El Ejecutivo anuncia un paquete de medidas estructurales mientras los servicios de inteligencia elevan al 60% la probabilidad de nuevas acciones encubiertas en la «zona gris»
MADRID, 31 de agosto de 2026.- El Gobierno español ha puesto en marcha un dispositivo sin precedentes para reforzar la seguridad de Ceuta y Melilla después de que los servicios de inteligencia alertaran de un probable incremento de las acciones hostiles encubiertas en la denominada «zona gris». El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció este fin de semana un plan de medidas estructurales que incluye el alargamiento de los espigones del Tarajal y Benzú, la instalación de un sistema permanente de contención marítima con boyas para evitar entradas nadando, y la construcción de un nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros en Ceuta con capacidad para 800 personas. El 90% de estas actuaciones estará cofinanciado por la Unión Europea.
La decisión se produce después de que los informes manejados por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) situaran en hasta un 60% la posibilidad de que aumenten las operaciones de presión política, social o económica sin alcanzar el umbral de un enfrentamiento militar abierto. Entre las amenazas identificadas figuran ciberataques, campañas de desinformación, sabotajes contra infraestructuras críticas y la instrumentalización de los flujos migratorios. En el extremo contrario, los analistas reducen a menos del 10% la probabilidad de una acción militar marroquí contra las dos ciudades autónomas.
Blindaje de colegios y vigilancia nocturna
Una de las medidas más llamativas anunciadas por el Ejecutivo es el despliegue de agentes uniformados en los colegios e institutos de Ceuta. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, confirmó que habrá presencia policial en las rutas escolares, en las inmediaciones de los centros y en el interior de los propios edificios, así como en las paradas de autobús en los horarios de entrada y salida. Los centros educativos, varios de los cuales han sufrido intrusiones y actos vandálicos en las últimas semanas, también serán vigilados durante las tardes y las noches para evitar nuevas ocupaciones. En el dispositivo participarán Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil e incluso efectivos de las Fuerzas Armadas.
Discrepancias en el Gobierno sobre los avisos previos
La comparecencia de Grande-Marlaska ha reabierto la controversia sobre la información disponible antes de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, cuando unas 72.000 personas accedieron irregularmente a Ceuta. El ministro del Interior mantuvo que no hubo un aviso previo que precisara o advirtiera de la magnitud de la crisis. Esta versión contrasta con la ofrecida días atrás por la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien aseguró en el Congreso que el CNI detectó el 29 de julio una convocatoria en redes sociales para entrar en Ceuta y que compartió esa información con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Robles defendió la labor de los 25 agentes del CNI destinados en la zona, encargados de monitorizar a diario la situación desde múltiples perspectivas, incluidas las amenazas híbridas.
Marruecos reaviva sus reivindicaciones territoriales
En paralelo al refuerzo de la seguridad, el Gobierno español ha rechazado de manera tajante las recientes declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, quien reivindicó los «derechos históricos y geográficos» de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y planteó la creación de un mecanismo de diálogo bilateral para abordar el futuro de ambas ciudades. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores trasladaron a Rabat el «rechazo tajante» a estas pretensiones y reiteraron que Ceuta y Melilla forman parte de la soberanía y la integridad territorial de España y, por tanto, del territorio de la Unión Europea.
Una amenaza difícil de atribuir
El concepto de «zona gris» —el espacio entre unas relaciones internacionales normales y un conflicto convencional— resulta clave para entender la alerta de los servicios de inteligencia. La dificultad de atribuir este tipo de operaciones, que pueden desarrollarse mediante perfiles anónimos, intermediarios o movimientos que aparentan surgir espontáneamente, complica la respuesta de España. Los informes no concluyen que el Majzén organizara directamente la entrada masiva de julio, pero sí consideran relevante la pasividad de las fuerzas marroquíes durante las horas críticas y determinadas imágenes de gendarmes facilitando el paso de vehículos.
Marruecos, por su parte, cambió radicalmente de actitud tras la crisis. El 15 de agosto desplegó un dispositivo considerable alrededor de Castillejos y bloqueó un nuevo intento de entrada en Ceuta, interceptando a 294 personas y utilizando incluso gases lacrimógenos y helicópteros. Ese cambio de comportamiento también figura en las evaluaciones españolas: Marruecos puede obtener réditos políticos al mantener viva su reivindicación territorial, pero una nueva entrada descontrolada tendría un coste diplomático y reputacional considerable.
Ceuta y Melilla, objetivo sensible
Más de 3.000 militares participan actualmente en patrullas y labores de vigilancia en Ceuta, pero los propios especialistas advierten de que una amenaza híbrida no puede combatirse únicamente con despliegues militares. La respuesta necesita combinar inteligencia, seguridad fronteriza, ciberdefensa, diplomacia y cooperación con los socios europeos. El Gobierno, mientras tanto, ha anunciado además una bonificación del 75% en los pagos a la Seguridad Social para los empresarios de Ceuta y Melilla y ha recordado que desde 2018 ha invertido 180 millones de euros en la seguridad y el perímetro fronterizo de Ceuta.
La prioridad de los servicios de inteligencia, según los informes, ya no consiste únicamente en anticipar quién puede intentar cruzar una frontera, sino en averiguar quién impulsa, facilita o aprovecha cada movimiento y con qué objetivo político

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