El líder de Vox se reúne con la plana mayor de Patriotas por Europa a tres semanas del 29-N y recibe el respaldo explícito de la francesa y del húngaro, que le desean «todo el éxito que merece». El encuentro, celebrado en la sede del Parlamento Europeo, escenifica la internacionalización de la precampaña de Vox y su apuesta por capitalizar el voto útil de la derecha.
La cumbre no estaba en el calendario oficial, pero terminó convirtiéndose en la puesta de largo internacional de la precampaña electoral española. Santiago Abascal se desplazó este miércoles a Bruselas para reunirse con la cúpula de Patriotas por Europa, el grupo parlamentario europeo que él mismo preside desde noviembre de 2024 y que integra a las principales formaciones de la derecha. A la cita acudieron Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional (RN) francesa; Viktor Orbán, ex primer ministro de Hungría y referencia ideológica del espacio; y Andrej Babiš, primer ministro de la República Checa. Los tres trasladaron a Abascal su apoyo explícito de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.
«Vox ha sabido conquistar el corazón de los españoles»
El respaldo más sonoro llegó de Le Pen. La dirigente francesa publicó un mensaje en la red social X en el que no se limitó a los buenos deseos protocolarios: «En unas semanas tendrán lugar las elecciones generales en España. Nuestros aliados de Vox han sabido conquistar el corazón de los españoles y podrían mañana participar en el Gobierno». Le Pen añadió que «España ocupa un lugar esencial en Europa: su voz cuenta para defender la soberanía de nuestras naciones y la libertad de nuestros pueblos. ¡Deseamos a Santiago Abascal todo el éxito que merece!».
El mensaje de la líder francesa no es un gesto aislado. Responde a una relación tejida durante años entre Vox y RN, que comparten grupo en la Eurocámara y que en los últimos meses han coordinado posiciones en asuntos como la política migratoria, la oposición al Pacto Verde europeo y la crítica frontal a la Comisión von der Leyen. La propia Le Pen fue designada presidenta de honor de Patriotas por Europa en junio de 2025, un cargo honorífico que refuerza su papel como referencia del espacio.
Orbán, por su parte, mantiene una sintonía personal con Abascal que trasciende lo protocolario. El húngaro, que ha convertido a Vox en su principal aliado en España, llegó a afirmar en marzo de este año, durante la CPAC celebrada en Budapest, que Abascal «es mi jefe. No podríamos tener un líder mejor en Europa». Una declaración que, en el lenguaje político de Orbán, equivale a un aval de peso para el liderazgo del español en el espacio ultraconservador europeo.
La agenda de la cumbre: fronteras, seguridad y soberanía
Fuentes de Vox explicaron que la reunión conjunta de los líderes de Patriotas por Europa abordó las «prioridades compartidas» del grupo: el control de fronteras, la seguridad, la competitividad económica y la soberanía nacional. Son los cuatro ejes que la formación española ha convertido en el núcleo de su discurso electoral y que comparte con sus socios europeos, desde la Agrupación Nacional francesa hasta Fidesz húngaro, pasando por el PVV neerlandés de Geert Wilders o la Lega italiana de Matteo Salvini.
El encuentro se produce apenas una semana después de que Abascal presentara en Madrid a Jordan Bardella, presidente del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo y hombre fuerte de RN, en un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum. En aquella cita, ambos dirigentes se conjuraron para «inaugurar una nueva era» en Europa tras las elecciones de España y Francia, un mensaje que ahora se ha reforzado con el respaldo explícito de Le Pen y Orbán.
Una precampaña con acento internacional
La cumbre de Bruselas no es un hecho aislado, sino el punto culminante de una estrategia deliberada de Vox para internacionalizar su precampaña. En los últimos meses, Abascal ha visitado Hungría, ha participado en actos de campaña de Orbán, ha presentado a Bardella en Ceuta y Madrid, y ha convertido cada cita internacional en una plataforma para proyectar su discurso sobre la seguridad, la inmigración y la soberanía. La elección de Bruselas como escenario del espaldarazo final no es casual: la capital europea es el símbolo de la burocracia que Vox denuncia y, al mismo tiempo, el lugar donde su grupo parlamentario tiene más visibilidad.
El calendario electoral apremia. Las elecciones generales del 29 de noviembre fueron convocadas tras el adelanto electoral precipitado por la crisis de vivienda desatada por el caso Maricarmen y la caída de los decretos del Gobierno en el Congreso. Vox concurre a esos comicios con la expectativa de capitalizar el voto de una derecha radical que, según las encuestas, podría alcanzar entre 45 y 55 escaños. El respaldo de Le Pen y Orbán tiene, en ese contexto, un doble objetivo: reforzar la imagen de Abascal como líder con proyección europea y enviar un mensaje al electorado más a la derecha del PP sobre la capacidad de Vox de integrarse en mayorías de gobierno.
El trasfondo: una familia política en construcción
Patriotas por Europa no es un grupo parlamentario más. Con 85 eurodiputados, es la tercera fuerza de la Eurocámara y agrupa a formaciones que gobiernan o han gobernado en países como Hungría, Italia, Países Bajos, Austria y la República Checa, además de contar con la principal fuerza de la oposición en Francia. Su proyecto político se articula en torno a la defensa de la soberanía nacional, la crítica a la inmigración irregular, el rechazo a las políticas climáticas de la UE y la oposición frontal al federalismo europeo.
Abascal fue elegido presidente de esta formación en noviembre de 2024, en una asamblea celebrada en París. Desde entonces, ha utilizado su cargo para coordinar posiciones comunes en la Eurocámara, presentar mociones de censura contra la Comisión von der Leyen y articular un discurso alternativo al del Partido Popular Europeo. La reunión de Bruselas de este miércoles es, en cierto modo, la constatación de que ese proyecto sigue vivo y de que Abascal ha logrado consolidarse como uno de sus principales referentes.
La pregunta que queda por responder es hasta qué punto ese respaldo internacional se traducirá en votos el 29-N. La historia electoral española demuestra que los avales extranjeros rara vez deciden elecciones, pero también que ayudan a construir relatos. Y el relato que Vox quiere construir es claro: Abascal no está solo en Europa, tiene a Le Pen, a Orbán y a Babiš de su lado. En política, a veces, la percepción de poder es poder en sí misma.

Más historias
El 78% de los marroquíes en edad laboral no cotiza a la Seguridad Social: la brecha que desmonta el relato de la integración.
Le Pen aplastaría a Mélenchon en una hipotética segunda vuelta: el sondeo que anticipa un duelo inédito en 2027.
El pulso por el Senado: PP y Vox tejen una alianza selectiva para blindar los tres quintos y condicionar al Tribunal Constitucional