El presidente logra un triunfo clave en un momento crítico para el Partido Republicano, aunque su popularidad atraviesa su peor momento
Donald Trump sigue siendo el rey del Partido Republicano. Así lo demostró este martes en las primarias de Carolina del Sur, donde su candidata, Darline Graham —hermana del fallecido senador Lindsey Graham— se impuso a pesar de carecer de experiencia política, profesional o académica para aspirar al escaño del Senado que ocupaba su hermano.
La victoria supone un respiro para el presidente en un momento delicado: su popularidad ha caído hasta el 33%, según Reuters, y el partido afronta las elecciones legislativas de otoño con la preocupación de perder sus mayorías en el Congreso. En las últimas semanas, algunos de los candidatos apoyados por Trump habían fracasado en otras primarias, lo que encendía las alarmas.
La apuesta por Graham, sin embargo, fue una maniobra arriesgada. Lindsey Graham falleció este año por una dolencia cardiaca, y Trump presionó al gobernador de Carolina del Sur para que nombrara a su hermana como senadora sustituta hasta las elecciones de noviembre. Más tarde, el presidente impulsó su candidatura para que ocupara el escaño los próximos seis años.
Durante la campaña, las carencias de Darline Graham quedaron expuestas. Su capacidad comunicativa es limitada, y en un debate, cuando se le preguntó si Taiwán es un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos, respondió: «La seguridad nacional no es lo mío, no soy experta, pero yo apoyo a nuestro ejército». Una respuesta especialmente llamativa para quien aspira a un puesto en el Senado, sobre todo si se compara con la trayectoria de su hermano, uno de los legisladores más experimentados en relaciones internacionales.
Graham ha centrado su campaña en asuntos domésticos como el coste de vida, la principal preocupación de los votantes, y ha presumido de no ser una política, al igual que Trump antes de llegar a la Casa Blanca.
El presidente no dudó en implicarse personalmente: viajó a Carolina del Sur para dar un mitin a su favor, la recibió en el Despacho Oval, participó en otro acto por vídeo en la víspera de las votaciones y la elogió sin descanso en sus redes sociales. Y la estrategia funcionó. Graham se impuso al congresista republicano Ralph Norman, un conservador que no estaba enfrentado a Trump.
«Carolina del Sur es el país Trump», proclamó la ganadora en la noche electoral.
Ahora, el desafío para el presidente y su partido será trasladar este impulso a las elecciones generales de noviembre, donde se espera que Graham tenga un camino favorable frente a la candidata demócrata, Annie Andrews, una pediatra y activista a favor del control de armas. Carolina del Sur no elige a un demócrata para el Senado desde 1998.

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