27 de agosto de 2026

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García-Page carga contra la gestión de Sánchez en Ceuta: «La respuesta ha sido insuficiente desde todo punto de vista»

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha irrumpido este miércoles en el debate político con unas declaraciones que han sacudido los cimientos del PSOE. En plena crisis migratoria de Ceuta, el barón socialista ha cuestionado abiertamente la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, a quien ha acusado de ofrecer una respuesta «evidentemente insuficiente desde todo punto de vista». «Creo que lo piensa todo el mundo en España», ha sentenciado el presidente castellanomanchego, en unas palabras que han sido recogidas por la agencia EFE y varios medios nacionales.

Las declaraciones se produjeron durante la inauguración de unas instalaciones deportivas en el municipio toledano de Navalcán, donde García-Page ha retomado su agenda pública tras el parón estival. Y lo ha hecho con un discurso inusualmente duro para un dirigente del mismo partido que el jefe del Ejecutivo.

«Invasión» y «violación de la integridad territorial»

El presidente de Castilla-La Mancha ha calificado lo ocurrido en la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio —cuando alrededor de 80.000 personas entraron de manera masiva e irregular— como «una invasión, una violación de la integridad territorial» de España. Para García-Page, el problema trasciende el debate migratorio: «No es un problema en sí mismo de migración», ha asegurado. «Es un problema claramente de seguridad nacional al que hay que responder con toda la fuerza del Estado», ha enfatizado.

Esta caracterización, que el propio Pedro Sánchez utilizó en los primeros momentos de la crisis, sitúa a García-Page en una posición de plena coincidencia con el presidente del Gobierno en el diagnóstico, pero no así en la valoración de la respuesta.

La crítica más incómoda: los tiempos de la reacción

Más allá de la insuficiencia de los medios desplegados, García-Page ha deslizado una crítica especialmente afilada que apunta directamente a la gestión del calendario político por parte de Moncloa. «El incidente de seguridad se ha producido al comienzo de las vacaciones; a lo mejor el mando único habría estado mucho antes de haber sido al final de las vacaciones, y es triste llegar a esa conclusión», ha lamentado.

Una afirmación que cobra especial relevancia después de que el Gobierno haya creado el mando único —en manos del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres— casi un mes después de la entrada masiva de migrantes, y apenas unos días antes de que Sánchez retomara sus vacaciones en Andorra. García-Page ha ofrecido su apoyo al titular de este mando único, aunque no ha ocultado su malestar por la demora.

«Impotencia» y contradicciones en el seno del Gobierno

El presidente castellanomanchego ha denunciado también la «imagen de impotencia en el control de las fronteras» que, a su juicio, ha transmitido el Ejecutivo. Y ha ido más allá al señalar las «discrepancias y contradicciones en las distintas versiones» ofrecidas por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Sobre la posible falta de aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la llegada masiva, García-Page ha asegurado no tener «la más mínima idea» de lo ocurrido. Pero ha advertido de que «si a la impotencia en el control de las fronteras se suman discrepancias y contradicciones», lo único que cabe esperar es «mucha zozobra, mucho desasosiego y mucha incertidumbre».

La figura del Rey y la controversia de la visita a Ceuta

García-Page también se ha pronunciado sobre la polémica en torno a una eventual visita del rey Felipe VI a Ceuta, reclamando «ser serios» y que «se dejen de enredar con la figura del rey». El presidente castellanomanchego ha sido tajante: «Cuando es un problema de seguridad nacional, el rey tiene que acometer y acomodarse a las consignas del gobierno y por tanto que nadie juegue con valores que están muy por encima». Y ha expresado su confianza en que el Consejo de Seguridad Nacional adopte las decisiones y medidas necesarias.

Un Pacto de Estado contra el «frentismo barato»

En un llamamiento que ha trascendido la crítica coyuntural, García-Page ha reclamado la apertura de negociaciones entre el Gobierno y la oposición para alcanzar «un auténtico pacto de Estado en relación con la migración». El presidente castellanomanchego ha defendido que «un buen pacto de Estado en materia de migración no le tendría que terminar de gustar a ninguno de los radicales en unos extremos y en otros».

Sin embargo, ha reconocido las dificultades que plantea el actual clima político: «En el actual ambiente político de crispación, de frentismo, hay tantos muros que es imposible alcanzar un acuerdo». Aun así, ha insistido en la necesidad de «sacar del frentismo barato y del populismo barato el cómo tratar humana y legalmente a las personas que quieren venir desde fuera por necesidad, pero sabiendo que todo tiene que tener un límite y que todo tiene que tener un perímetro».

Devoluciones y rechazo al reparto de menores

En el capítulo de las exigencias concretas, García-Page ha reclamado al Gobierno que cumpla el compromiso adquirido respecto a quienes han accedido irregularmente a territorio español. «Devolver a todos los que han entrado ilegalmente», ha exigido el presidente regional. Y ha lanzado una advertencia sobre las consecuencias de no hacerlo: «Lo contrario sería tanto como provocar nuevas invasiones».

Preguntado por los medios de comunicación sobre un posible reparto de menores migrantes entre las comunidades autónomas, García-Page ha sido igualmente claro: «El Gobierno tiene que cumplir con la palabra que ha dado y es devolver a todos los que han entrado». El presidente castellanomanchego ha instado al Ejecutivo central a no dejar a las comunidades autónomas la gestión de una crisis que, a su juicio, es competencia exclusiva del Estado.

Un barón socialista en la oposición interna

Con estas declaraciones, García-Page se coloca una vez más como una de las voces socialistas más críticas con la gestión del presidente del Gobierno. El dirigente castellanomanchego ya había protagonizado en el pasado desencuentros con Moncloa en materia de financiación autonómica o política territorial, pero sus palabras de este miércoles elevan el tono de la discrepancia interna a un nivel pocas veces visto en las filas del PSOE.

Mientras el Gobierno trata de recuperar el control de la situación en Ceuta con la puesta en marcha del mando único y la comparecencia de Pedro Sánchez prevista para el 9 de septiembre en el Congreso, García-Page ha dejado claro que su apoyo al Ejecutivo no es incondicional. «Castilla-La Mancha prestará todos los servicios que le sean requeridos siempre dentro de la legalidad», ha asegurado. Pero también ha dejado claro que, en su opinión, la respuesta del Estado ha llegado tarde y ha sido insuficiente.

El eco de sus palabras resuena en un momento especialmente delicado para el PSOE, con las heridas de la crisis ceutí aún abiertas y la mirada puesta en el próximo curso político. El presidente de Castilla-La Mancha ha abierto una brecha en el seno del partido que el Gobierno de Sánchez tendrá que gestionar con cuidado.

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