20 de octubre de 2026

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 Ayuso responsabiliza a Sánchez de «quemar las calles» tras un escrache a las puertas del Palacio de Santoña.

 La presidenta madrileña vincula supuestamente al Ejecutivo central con las protestas violentas de docentes en huelga que este lunes rodearon un acto oficial. La Policía Nacional tuvo que realizar cargas para facilitar su salida, mientras el Gobierno regional denuncia una campaña de «acoso» coordinada.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a situar en el punto de mira al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras el tenso escrache que supuestamente sufrió este lunes a la salida de un acto oficial en el Palacio de Santoña, en el centro de la capital. En declaraciones al programa Horizonte de Cuatro, la dirigente madrileña fue tajante al señalar al «señor de La Moncloa» como responsable de la escalada de tensión en la vía pública: «Ha decidido quemar las calles».

Los hechos: un cerco de cuatro horas y cargas policiales

Según la información facilitada por fuentes policiales y recogida por diversos medios, el escrache se produjo en el marco de la huelga indefinida de la educación pública madrileña, que este lunes cumplía su cuarta jornada. Centenares de manifestantes que protestaban frente a la Consejería de Educación se desplazaron hasta el Palacio de Santoña al conocer que Ayuso clausuraba allí un foro sobre longevidad. Los agentes de la Policía Nacional bloquearon los accesos al edificio y, posteriormente, según estas mismas fuentes, realizaron cargas para despejar la zona y permitir la salida de la presidenta en su vehículo oficial, algo que ocurrió alrededor de las 14:15 horas.

La propia Ayuso describió al grupo congregado como «gente muy violenta, increpando e insultando». De acuerdo con su versión, su mayor preocupación durante el cerco no fue su integridad, sino la de los agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) que tuvieron que escoltarla y la de los transeúntes que pasaban por la zona.

La acusación directa: «Sánchez no puede pisar la calle»

En su intervención televisiva, la presidenta madrileña supuestamente enmarcó lo ocurrido en una estrategia deliberada del Ejecutivo central para contrarrestar su propia incapacidad de moverse con normalidad por la vía pública. «Sánchez se ha colocado en la extrema izquierda y ha decidido reventar Madrid porque sabe que él no puede pisar la calle y quiere que yo tampoco lo haga», afirmó. Además, vinculó las protestas con la convocatoria electoral del 29-N, calificando la huelga educativa como una «huelga política» activada tras el adelanto electoral, y advirtió que el líder socialista «tiene mal perder y saldrá del Gobierno quemándolo todo».

Estas declaraciones no fueron las únicas. A su llegada al acto, y según las denuncias recogidas por los medios presentes, Ayuso ya había responsabilizado directamente al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, y a Pedro Sánchez de «toda la violencia que se está produciendo en las calles de Madrid». La presidenta también exigió explicaciones sobre la aparente falta de refuerzos policiales en los puntos de mayor tensión.

Contexto: una huelga educativa que marca la agenda

El escrache a Ayuso se produce en un clima de creciente conflictividad en el sector educativo madrileño. Según la información difundida por Europa Press y otros medios, la huelga indefinida, que comenzó la semana pasada, ha provocado la suspensión de actos oficiales, como la visita de la consejera de Educación a un instituto de Vallecas, y ha generado momentos de alta tensión en las inmediaciones de los edificios institucionales. Los manifestantes, que coreaban consignas como «Somo docentes, no delincuentes» y «más pupitres y menos fondos buitres», exigían una mesa de negociación con el Gobierno regional para abordar sus reivindicaciones sobre ratios y recursos.

Reacciones y la defensa del «acoso»

La polémica está servida. Mientras el PP y los medios afines al Gobierno regional supuestamente respaldan la tesis de una campaña de acoso orquestada desde Moncloa, desde la oposición y algunos sectores de la sociedad civil se cuestiona la legitimidad de las protestas y se critica la deriva de la confrontación política. En el plano institucional, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, condenó el escrache y recordó episodios similares que ella misma ha sufrido. Por su parte, la presidenta madrileña ha insistido en que estas movilizaciones forman parte de un plan para «reventar Madrid» y ha advertido de que la advertencia de que «no habrá paz en las calles de Madrid», proclamada hace diez días por los grupos de la izquierda en la Asamblea, «se parece bastante a lo que está ocurriendo».

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