El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anuncia una campaña de «aislamiento global» contra el régimen de los ayatolás que incluye castigos a los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. «Quien no se sume al aislamiento, lo compartirá», advierte Washington.
Estados Unidos ha dado este lunes el pistoletazo de salida a lo que el presidente Donald Trump ha bautizado como el «Día D económico» contra Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha comparecido ante los medios para presentar una nueva oleada de sanciones sectoriales que pretenden «cortar todos los recursos económicos que mantienen vivo el régimen tiránico iraní», en sus propias palabras.
La nueva campaña, bautizada como «Operación Marginado Económico», supone una escalada cualitativa en la guerra económica que Washington libra contra Teherán desde hace décadas. Bessent ha sido claro: «Irán se enfrenta a una elección muy clara, con solo dos caminos posibles: el aislamiento total y una economía de subsistencia, o un regreso a la normalidad con la oportunidad de reincorporarse a la economía global».
Cinco sectores en el punto de mira
Las nuevas sanciones sectoriales, según ha detallado el Tesoro estadounidense, se centran en cinco áreas que Washington considera «vitales» para la economía iraní:
- Activos digitales y criptomonedas, utilizados por Teherán para eludir el control financiero internacional.
- Tecnología, incluyendo la adquisición de componentes para programas de misiles y nucleares.
- Oro y metales preciosos, uno de los principales vehículos de intercambio con países aliados.
- Aviación, tanto comercial como de carga.
- Transporte marítimo, sector clave para el contrabando de petróleo iraní.
Además de estos cinco sectores, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro ha sancionado a casi 60 entidades, individuos y buques en múltiples jurisdicciones que facilitan actividades ilícitas de Irán, incluyendo la adquisición de tecnología nuclear y de misiles, operaciones cibernéticas y redes de generación de ingresos petroleros.
La amenaza a China y la expulsión del sistema del dólar
El mensaje de Washington no se ha limitado a Teherán. Bessent ha lanzado una advertencia explícita a los países que mantienen relaciones comerciales con Irán, y muy especialmente a China, que adquiere cerca del 80% del petróleo que exporta el régimen de los ayatolás.
«Nadie está fuera del alcance de las sanciones estadounidenses», ha sentenciado Bessent cuando fue preguntado sobre Pekín. «Responsabilizaremos a todos. Esto significa el estrangulamiento económico de este régimen. Nadie debe poner a prueba nuestra determinación».
El secretario del Tesoro ha sido aún más contundente: los países que permitan que sus entidades «faciliten el blanqueo de capitales en nombre de Irán» serán «expulsados del sistema del dólar» , y ha advertido de que «la cuenta atrás ha comenzado». Trump, por su parte, está realizando llamadas telefónicas a líderes de todo el mundo «con exigencias específicas de que paren sus interacciones» con Teherán.
China e Irán responden
La reacción de Pekín no se ha hecho esperar. China, socio estratégico de Irán, ha criticado la iniciativa estadounidense argumentando que «las sanciones y la presión» no contribuirán a resolver el conflicto en Oriente Próximo.
Teherán, por su parte, ha calificado las medidas como un «reconocimiento de derrota» por parte de Washington. El ministro de Economía iraní, Seyed Ali Madanizadeh, ha asegurado en redes sociales que «no pueden cortar nuestras líneas de vida financieras» y que Teherán ha estado «planificando durante algún tiempo para contrarrestar las sanciones». El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ha afirmado que los socios comerciales de Irán «no toman en cuenta estas declaraciones».
Un «gran anuncio» para finales de semana
Pese a la contundencia del discurso, Bessent no ha concretado todas las medidas que están por venir. El Tesoro ha adelantado que habrá un «gran anuncio» sobre una medida contra una entidad financiera a finales de esta semana. La campaña, ha subrayado, es «sistemática y sostenida» y tiene como objetivo «cerrar todos los recursos financieros que apoyan a Irán».
Este lunes se cumplen casi seis meses desde que Estados Unidos e Israel lanzaron, el pasado 28 de febrero, un ataque militar contra Irán que justificaron con la inflexibilidad del régimen. Ahora, Washington cambia el campo de batalla: de los bombardeos a la asfixia financiera. El «Día D económico» ha comenzado.

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