21 de agosto de 2026

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De los tejados de Alcalá a un olivar de Cuenca: el rastro ilegal del amianto que acabó con tres detenidos

La Guardia Civil ha desarticulado una trama que ofrecía retirada de uralita sin autorización y abandonaba los residuos peligrosos en una finca rústica

No todos los residuos acaban donde deberían. Y en el caso del amianto, un material altamente peligroso para la salud y el medio ambiente, el destino final es todavía más crítico. La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Cuenca, ha detenido a tres personas vinculadas a una empresa de Alcalá de Henares que presuntamente ofrecía servicios de desmontaje de cubiertas de fibrocemento sin contar con las autorizaciones preceptivas.

La investigación, que se inició el pasado mes de abril tras la denuncia de un vecino que detectó irregularidades en la retirada de su tejado de uralita, ha destapado un modus operandi que se repitió en distintos puntos de España. La empresa alcalaína se anunciaba como una compañía habilitada para gestionar este tipo de residuos peligrosos, generando una falsa apariencia de legalidad que transmitía a sus clientes.

El cobro y el engaño

Según las pesquisas de los agentes, la mecánica era siempre la misma: la empresa realizaba los trabajos de desmontaje, cobraba el importe correspondiente y, acto seguido, desaparecía sin aportar los certificados que acreditasen que las placas retiradas habían sido entregadas en instalaciones autorizadas para su tratamiento. Los clientes pagaban por un servicio de gestión medioambiental que nunca llegaba a completarse.

Pero el engaño iba más allá. Para dar apariencia de legalidad a sus operaciones, los detenidos introducían datos falsos en facturas y documentos técnicos, simulando que los residuos habían recibido el tratamiento exigido por la normativa.

El destino final: un olivar conquense

El rastro del material retirado condujo a los agentes hasta una finca privada de la provincia de Cuenca, dedicada al cultivo de olivos. Allí, lejos de cualquier centro homologado para residuos peligrosos, aparecieron abandonadas a la intemperie decenas de placas de fibrocemento. Un hallazgo que evidencia el grave riesgo ambiental y sanitario que supone esta práctica, ya que la degradación de las fibras de amianto expuestas al aire libre puede liberar micropartículas tóxicas.

Cuatro delitos y un juzgado de guardia

A los tres arrestados se les imputan presuntos delitos de estafa, intrusismo profesional, falsedad documental y contra los recursos naturales y el medio ambiente. Las diligencias practicadas, junto con los detenidos, han sido puestas a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Guardia de San Clemente (Cuenca).

Un residuo con nombre propio

El amianto, también conocido como uralita en su forma de fibrocemento, está considerado un residuo peligroso. Su manipulación, transporte y eliminación están sometidos a una normativa específica y solo pueden ser realizados por empresas debidamente autorizadas e inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA). La inhalación de sus fibras, especialmente cuando se manipulan placas en mal estado o se rompen durante el desmontaje, puede provocar graves patologías pulmonares e incluso enfermedades cancerígenas.

La operación del Seprona pone de manifiesto la importancia de extremar la precaución al contratar este tipo de servicios y de exigir siempre la documentación que acredite la correcta gestión de los residuos. Una negligencia que, como demuestra este caso, puede acabar convirtiendo un olivar en un vertedero ilegal de materiales tóxicos.

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