27 de octubre de 2026

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La Ertzaintza centra en Jardun y GSK su investigación sobre el rebrote de la ‘kale borroka’ en Bilbao.

La Policía vasca mantiene abierta una investigación para determinar el grado de implicación de dos organizaciones de la izquierda radical abertzale, Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), en la oleada de disturbios violentos que vivió Bilbao la noche del lunes y que las autoridades consideran un rebrote de la ‘kale borroka’. Según la información publicada por OKDIARIO y supuestamente confirmada por fuentes policiales, ambas plataformas estarían en el punto de mira de los investigadores por su papel en los altercados, así como por su presunta vinculación con incidentes similares ocurridos en Navarra y Vitoria.

El foco de la investigación

El departamento que dirige Bingen Zupiria no ha señalado oficialmente a ninguna organización con nombre y apellidos. En sus declaraciones públicas, el consejero de Seguridad se ha limitado a situar detrás de los disturbios a “grupos organizados vascos”, sin identificarlos. La atribución directa a Jardun y GSK procede de la información periodística, que sitúa a estas dos coordinadoras como “las organizaciones de la extrema izquierda abertzale que reivindican el regreso de ETA”.

Jardun Koordinadora no es una sigla nueva en el radar de las fuerzas de seguridad. La Audiencia Nacional envió a prisión provisional hace apenas unos días a su líder, Aratz Bilbao, y a una de sus portavoces, Malen Gruning, acusados de presuntos delitos de terrorismo. Según los autos judiciales, entre el material intervenido a los detenidos figuraban planos de antiguos zulos de ETA, lo que ha llevado a los investigadores a tratar de determinar si la organización mantiene algún tipo de infraestructura heredada de la banda armada. Por su parte, GKS, de orientación comunista revolucionaria, ha sido señalada en informes policiales anteriores como una de las plataformas juveniles que han protagonizado altercados violentos en el País Vasco y Navarra.

El desarrollo de los incidentes

Los hechos que han desencadenado esta investigación se produjeron en la tarde-noche del lunes en Bilbao, después de que se cancelara un acto del agitador Vito Quiles en la Universidad de Deusto. Según los datos aportados por la Ertzaintza, el balance oficial de la jornada fue de 17 personas detenidas —14 hombres y 3 mujeres—, de las cuales 10 son menores de edad. Fuentes del Gobierno Vasco han precisado que la mayoría de los arrestados no tenía antecedentes policiales y que once de ellos son menores. Otras fuentes periodísticas elevaron la cifra a una “veintena” de detenidos en las horas posteriores, una discrepancia que al parecer responde a los distintos momentos en que se hicieron públicos los recuentos.

Los disturbios, que se extendieron desde el barrio de Deusto hasta el centro de la ciudad, incluyeron la quema de contenedores, el incendio de varios vehículos —entre ellos una motocicleta de la Policía Local— y el lanzamiento de objetos contra agentes de la Ertzaintza. El consejero Zupiria ha subrayado que los detenidos “no conocieron los años de violencia de ETA ni la ‘kale borroka’”, y ha apuntado que, por su juventud, “cabe pensar que tienen referencias externas o pueden seguir consignas de grupos organizados vascos”.

Un contexto de escalada

La investigación se enmarca en un rebrote de la violencia callejera en el País Vasco que las autoridades ven con preocupación. En los altercados de Bilbao se corearon consignas como “¡Gora ETA militarra!”, según ha constatado el Ayuntamiento de la capital vizcaína en un comunicado que todos los partidos respaldaron salvo EH Bildu. La coalición de Arnaldo Otegi se limitó a “rechazar” los incidentes y a advertir de que favorecen al “bloque reaccionario”, sin condenar explícitamente los sabotajes ni los gritos enaltecendo a la banda terrorista.

La Ertzaintza mantiene abiertas las pesquisas para identificar a más participantes en los disturbios y para determinar si, tal y como sostiene la información periodística, Jardun y GSK actuaron como estructuras de coordinación de los grupos violentos. Por el momento, no existe una confirmación oficial que vincule de manera directa a estas dos organizaciones con la totalidad de los altercados, por lo que las conclusiones de la investigación siguen supeditadas a las diligencias que se están practicando.

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