El exinternacional asturiano, de 41 años, recogió este martes en Madrid el galardón de la AFE en su primera temporada como retirado. En una entrevista en El Larguero de la SER, aseguró que el cariño recibido a lo largo de su trayectoria vale más que cualquier título y desveló sus planes de futuro, que pasan por seguir vinculado al fútbol.
Santi Cazorla ha sido el gran protagonista de la quinta gala de los Premios AFE celebrada este martes en Madrid. El exfutbolista asturiano, que colgó las botas el pasado mes de julio a los 41 años, recibió el Premio Manuel Esteo en reconocimiento a su «talento, magia, humildad» y, sobre todo, a una carrera marcada por el respeto dentro y fuera del terreno de juego.
«Son demasiados valores, no sé si los encarno todos», bromeó Cazorla en su intervención. «Siempre he tratado de transmitir eso: un poco de alegría, de superación, de querer ayudar al de al lado», añadió el doble campeón de Europa con la selección española en 2008 y 2012.
«El mejor trofeo que me llevo»
Uno de los momentos más emotivos de la velada llegó cuando el exjugador del Villarreal, Arsenal y Real Oviedo fue preguntado por su impecable comportamiento dentro del campo, donde se ganó el respeto de rivales y compañeros por igual. Su respuesta no dejó indiferente a nadie.
«Te podía decir que es el mejor trofeo que me llevo. He ganado grandes cosas, pero al final, a nivel personal, el sentir el cariño de la gente —sea del equipo que sea— es algo que me llevaré a mí mismo», confesó Cazorla en declaraciones recogidas por la Cadena SER. «Le estaré eternamente agradecido a todas las aficiones, sobre todo en este último año».
El premio, otorgado por la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), adquiere para el asturiano un valor especial por proceder de sus propios compañeros de profesión. «Cuando el premio te lo dan los propios jugadores, los que son compañeros de profesión, hace que el premio sea diferente y aún más especial», subrayó.
Una carrera de superación y regreso a casa
La trayectoria de Santi Cazorla es una de las más admirables del fútbol español. Canterano del Real Oviedo, puso rumbo en 2003 al Villarreal para iniciar una carrera que se prolongó más de dos décadas. Tras triunfar en el Arsenal, donde ganó dos FA Cups, y pasar por el Al Sadd de Qatar, regresó en 2023 al club de sus amores, el Real Oviedo, para cumplir el sueño de devolverlo a Primera División 24 años después.
Su carrera, sin embargo, estuvo marcada por una grave lesión en el tendón de Aquiles en 2016 que puso en duda su continuidad como futbolista. El asturiano pasó más de 600 días sin jugar y se sometió a múltiples cirugías. En una entrevista previa, llegó a confesar que sufrió gangrena en el tendón y estuvo cerca de la amputación de la pierna. Contra todo pronóstico, logró regresar a la competición y prolongar su carrera varios años más.
«No quiero apresurarme»
Preguntado por sus planes de futuro ahora que ha colgado las botas, Cazorla fue sincero: «Ahora mismo no hago nada». El asturiano aseguró que quiere tomarse las cosas con calma y no precipitarse. «Quiero desconectar ahora y estar tranquilamente durante todo el verano. Ya veremos qué proyectos me salen y ver, sobre todo, qué me motiva».
No obstante, dejó claro que su futuro seguirá vinculado al fútbol. «Me veo más cerca del verde, en un ‘staff’ o algo así», confesó. El exinternacional, que ha confirmado que actualmente no está ligado al Real Oviedo en ninguna capacidad oficial, quiere formarse antes de dar el salto a los banquillos o a la dirección deportiva.
Elogios a la España campeona del mundo
Cazorla también tuvo palabras de elogio para la selección española, que este verano se proclamó campeona del Mundo. «Espectacular España, de menos a más. Parecía una debacle el primer partido por haber empatado, pero los que hemos estado en esos torneos sabíamos que esto era largo», explicó. «Fuimos superiores a todos y pudimos lograr esa segunda estrella tan deseada. Darle la enhorabuena a todo el grupo que nos hizo pasar un verano increíble», concluyó.
Conclusión
Santi Cazorla pone el broche de oro a una carrera legendaria con un reconocimiento que trasciende los títulos. Su legado no solo se mide en dos Eurocopas, dos FA Cups o el histórico ascenso del Oviedo, sino en el respeto unánime que ha cosechado a lo largo de 23 años de profesión. Como él mismo ha reconocido, no tener ningún enemigo en el fútbol es, quizá, el trofeo más difícil de conseguir. Y él lo ha logrado.

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