión, quedará grabado en la memoria de los peruanos. Pero también deja una lección: la profundidad del movimiento evitó lo que podría haber sido una tragedia de proporciones muy distintas. Mientras los equipos de emergencia continúan su trabajo sobre el terreno, las autoridades insisten en un mensaje claro: mantener la calma, informarse solo por canales oficiales y estar preparados. Porque en un país que tiembla con tanta frecuencia, la prevención no es un lujo: es una necesidad.

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