4 de septiembre de 2026

DDG

Toda la información del mundo a un click de distancia

Yelewata, un año después: la Iglesia nigeriana exige justicia mientras el mundo mira hacia otro lado

El obispo Anagbe denuncia que «la sangre de los inocentes sigue clamando» ante el primer aniversario de la masacre que dejó más de 250 cristianos muertos, mientras el Gobierno de Tinubu insiste en negar el genocidio y la comunidad internacional mantiene una respuesta tibia.

Hace poco más de un año, en la noche del 13 de junio de 2025, decenas de hombres armados irrumpieron en Yelewata, una comunidad rural del estado de Benue, en el centro de Nigeria. Cuando amaneció, más de 250 personas —en su mayoría mujeres y niños cristianos que dormían en sus hogares— yacían muertas. Un año después, el obispo de Makurdi, monseñor Wilfred Chikpa Anagbe, ha vuelto a alzar la voz para denunciar que los responsables siguen en libertad y que la matanza no fue un hecho aislado, sino un eslabón más de lo que él insiste en calificar como un genocidio silenciado contra los cristianos en Nigeria.

«La sangre de los inocentes sigue clamando ante nosotros», declaró Anagbe durante una misa conmemorativa celebrada el pasado junio en Makurdi. «Algunos individuos continúan negando la existencia de un genocidio contra los cristianos porque están protegiendo sus intereses personales y privilegios», añadió el prelado, que ha recorrido el mundo —desde el Congreso de Estados Unidos hasta el Parlamento Europeo— para denunciar una persecución que, según él, «no tiene precedentes desde la Segunda Guerra Mundial».

Un patrón de violencia sistemática

El caso de Yelewata no es una excepción. Según un informe de la organización nigeriana Intersociety, solo en los primeros 96 días de 2026 fueron asesinados 1.402 cristianos y secuestrados otros 1.800 en todo el país. La ONG acusó al Gobierno de Nigeria de «negar y borrar rastros del genocidio cristiano nigeriano» y de reemplazarlo «con narrativas falsas» de enfrentamientos entre agricultores y pastores.

Los datos de Open Doors, la organización que elabora el índice anual de persecución religiosa, sitúan a Nigeria en el puesto 7 de su lista mundial y señalan que el país concentra el 72% de todos los cristianos asesinados en el mundo por motivos de fe. La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) calcula que unos 30.000 milicianos fulani armados operan en células por todo el país, siendo responsables de la mayoría de los ataques contra comunidades cristianas.

Los obispos nigerianos llevan su denuncia al Papa

En marzo de 2026, un grupo de obispos nigerianos aprovechó su visita ad limina a Roma para transmitir al Papa León XIV la gravedad de la situación. El arzobispo Matthew Ndagoso, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Nigeria, relató al pontífice «la violencia, las insurgencias y las dificultades que enfrentamos como apóstoles sobre el terreno». El arzobispo de Lagos, Adewale Martins, añadió que «el tema de la violencia contra los cristianos surgió con mucha fuerza con el Papa, y nos dijo que utilizará todas las posibilidades que tenga para visibilizar nuestra situación y ver qué puede hacer por nosotros».

Sin embargo, el mensaje de los obispos ha chocado con el relato oficial del Gobierno nigeriano. La primera dama, Oluremi Tinubu, negó en una entrevista que los cristianos estén siendo víctimas de un genocidio. El cardenal Peter Okpaleke respondió con contundencia: «Hay muchas interpretaciones según lo que la gente entienda por persecución. Pero la realidad es que muchas personas están muriendo».

Naciones Unidas advierte de «impunidad»

El informe de una experta de Naciones Unidas presentado en junio de 2026 ha avivado el debate. Nazila Ghanea, relatora especial de la ONU sobre libertad religiosa, alertó de que «la propagación de la violencia y la impunidad para los grupos armados está socavando la libertad religiosa en Nigeria». Según el documento, la falta de investigaciones y enjuiciamientos está generando entre las víctimas la percepción de que están siendo perseguidas sistemáticamente, un caldo de cultivo para que se extienda la narrativa del genocidio.

El informe también documentó casos de violencia sexual, conversiones forzadas y matrimonios infantiles contra mujeres y niñas cristianas en el norte y el cinturón medio del país, con la pasividad de las autoridades.

El Parlamento Europeo condena, pero ¿actúa?

El 9 de julio de 2026, el Parlamento Europeo aprobó una resolución de urgencia —con 510 votos a favor y solo uno en contra— condenando la persecución de cristianos en Nigeria, tras la masacre de Kawel, una aldea del estado de Plateau donde murieron al menos 23 cristianos, incluido un pastor local. La resolución insta al Gobierno nigeriano a «movilizar sus propios recursos y voluntad política para abordar la corrupción sistémica» y a «reformar su arquitectura de seguridad e inteligencia».

Sin embargo, las críticas no han tardado en llegar. Organizaciones como Abogados Cristianos han denunciado que la resolución es «insuficiente» y que la Unión Europea sigue sin aplicar sanciones económicas ni restricciones de visados a los responsables nigerianos, a diferencia de lo que hizo con Bielorrusia por la instrumentalización de migrantes.

Trump mantiene la presión y el Gobierno nigeriano se defiende

Desde Washington, la presión continúa. El presidente Donald Trump redesignó a Nigeria como «país de particular preocupación» (CPC) en octubre de 2025 en respuesta a las denuncias de genocidio cristiano. El congresista republicano Riley Moore, que encabezó una investigación congressional sobre el tema, se ha opuesto a cualquier intento de retirar esa designación. «Biden retiró la designación de CPC a Nigeria después del primer mandato de Trump y se desató el infierno contra los cristianos. Debemos detener el genocidio», declaró Moore en agosto.

El Gobierno de Nigeria, por su parte, ha calificado repetidamente las acusaciones de «falsas» y ha señalado que la violencia afecta tanto a cristianos como a musulmanes. Un informe de la USCIRF, sin embargo, documenta que los ataques de los milicianos fulani han causado «el mayor número de muertes entre todas las comunidades religiosas en Nigeria durante el último año».

Las familias de Yelewata siguen esperando

En Makurdi, el obispo Anagbe no ceja en su empeño. Durante el primer aniversario de la masacre, renovó su llamamiento para que los desplazados puedan regresar a sus hogares con seguridad y exigió que los responsables sean llevados ante la justicia. «El asesinato de personas inocentes constituye un grave crimen contra Dios y contra la humanidad», insistió.

Pero un año después, la justicia no ha llegado. Yelewata sigue siendo un pueblo fantasma, y las familias de las víctimas continúan en campos de desplazados, esperando que alguien, en Abuja, en Bruselas o en Washington, escuche finalmente su clamor.


Fuentes consultadas: Agencia Fides, ACI Prensa, ACN (Ayuda a la Iglesia Necesitada), Parlamento Europeo, Intersociety, Open Doors, USCIRF, EWTN News, The Cable, Swissinfo, Vatican News.

About The Author