Mientras Rabat confirma la recepción de diez lanzacohetes M142 y 40 misiles ATACMS para el próximo año, el Ejército español carece de un sistema equivalente de artillería de cohetes de largo alcance. La diversificación marroquí —HIMARS estadounidenses, PULS israelíes y PHL-03 chinos— dibuja un escenario de fuegos escalonados que Madrid observa con creciente inquietud
La confirmación, esta semana, de que el Ejército de Estados Unidos ha incluido diez lanzacohetes M142 HIMARS destinados a Marruecos en su programa logístico para el año fiscal 2027 —que se extiende del 1 de octubre de 2026 al 30 de septiembre de 2027— ha convertido en una certeza lo que hasta ahora era una previsión. Las Fuerzas Armadas Reales incorporarán el próximo año sus primeros sistemas de artillería de cohetes de largo alcance de fabricación estadounidense, capaces de disparar municiones ATACMS con un alcance de hasta 300 kilómetros.
El documento contractual, publicado en la plataforma oficial de contratación del Gobierno estadounidense (SAM.gov) bajo la referencia W31P4Q-26-R-0050, especifica que las unidades marroquíes se encuentran «bajo contrato» y que su almacenamiento, inspección y mantenimiento se realizarán en el Red River Army Depot, en Texas, antes de su entrega. Junto a los diez HIMARS de Marruecos, el mismo programa contempla 22 sistemas para Australia, 18 para Taiwán, siete para Italia y 16 lanzadores M270A2 para el Reino Unido.
Una operación valorada en 524 millones que se ejecuta por fases
La venta fue autorizada por el Departamento de Estado en abril de 2023, cuando la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA) notificó al Congreso una operación por un importe máximo estimado de 524,2 millones de dólares. El paquete incluía 18 lanzadores M142, 40 misiles tácticos ATACMS M57, 36 cohetes guiados GMLRS M31A2 y otros 36 M30A2, además de vehículos HMMWV, sistemas de mando y control, equipos de comunicaciones, receptores GPS militares y asistencia técnica.
Sin embargo, el documento ahora conocido solo confirma la entrada en el sistema logístico estadounidense de diez de esos 18 lanzadores. Los ocho restantes no aparecen en los requisitos contractuales actualmente públicos, y fuentes especializadas sitúan su eventual integración en una fase posterior del programa, con 2028 como fecha objetivo. La diferencia entre la autorización de una venta y la existencia de un contrato firme es un matiz relevante que la documentación estadounidense permite ahora precisar: la aprobación de 2023 no constituía, por sí sola, una confirmación de pedido definitivo.
Tres proveedores, tres cadenas logísticas, un solo objetivo
La llegada de los HIMARS no convierte a Marruecos en un operador novato en artillería de cohetes. Desde hace años, Rabat ha construido una de las estructuras de fuegos más heterogéneas de su entorno, combinando sistemas de tres orígenes distintos. A los HIMARS estadounidenses se suman los PULS israelíes, capaces de lanzar municiones de diferentes alcances desde una misma plataforma, y los PHL-03/AR2 de origen chino, sistemas de 300 milímetros que ya operan en el arsenal marroquí.
Esta diversificación responde a una lógica de reducción de dependencia de un único proveedor, pero multiplica las necesidades logísticas. Operar simultáneamente plataformas estadounidenses, israelíes y chinas obliga a mantener cadenas de repuestos diferenciadas, formar a especialistas en cada sistema, almacenar municiones incompatibles entre sí y lograr que los sistemas de mando, comunicaciones y adquisición de objetivos funcionen de manera coordinada. El salto cualitativo no está solo en el lanzador, sino en la capacidad de integrarlo en una arquitectura de fuegos escalonada.
España, sin sistema equivalente: el lastre del programa Silam
El contraste con la situación española es inevitable. Mientras Marruecos incorpora sus primeros HIMARS, España carece de un sistema de lanzacohetes de artillería de alta movilidad operativo. El programa Silam (Sistema Lanzador de Alta Movilidad), concebido para dotar al Ejército de Tierra de una capacidad equivalente, permanece paralizado, según fuentes del sector.
Esa asimetría no ha pasado desapercibida en el contexto de tensión bilateral que siguió a la crisis migratoria de Ceuta a finales de julio. Medios y cuentas de redes sociales marroquíes han elevado el tono de sus mensajes sobre un posible enfrentamiento militar, con simulaciones de invasión de la ciudad autónoma y exhibiciones del supuesto poderío militar de Rabat. La realidad, sin embargo, es más matizada: el gasto militar español sigue siendo muy superior al marroquí, y la capacidad de proyección de fuerzas de España, con una Armada y una Fuerza Aérea cualitativamente superiores, compensa en parte la desventaja en artillería de cohetes.
Lo que sí evidencia la compra de los HIMARS es una tendencia sostenida de modernización de las Fuerzas Armadas Reales que España observa con atención, especialmente en el ámbito de los fuegos de precisión de largo alcance.
El modelo ucraniano y la lección que Rabat quiere aprender
La guerra de Ucrania ha convertido al HIMARS en un símbolo. Su combinación de movilidad sobre ruedas —que permite abandonar la posición de disparo en minutos— y munición guiada de precisión ha demostrado ser especialmente eficaz contra depósitos de municiones, centros de mando y nodos logísticos situados muy por detrás de la línea del frente.
Pero la experiencia ucraniana también ha enseñado que poseer el lanzador es solo una parte de la ecuación. Para explotar plenamente un sistema de precisión se necesita inteligencia, localización de objetivos, comunicaciones seguras, coordinación entre unidades y, sobre todo, existencias suficientes de munición. Un conflicto de alta intensidad consume arsenales con rapidez, y los misiles ATACMS, con un coste unitario elevado, no son infinitos. Marruecos ha comenzado a familiarizarse con el sistema: personal militar marroquí se entrenó en su uso durante el ejercicio African Lion 2025.
El calendario que no se detiene
La incorporación de los diez primeros HIMARS en el año fiscal 2027 —que arranca el 1 de octubre de 2026— marca un hito en la modernización militar marroquí. El documento estadounidense contempla además una misión de asistencia técnica para Marruecos durante ese período, con apoyo a las operaciones de producción e inspección de los sistemas solicitados.
Para España, la pregunta no es solo cuándo llegarán los ocho lanzadores restantes, sino qué capacidad de respuesta existe en el flanco sur de la OTAN ante un vecino que está construyendo, pieza a pieza, una artillería de precisión de alcance estratégico. La respuesta, por ahora, se limita a un programa Silam que sigue sin fecha y a una doctrina de fuegos que no contempla, al menos públicamente, un sistema equivalente.

Más historias
Bruselas blinda a Jordania con 150 millones y un nuevo mecanismo de condicionalidad política
Mercabien, el semáforo ciudadano que pone a Mercadona contra las cuerdas: un contador de origen que ya divide a España
Bruselas invierte 11,1 millones en descifrar el voto joven de derechas: del «proyecto estrella» que redefine la masculinidad a las sospechas de adoctrinamiento