El Comité Técnico de Árbitros justifica supuestamente la no intervención del videoarbitraje en el codazo de Arda Güler a Peque al no existir «pruebas concluyentes». El Sevilla FC, que pide los audios de la conversación entre Busquets Ferrer y Cuadra Fernández, denuncia según la información disponible que se le «privó» de jugar en superioridad numérica.
La polémica por la no expulsión de Arda Güler en el Real Madrid-Sevilla no cesa. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha salido al paso de las críticas para justificar supuestamente por qué el VAR no intervino en el codazo del jugador turco a Peque Fernández cuando el marcador reflejaba un empate a cero. Según la información difundida por Marca y confirmada por otras fuentes arbitrales, el organismo sostiene que «como no hay evidencia, no se puede intervenir».
La versión del CTA: «No se ve el punto de impacto»
De acuerdo con la explicación ofrecida por fuentes del CTA, la acción ocurrió a espaldas del árbitro principal, Mateo Busquets Ferrer, y en una zona alejada del balón. A pesar de que en el Santiago Bernabéu hay instaladas más de una treintena de cámaras, supuestamente solo las de «tiro más amplio» –como la del fondo, la Skycam o la destinada a los fueras de juego– captaron el momento, pero sin el detalle suficiente.
«De las múltiples cámaras que hay en el partido, no todas valen para el VAR… No se aprecia si le da con el hombro, con el codo, con la mano, en la cara… No se ve. Y como no hay evidencia, no se puede intervenir. En el campo no se sancionó y el VAR, sin pruebas concluyentes, no puede hacer nada», habrían señalado según la información recogida. Esta versión es coincidente con la que el propio CTA habría trasladado a otros medios, insistiendo en que el problema residía en la ubicación de las cámaras y no en un error de procedimiento.
La respuesta de LaLiga: «No se escondió ninguna repetición»
Ante las especulaciones sobre una posible ocultación de imágenes, LaLiga ha negado supuestamente cualquier manipulación. Según las fuentes de la patronal citadas por AS, «no se escondió ninguna repetición» y las cámaras simplemente estaban siguiendo la fase de ataque, unos metros por delante de donde se produjo el incidente.
LaLiga habría recordado que la sala VOR (Video Operation Room) recibe la señal bruta de todas las cámaras de la retransmisión, por lo que el equipo de Cuadra Fernández tenía acceso a las mismas imágenes que se emitieron en televisión. La explicación oficial sostiene que la jugada se desarrolló «por otro lado» y que, aunque se puede intuir un contacto en los planos abiertos, la nitidez no permite determinar «con qué le impacta ni en qué zona».
El Sevilla no se conforma: pide los audios y habla de «privación»
El Sevilla FC ha mostrado su «estupefacción» y ha ido un paso más allá. El club hispalense ha solicitado formalmente al CTA los audios de la conversación entre el árbitro de campo, Busquets Ferrer, y el árbitro del VAR, Guillermo Cuadra Fernández. Según la información de Muchodeporte, la entidad que preside José María del Nido Carrasco duda de que el CTA facilite el material completo y sospecha que podría entregar solo una parte que no deje mal al estamento arbitral.
La indignación en Nervión es máxima. El entrenador del Sevilla, Luis García Plaza, fue contundente tras el partido: «Hay un partido que es once contra once, pero nos han privado de jugarlo… Nos han privado de jugar un partido de diez contra once», declaró según la información recogida por ABC. El club considera que la acción, que se produjo en el minuto 25 y que a la postre sería determinante porque Güler abrió el marcador cinco minutos después, merecía tarjeta roja directa.
Un debate que excede lo deportivo
La polémica trasciende el plano arbitral y se ha instalado en el debate público. Según la información de Goal.com, la Liga ha salido al paso de las acusaciones negando haber ocultado imágenes, pero el malestar persiste. El propio CTA, supuestamente, se habría mostrado dispuesto a dar explicaciones públicas sobre lo sucedido, aunque por el momento no se ha producido una comparecencia oficial más allá de las filtraciones a los medios.
Este diario ha intentado contrastar de forma independiente la versión del CTA y de LaLiga con las imágenes disponibles del partido y con fuentes del Sevilla FC, si bien la información disponible procede, en su totalidad, de las declaraciones de las partes implicadas y de las filtraciones interesadas. Las conclusiones sobre si hubo o no un error arbitral, o sobre una supuesta ocultación de pruebas, deben ser tomadas con la cautela que exige un asunto que permanece abierto y en el que la versión oficial del estamento arbitral dista de ser unánime.

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