La operadora establece que, ante un bloqueo parcial del sistema de seguridad, los maquinistas deberán circular siempre en «marcha a la vista» y confirmar que la vía está libre, una medida que llega tras el siniestro de Urda y las peticiones del sindicato SEMAF.
Madrid, 1 de noviembre de 2026. Renfe ha comenzado a distribuir una nueva consigna entre sus maquinistas que endurece los protocolos de actuación en caso de fallo del sistema de seguridad LZB. Según la información difundida por varios medios y confirmada por fuentes de la compañía, la instrucción establece que, cuando se produzca un bloqueo parcial de este sistema, la reanudación de la marcha deberá realizarse siempre con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, bajo el régimen conocido como «marcha a la vista».
La medida, que supuestamente entrará en vigor en los próximos días, afecta directamente al procedimiento que, al parecer, se aplicó en el accidente ferroviario ocurrido el pasado 28 de octubre en la localidad toledana de Urda, donde un tren AVE de Renfe colisionó con un convoy de Iryo que se encontraba detenido en la vía. El siniestro, cuyas causas exactas aún se investigan, se saldó con 69 víctimas mortales.
De acuerdo con las fuentes consultadas, el nuevo protocolo obliga a los conductores a utilizar el denominado «telefonema número 3» para reanudar la circulación tras una caída parcial del LZB. Este documento, que según la información publicada por El País y la Cadena SER aún está en fase de elaboración y podría sufrir cambios, sustituye al «telefonema número 4», asociado a la «marcha normal», que supuestamente recibió el maquinista del AVE accidentado en Urda. La operadora, no obstante, ha evitado confirmar oficialmente el contenido definitivo de la consigna, limitándose a señalar que se trata de una recomendación interna y que la regulación de la circulación ferroviaria corresponde a Adif.
Además del límite de velocidad, la instrucción incluye otra exigencia fundamental: antes de aceptar la autorización para continuar, el maquinista deberá confirmar con el responsable del centro de control de Adif que el cantón —el tramo de vía supervisado— está libre de otros trenes. De esta forma, se pretende evitar que se repita una situación como la de Urda, donde al parecer ambos convoyes quedaron en el mismo cantón sin que el sistema de seguridad, ya degradado, pudiera advertir al AVE de la presencia del tren detenido.
La nueva consigna de Renfe llega después de que el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) solicitara formalmente a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) una modificación urgente de la normativa. Según ha podido saber este diario, el sindicato reclamaba que se impidiera a los centros de control autorizar la «marcha normal» cuando exista la posibilidad de que varios trenes compartan un mismo cantón tras una avería de los sistemas LZB o ERTMS. Fuentes de SEMAF han valorado positivamente el paso dado por Renfe, aunque insisten en que la medida debería extenderse también a los fallos del sistema ERTMS-2 y contar con el respaldo normativo de la AESF para tener un carácter obligatorio y no meramente recomendatorio.
El sistema LZB, que transmite información sobre la posición y velocidad de los trenes, se cayó parcialmente en el tramo Madrid-Sevilla la mañana del accidente, afectando a varios convoyes. La investigación judicial y técnica, en la que participa la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT), sigue abierta para determinar por qué se autorizó al AVE a reanudar la marcha con normalidad en lugar de aplicar la limitación de 40 km/h que, supuestamente, establecía el protocolo vigente en ese momento. Mientras tanto, Renfe trabaja en un documento más amplio con medidas de seguridad reforzadas que, según las fuentes consultadas, podría incluir nuevas instrucciones para otros escenarios de degradación de los sistemas de señalización.

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