A menos de una semana de que expire el plazo de solicitud, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ultima la convocatoria de ayudas al sector del taxi para 2026, dotada con 40.000 euros y estructurada en tres líneas que, según la información recogida en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) , responden a prioridades muy distintas: blindar la seguridad de los profesionales, compensar el sobrecoste de los vehículos adaptados y ampliar la flota accesible. Las solicitudes pueden presentarse hasta el 12 de noviembre en el Registro Electrónico municipal, el Servicio de Atención Ciudadana o las Juntas Municipales de Distrito.
La convocatoria, aprobada por la Junta de Gobierno Local el pasado 23 de octubre y publicada en la Base de Datos Nacional de Subvenciones con el código 938351, distribuye el presupuesto de una forma que no deja lugar a dudas sobre la principal preocupación del consistorio: 22.000 euros —más de la mitad del total— se destinan a la instalación de sistemas de videovigilancia y mamparas de seguridad homologadas en el interior de los vehículos. El importe máximo por titular de licencia en esta línea es de 350 euros, una cantidad que, supuestamente, busca incentivar a los taxistas a dotar sus coches de herramientas disuasorias frente a agresiones, un problema que ha marcado la agenda del sector en los últimos años.
Accesibilidad: dos partidas para un mismo objetivo
Las otras dos líneas, de 9.000 euros cada una, se centran en la accesibilidad, aunque con lógicas diferentes. La primera financia la adaptación de taxis para transportar a personas con movilidad reducida, con una ayuda de hasta 9.000 euros por titular para vehículos nuevos o usados con una antigüedad máxima de dos años. Esta línea se resolverá por concurrencia competitiva, es decir, no todos los solicitantes que cumplan los requisitos recibirán el dinero, sino que se priorizarán aquellos proyectos que mejor encajen en los criterios de la convocatoria.
La segunda línea, también de 9.000 euros, compensa gastos de mantenimiento de los taxis ya adaptados, cuyo coste operativo es superior al de los vehículos convencionales. La ayuda cubre seguros obligatorios, reparaciones, neumáticos, frenos, filtros, aceite y combustible, con un tope de 1.500 euros por licencia. En este caso, el régimen es no competitivo: se reparte entre quienes acrediten los gastos y cumplan los requisitos, hasta agotar la partida.
Requisitos: no basta con tener un taxi
El BOCM detalla las condiciones que deben cumplir los beneficiarios. Además de ser titular de una licencia municipal de taxi expedida por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y estar dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, los solicitantes deben acreditar estar al corriente de sus obligaciones tributarias con el Ayuntamiento, la Hacienda estatal (AEAT) y la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS). Para las líneas 1 y 2, es imprescindible contar con un vehículo adaptado homologado y con la correspondiente autorización de transporte interurbano. Para la línea 3, la de seguridad, basta con la licencia municipal y la autorización interurbana.
El contexto: una flota pequeña y una necesidad acuciante
Alcalá de Henares cuenta con una flota de 71 taxis, de los que dependen directamente 120 familias, según datos municipales citados por medios locales. Muchos de estos vehículos operan las 24 horas y ya están equipados con GPS y terminales de pago de última generación, pero la convocatoria de este año deja claro que la videovigilancia y las mamparas aún no están generalizadas. La pregunta que sobrevuela, según coinciden fuentes del sector, es si 350 euros por licencia son suficientes para cerrar esa brecha, o si el esfuerzo municipal, aunque bien intencionado, se quedará corto frente a la magnitud del problema.
La convocatoria se complementa, a escala regional, con las ayudas de la Comunidad de Madrid para taxis y VTC adaptados, que en 2026 cuentan con 600.000 euros y subvenciones de hasta 2.000 euros por vehículo que haya realizado al menos 200 servicios entre enero y octubre. Supuestamente, esa complementariedad entre el apoyo municipal a la seguridad y el respaldo autonómico a la accesibilidad dibuja un mapa de incentivos en el que el taxi de Alcalá de Henares, como el de tantas ciudades medianas, intenta sobrevivir entre la presión de las plataformas, el envejecimiento de la flota y la exigencia creciente de un servicio más seguro e inclusivo. El 12 de noviembre se cierra el plazo; lo que ocurra después dependerá de cuántos profesionales decidan que merece la pena solicitar la ayuda.


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